Estaba todo tranquilo, con apenas un poco de movimiento en algunas zonas de Siria, sobre todo en el límite que une a Turquía… hasta este fin de semana. Parece que repentinamente cambió todo el panorama y es imprescindible tener calma y llamar a las naciones a poner un fin a esta situación.

El pasado domingo comenzó un brutal bombardeo en la zona de Guta oriental, una región dentro de la capital de Siria, Damasco. Lo que parecía un bombardeo aislado continuó durante toda la semana y, entre el jueves 22 y viernes 23 de febrero, las ofensivas se intensificaron y fueron aún más brutales.

Según las Naciones Unidas, el saldo de los bombardeos sobre esta región rebelde, opositora al gobierno de Bashar al-Assad, ha dejado más de 250 muertos entre los cuales ya se contabilizan 60 niños. Esto enciende las alarmas internacionales, ya que en esta vasta zona de Damasco viven alrededor de 400.000 personas, que ahora están rodeadas por los ataques.

Destrucción por doquier

En el área están trabajando, además de la Defensa Civil siria, Cascos Blancos, la Cruz Roja y otras organizaciones de salud. Se estima que más de 20 mil personas ya se han desplazado solo dentro de esta localidad, dejando a mucha población en un estado deteriorado de vida. Entre los objetivos destruidos (según los organismos de derechos humanos sirios) se encuentran 6 hospitales.

Las zonas más afectadas han sido las poblaciones de Hamuriya, Saqba, Mesraba, Kafr Batna, Beit Saua, Haza, Otaya, Yisrin y Zamalka. Todas estas ciudades han sido atacadas desde este domingo, intensificándose en los últimos dos días. También los organismos internacionales han declarado que este es el peor ataque de los últimos tres años porque, en un solo día, perdió la vida más de un centenar de personas. Los hechos se dieron por ametralladoras, helicópteros, aviones y tanques sobre estas localidades por parte del ejército sirio. Por su parte, la ONU pide el cese al fuego y llama a una reunión de urgencia para frenar esta matanza.

Asimismo, los organismos sirios han emitido su preocupación por estos sucesos y estiman que en las próximas horas el ejercito de Bashar al-Assad pueda prepararse para una ofensiva terrestre, lo que eso llevaría a una situación devastadora.

Parece que la situación se agrava y esto puede traer consecuencias inimaginables, ya que en las últimas horas desde la Casa Blanca han admitido que no descartan una ofensiva militar en Siria. Mientras tanto, en el límite occidental los turcos siguen su ofensiva contra la población kurda. ¿En qué puede terminar esto? En una nueva oleada militar sin escalas y parece que este año se está encaminando a eso. Es momento de preguntarse si la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se pondrá los pantalones y evitará más masacres… o seguirá como un falso mediador.

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