Por primera vez en la historia, un país de América Latina prohíbe la tenencia y portación de armas de fuego. Así sucedió en Colombia esta semana al publicarse el decreto por el cual durante todo el año las únicas personas autorizadas a contar con uno de estos elementos son trabajadores de seguridad y vigilancia y ciudadanos que por razones concretas sean habilitados para tener una pistola en su poder.

Al respecto de esta novedosa medida el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, explicó que la iniciativa pone el eje puntualmente en dos clases de problemas: los homicidios derivados de peleas tanto en espacios públicos como privados y controlar la considerable cantidad de armas ilegales que circulan en Colombia, que el Centro de Estudios para el Análisis de Conflictos (CERAC) estima en 2,5 millones de unidades (la cifra incluye las que se encuentran en poder de la guerrila, los grupos paramilitares, en posesión individual y bandas o pandillas).

En relación con este dato, de las cuales 900.000 se poseen de manera legal (500.000 con permisos de porte y las restantes para tenencia), el director de CERAC, Jorge Restrepo, detalló que la mayoría (97%) de estas son “cortas y de puño”. Otro dato que arrojó Restrepo es que aproximadamente el 82% de las víctimas de violencia en Colombia mueren como consecuencia de disparos por armas de fuego. “Acá hay profesionales de la violencia armada, que utilizan las armas de manera muy eficiente”, expresó el funcionario, y puntualizó que “conocemos un arma que se utilizó 27 veces en homicidios antes de que fuera incautada”.

En cuanto a la decisión del gobierno de Juan Manuel Santos de prohibir la portación de armas de fuego, vale aclarar que ahora solo existe permiso de tenencia en los casos autorizados para que solamente haya armas dentro de las propiedades y evitar que circulen en la vía pública. “Esperaría que esto pueda reducir las muertes por armas de fuego cerca de un 20%”, comentó Restrepo sobre un país que, pese a bajar la tasa de homicidios de 65 a 25 cada cien mil personas en los últimos 20 años, aún está por encima del promedio continental, que se localiza en 15 por cada 100.000 personas.

Otro punto para considerar es que justamente este año la mesa de negociaciones entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se encuentran en diálogo para llegar a un cese del fuego y avanzar en el proceso de paz, que tiene a La Habana como sede de las reuniones.

De todas formas, el tema pueda dar tela de sobra para cortar, ya que el continente tiene el precedente de Brasil, que en 2003 adoptó la misma medida pero en forma permanente (a diferencia de Colombia, que inicialmente es por un año). En el país vecino los resultados no dicen lo esperado: la cantidad de muertos por armas de fuego más alta en la historia brasileña se dio en 2012, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El debate está abierto y, afortunadamente, no habrá ningún arma cerca que impida el diálogo.

 

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