Pese a estar condenado, Lula Da Silva es quien más respaldo tiene en las encuestas con vistas a las elecciones presidenciales brasileñas que se realizarán el próximo 7 de octubre. Sin embargo, el más probable candidato del Partido de los Trabalhadores (PT) sufrió un fuerte contratiempo por parte del Tribunal Superior Electoral que, por una mayoría de seis a uno, rechazó la posibilidad de que el expresidente pueda competir.

Los jueces Tarcisio Vieira, Admar Gonzaga, Luis Barroso, Rosa Weber, Jorge Mussi y Og Fernandes, cinco de los cuales fueron nombrados durante las sucesivas administraciones del PT, se manifestaron en contra de permitir la candidatura de Lula. El único voto positivo fue de Luiz Fachin. Los magistrados debatieron durante más de ocho horas y resolvieron que Lula, inclusive, no pueda realizar actos de campaña desde la cárcel de Curitiba donde se encuentra detenido. Además, ordenaron retirar su nombre de las urnas electrónicas y dio plazo al PT hasta el 12 de septiembre para encontrarle un reemplazante.

“Seguirá luchando”

A través de un comunicado, el PT señaló que “ante la violencia cometida hoy por el TSE contra los derechos de Lula y del pueblo que quiere elegirlo presidente”, el partido “seguirá luchando por todos los medios para garantizar su candidatura en las elecciones del 7 de octubre”. “Vamos a presentar todos los recursos a los tribunales” y “vamos a defender a Lula en las calles, junto al pueblo, porque es el candidato de la esperanza”, se indicá en algunos párrafos del texto. Además, el PT exhortó a cumplir “los tratados internacionales ratificados por Brasil” y que está “la obligación de cumplir” una reciente recomendación del Comité de Derechos Humanos de ONU para que el exmandatario pueda ser candidato e, incluso, hacer campaña desde la cárcel.

Lula fue condenado en julio de 2017 al ser encontrado culpable de beneficiarse con la propiedad de un departamento en un balneario de Sao Paulo. La condena posteriormente fue ratificada y ampliada por una corte de apelación. Lula fue enjuiciado en el marco de la aplicación de la ley de “Ficha impia” que prohíbe a un condenado en segunda instancia presentarse a competencias electorales.

El principal candidato

De confirmarse esta prohibición a Lula, el candidato del PT podría ser el exalcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, acompañado de Manuela D’Avila, del Partido Comunista do Brasil (PcdoB). En el caso de Lula, un sondeo de Datafolha le daba 39% de intención de voto, 20 puntos más que el ultraderechista Jair Bolsonaro, su más inmediato seguidor. El informe detalla que también le ganaría a cualquier contrincante en un ballotage. Bolsonaro actualmente iría a una segunda vuelta con Marina Silva, exministra de Lula. Silva señaló que “a partir de la decisión del TSE, el proceso electoral podrá seguir por sus cauces legales”. “Sin embargo, la Justicia tiene que alcanzar aún a todos los que cometieron crímenes y que están protegidos por el manto de impunidad de los fueros especiales” del que gozan ministros y legisladores, manifestó.

Dos caminos

Lula y su partido tienen dos opciones. Una es rechazar la prohibición y seguir con su carrera hacia las urnas, y para esto tiene tres vías: recurrir al tribunal de Justicia y en dos oportunidades puede hacerlo ante el Tribunal Supremo. Mientras estos tribunales no resuelvan la cuestión de fondo, el PT puede seguir haciendo campaña usando la imagen y el nombre de Lula, sin infringir la ley. Incluso puede hasta participar de los comicios. El riesgo es que sus votos sean considerados nulos en caso de un fallo negativo.

El segundo camino es aceptar el fallo y que la campaña y el proyecto político del PT pase a manos de Haddad. Si bien se especula que el exmandatario está prestando su nombre a Haddad, el problema pasa por el respaldo popular, ya que solamente un 4% votaría a Haddad si Lula no tuviese la posibilidad de competir.

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