“Annabelle: Creation” funciona como la precuela de “Annabelle” y es la cuarta entrega de la franquicia de “El Conjuro”. Si bien las que nos ha dado el cine de terror en los últimos años no han cumplido con las expectativas del público (a excepción de algún caso aislado), “El Conjuro” se instaló como una marca que garantiza el grito y el terror de cierta calidad.

En esta oportunidad la cinta es dirigida por David F. Sandberg en la que se cuenta la creación y, justamente, el origen de la muñeca que ya aterró a tanta gente en las otras tres películas.

Génesis

En una casa aislada se instala un grupo de 6 niñas huérfanas y una monja que las acompaña. En esta casa vive un hombre y su esposa, quien permanece aparentemente enferma en una habitación y sin poder caminar. Dentro del grupo de huérfanas se encuentra Janice, una niña con una discapacidad motriz causada por poliomielitis. Ella será la principal afectada por los acontecimientos sobrenaturales de este nuevo hogar.

Es lógico que si aparece de repente una cara diabólica en el medio de la oscuridad luego de un in crescendo sonoro, cualquiera de nosotros va a sufrir un sobresalto. Pero lo atractivo de la película es que aplica, además, otras formas para generar susto y crear momentos tensos, sumado a algunas resoluciones distintas, lo que termina por ser una bocanada de aire que renueva un poco los recursos y estructuras ya tan vistos.

Janice es interpretada con lujo por Talitha Bateman, la niña transmite la angustia y el miedo en cada escena y, en materia de terror, el grito es un elemento infaltable y, los de esta chica, traspasan la pantalla.

Algunos puntos en contra tienen que ver con cosas que en general suelen ser puntos flojos en películas de este género, como la previsibilidad de algunas situaciones y, por otro lado, sin necesidad de que el espectro maligno se materialice porque ya el terror es efectivo con la sola idea de su presencia. En este film se toma la decisión de ponerle cara y cuerpo demoníaco que realmente no funciona ni un poco.

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