Tras el anuncio hecho entre fines del 2014 y principios del corriente año de que en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires se utilizaría una boleta electrónica, finalmente la decisión fue anulada, por lo que tendremos que ingresar al cuarto oscuro y elegir entre las diferentes opciones de las clásicas boletas de papel.

El mandatario porteño, Mauricio Macri, había presentado la novedad que sería implementada para los comicios a nivel local; es decir, para jefe de Gobierno, legisladores y comuneros. El sistema sería similar al que se usó en la provincia de Salta, en Ushuaia y en Marcos Juárez. El elector seleccionaría en una pantalla de las diferentes opciones, haciendo la combinación de su preferencia para votar a los diferentes cargos.

Tras el anuncio empezó el revuelo. La oposición presentó una serie de quejas no solo por el modo de implementación sino por presuntas irregularidades en la licitación y también por una disposición de la información que sería más beneficiosa para algunos candidatos. El argumento de estos legisladores y referentes partidarios se basaba en el hecho de que primero se distinguieran los logos de las agrupaciones políticas y después las caras de los candidatos. Esto sería más aprovechado por los dirigentes de los partidos más grandes pero con menor conocimiento entre el electorado.

Caminos jurídicos

La Justicia también tuvo su participación en la comedia electrónica. Los apoderados de la Unión Cívica Radical (UCR) habían denunciado que la Legislatura Porteña había delegado de manera incorrecta su jurisdicción en materia electoral al Poder Ejecutivo de la Ciudad al trasladar la decisión de incorporar tecnologías electrónicas. También señalaron que no se había respetado la norma que establece que la implementación de esta modalidad de sufragio debe comunicarse a la Legislatura para que lo analice, debata y ratifique; y señaló que los decretos reglamentarios quebrantan el espíritu de la Boleta Única al disponer que el voto se realice mediante una secuencia de pantallas.

La UCR había presentado una demanda por supuesta inconstitucionalidad contra varios artículos de la Ley 4.894 que regula las Elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), el uso de la Boleta Única y habilitó al Poder Ejecutivo municipal a incorporar tecnologías electrónicas en los procesos electorales.

Sin embargo, en su fallo los jueces del Tribunal Superior de Justicia Ana María Conde, Inés M. Weinberg, Alicia E. C. Ruiz y Luis Francisco Lozano determinaron que no existió delegación de potestades legislativas al Ejecutivo. Además, consideraron prematuro las críticas sobre la forma de elección en las pantallas, ya que sostuvieron corresponderá al Tribunal como Autoridad de Aplicación aprobar la Boleta Única o las pantallas que finalmente se adopten. Solamente José Osvaldo Casás declaró la inconstitucionalidad de los Decretos Nº 441/2014 y 513/2014 por entender que el Poder Ejecutivo no estaba habilitado para incorporar el «voto electrónico» ni las «tecnologías electrónicas». El tribunal reservó la potestad de controlar el sistema que finalmente adopte el gobierno porteño.

La marcha atrás legislativa

En medio de una interna partidaria entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti, la Legislatura porteña resolvió que en las primarias a celebrarse el 26 de abril se vote de la manera tradicional. Por una mayoría de 55 votos contra 2 y una abstención, se sancionó una ley que derogó la aplicación del voto electrónico en los comicios de abril próximo,  pero podría llegar a instrumentarse para las generales de julio.

La ley derogatoria fue impulsada por el PRO y contó con el apoyo casi unánime de la oposición, salvo de Alejandro Bodart (Nueva Izquierda) y Marcelo Ramal (Frente de Izquierda y los Trabajadores), quienes votaron en contra, y de Pablo Bergel (Verde al Sur), que se abstuvo.

La jefa del bloque del Frente para la Victoria, Gabriela Alegre, señaló que el respaldo de su partido se debe a «la responsabilidad institucional, para dar certeza a la ciudadanía y no convertirnos en un obstáculo más de todos los generados por Mauricio Macri» en lo que hace al nuevo régimen electoral. «Para ser modernos, hay que ser serios responsables y eficaces», remarcó Alegre, y añadió que «aceptamos que la mejor solución a este atolladero a la que nos sometió el oficialismo es la suspensión del voto electrónico». Su compañera de bancada, Claudia Neira, manifestó que el voto electrónico ya está implementado en numerosas provincias «pero el distrito más rico del país no logra ponerlo en práctica luego de un año de vigencia de la ley». Sin embargo, votó a favor de suspender la aplicación del sistema en las primarias porteñas.

Del lado del oficialismo, el vicepresidente primero del cuerpo, Cristian Ritondo, sostuvo que «la oposición habla de improvisación, pero preferimos postergar su utilización y que salga bien, a implementarlo y que cuando las urnas hablen y elijan al PRO, nos digan que hicimos trampa». La ley que aprobó la Legislatura determina que el Ejecutivo de la ciudad deberá efectuar «simulacros de votación» durante el desarrollo de las primarias obligatorias, además de «prever un mecanismo de evaluación sobre la utilización del sistema».

Por otra parte, se cambió la Ley Orgánica de Comunas (1.777) para que la elección de los miembros de las juntas comunales se efectué en la misma boleta que la de Jefe de Gobierno y a través del sistema d’hont.

El legislador Bergel señaló «la voluntad sistemática del oficialismo de ignorar a las comunas y condenarlas a su desaparición. Estamos convirtiendo a las comunas en un ‘voladito’ de la lista sábana y no vamos a ser cómplices de la corporación partidocrática; si el PRO hubiese tenido voluntad de mejorar la ley podría haber puesto en boletas y mesas separadas las listas para la elección de legisladores y la de comuneros».

Marcelo Ramal, por su lado, consideró que «el retorno a la boleta sábana no responde a ninguna cuestión de técnica electoral, sino a las necesidades de la interna del PRO», y precisó que «la boleta tradicional permitirá las clásicas manipulaciones de punteros, que en el caso de Macri-Rodríguez Larreta tendrá el respaldo del aparato estatal».

Desde el PRO, Francisco Quintana sostuvo que «la implementación de este nuevo sistema requiere de tres bases esenciales para cumplir sus objetivos, como lo son establecer las normas que regulan el proceso; la capacitación y difusión; y la confianza de los actores involucrados». En ese sentido, explicó que «estos pilares deben ser atendidos en un tiempo adecuado para que la sociedad, los partidos políticos y las instituciones estatales aprehendan el nuevo sistema», por lo que «la aplicación de la boleta única electrónica en las próximas PASO a realizarse el 26 de abril de 2015 no resulta prudente».

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