Cómo alimentarse bien en la oficina y mantenerse saludable

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Comenzar el día bien despiertos y con energía solo depende de nosotros. Tomar un buen desayuno es clave para cumplir con esta premisa, ya que nos permitirá reponer nutrientes y responder a las demandas y desafíos que la jornada laboral nos proponga.

El desayuno nos otorga numerosos beneficios: ayuda a mantener el peso apropiado, mejora el rendimiento físico y mental, favorece la concentración, aumenta el rendimiento y la productividad en el trabajo y contribuye a mantener la salud y el bienestar general.

El desayuno

Además, es un hábito saludable que vale la pena incorporar, hay que organizarse y destinar unos 15 minutos por día para ponerlo en práctica. Levantarse un poco más temprano y dejar preparados los alimentos la noche anterior es una muy buena idea para evitar pasar por alto esta primera comida. Mi consejo es que aproveches este momento para incorporar frutas frescas y jugos naturales, panes y cereales, y lácteos descremados (leche y queso).

Una vez en la oficina, siempre es importante tener a mano una colación: puede ser, por ejemplo, un puñado de frutas secas (cuyas grasas saludables como los omega 3 contribuyen al buen funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso y, además, nos aportan energía), un pote de yogur (para aportar calcio, vitamina D y proteínas de alto valor nutricional) o una granola rica en fibra (para contribuir con el buen funcionamiento intestinal). Al realizar una colación es esencial pensar no solo en las calorías sino también en el perfil nutricional de los alimentos que vamos a seleccionar.

Colaciones y almuerzo

Estas permiten mantener el metabolismo activo y ayudan a calmar la ansiedad. Lo ideal es realizar dos, una por la mañana y otra por la tarde.

A la hora del almuerzo optá por comidas livianas (evitá frituras y porciones abundantes) para no sobrecargar el estómago. Seleccionar proteínas cárnicas o legumbres junto a una buena guarnición de vegetales bien fibrosos (zanahoria, remolacha, rabanitos, choclo, lechuga, espinaca, coles) es una muy buena alternativa. Estos alimentos retrasan el vaciamiento gástrico generando mayor tiempo de saciedad. Y, si te da el tiempo, tomate 30 minutos para hacer una caminata por la zona. La actividad física te permitirá mejorar la circulación sanguínea y liberar el estrés de la actividad laboral.

Otro punto a destacar es la hidratación, componente fundamental de toda alimentación saludable. El agua cumple numerosas funciones en nuestro organismo, entre ellas, el transporte de los nutrientes a las células del cuerpo y la eliminación de los residuos o sustancias de deshechos. Asimismo, colabora con la regulación de la temperatura corporal mediante la redistribución del calor desde tejidos activos hasta la piel y mediante el enfriamiento del cuerpo a través del sudor. Por esto mismo, te recomiendo la ingesta de unos 2 a 3 litros de agua a lo largo de todo el día. También podés aportar agua a través de otras bebidas, como jugos y algunas infusiones como el mate y el té. Pero considerá que también vas a estar incorporando otras sustancias como por ejemplo la cafeína, electrolitos y calorías derivadas de los azúcares refinados, por eso el agua siempre es la mejor opción.

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