La Selección Nacional, sin Lionel Messi, fue vapuleada por su par española, la cual se impuso por 6 goles a 1 en Madrid. Se trató del último de los amistosos de cara a la próxima Copa Mundial de la FIFA en Rusia.

El primer tiempo

Nada de lo que se había hecho en el primer encuentro ante Italia se pudo materializar en Madrid. El partido había comenzado como un encuentro parejo, con ambos equipos cortos y decididos a manejar la pelota. Si bien su comienzo era de ida y vuelta, con una situación clara de gol que no supo aprovechar Gonzalo Higuaín y con una Argentina decidida a jugarle de igual a igual a su rival, apenas a los 12 minutos el conjunto español se iba a encargar de empezar a marcar la diferencia. Marco Asensio, de gran actuación, supo encontrar una fisura entre los centrales argentinos y asistió a Diego Costa, quien luego de tener un fuerte choque con Sergio Romero marcó el primero de los goles con un remate desde el medio del área. Argentina ya estaba en desventaja pero sin resignar su idea inicial de ir a buscar el resultado. Giovani Lo Celso y Maximiliano Meza lograron asociarse en la medialuna del área rival y por poco no igualan el marcador.

Como un mal augurio de lo que estaba por pasar, el arquero argentino Sergio Romero tuvo que pedir el cambio como consecuencia de aquel choque que había tenido en el gol español, para dejarle el lugar a Wilfredo Caballero, quien había tenido una muy buena actuación ante Italia y que en esta oportunidad no iba a correr igual suerte. Otra vez apareció Asensio desequilibrando por la banda derecha y asistió esta vez a Isco, quien definió de primera e iba a marcar el segundo del partido a los 26 minutos. Ambos goles habían provenido de la presión que ejerció España durante todo el partido, que provocó y forzó a los jugadores argentinos a cometer errores e imprecisiones en los pases. La ventaja era de dos goles y Argentina parecía estar cada vez más dominada en el campo de juego, sin poder establecer conexiones en la mitad de la cancha para romper con las líneas hispanas.

Sin embargo, a los 39 minutos se iba a producir el descuento. Tiro de esquina y Nicolás Otamendi se elevó más que su marcador para que, con un cabezazo certero y ante una floja intervención de David De Gea, le de esperanzas a la selección. Así se iba a ir el primer tiempo, con una España dominadora y gravitante de tres cuartos de cancha para adelante y una Argentina más expectante y limitada en su juego pero que apostaba a interceptar algún pase que le permita armar la contra.

La furia española

En la segunda mitad no solo no iban a cambiar los parámetros de la primera sino que además se iban a acentuar. Ya a los 7 minutos de reanudado el partido, nuevamente Isco se ocupó de empezar a sentenciar el resultado y, luego de una pelotazo que provino desde la defensa, se generó otra situación de gol que capitalizó el jugador merengue. Y para no dejar dudas de dicha sentencia, tres minutos después Thiago Alcántara hizo el cuarto. Argentina era desorden, nervios e imprecisiones constantes, que ante un rival de tal envergadura no puede permitirse. El impacto moral que recibió después de concluido el cuarto gol se notó demasiado en la actitud resignada de algunos jugadores. 28 y 29 fueron los minutos de los restantes goles que faltaban. Iago Aspas marcó el quinto después de un saque de arco de De Gea, que encontró al delantero mano a mano con Caballero, sin tener más nada que hacer que empujar la pelota al fondo del arco ante una salida apresurada del arquero. Este gol terminó de dejar en evidencia el pésimo funcionamiento que tuvo la zaga argentina, más específicamente los centrales, con Marcos Rojo muy poco acostumbrado a ocupar el puesto de segundo marcador y Otamendi muy errante en sus decisiones, que llegó tarde a disputar el balón la mayoría de los veces. Un minuto después fue Isco quien consiguió su hat-trick y decoró el resultado con el sexto gol para terminar de coronar una victoria aplastante para el conjunto de Julen Lopetegui y una derrota preocupante para el de Jorge Sampaoli, ya que en menos de ochenta días comienza la tan preciada competencia mundial.

Lo preocupante de la derrota

Se observó a un equipo falto de coordinación, sobre todo defensivamente, parado en línea y muy adelantado con el objetivo de salir a achicar, pero sin tener esta tarea del todo trabajada, lo que se terminó por convertir en la principal causa de los goles españoles. Marcos Rojo nunca pudo mostrarse seguro y afianzado en su puesto de marcador central, de igual manera que Nicolás Otamendi. Ambos tuvieron que retroceder ante los pases filtrados que sufrían por parte de Andrés Iniesta, lo que generó espacios para los delanteros rivales y destiempo para la posición de marca.

El medio campo nunca pudo hacer pie. Si bien el dibujo táctico ofrecía a Javier Mascherano y Lucas Biglia como contención y Ever Banega más suelto para pasar la pelota, ninguno de los tres pudo realizar su tarea debido a la súper población de jugadores españoles en ese sector, que bloquearon toda posibilidad de pasar la pelota para adelante y obligaron a hacerlo hacia los costados. Y por las bandas, justamente, fue el único lugar donde la Argentina pudo haber hecho daño con Lo Celso y Meza, quien se mostró como el más activo de los atacantes argentinos, pero que poco pudo hacer ante la falta de compañía y el cerrojo español. Por último, Higuaín bajó de sobremanera su rendimiento en comparación al anterior partido frente a Italia. Nuevamente desperdició una situación clara de gol al comienzo del partido, lo que pudo haber significado quizás otra predisposición del equipo al ponerse en ventaja. Se lo vio también impreciso en los pases y fuera de partido, y notoriamente con dificultades para controlar el balón.

Sin dudas y mas allá de ser un amistoso, la derrota por tan abultada diferencia duele y siembra todas las dudas que contra Italia parecían haberse disipado. El dibujo táctico, los nombres y la idea de juego vuelven a surgir como un interrogante a la hora de pensar en el debut mundialista. Lo cierto es que el entrenador debe estudiar a cada rival por separado y en base a eso armar un equipo específico para realizar la tarea que él crea más conveniente en cada caso. Y esto debe ser así, debido a que es imposible tener el once ideal de memoria, luego de la gran rotación de nombres y las serias dudas con respecto a las actuaciones tan irregulares de la Selección Nacional.

Formaciones e incidencias

España: David De Gea; Jordi Alba, Gerard Piqué, Sergio Ramos, Daniel Carvajal; Thiago Alcántara, Andrés Iniesta, Koke; Isco, Diego Costa, Marco Asensio. Entrenador: Julen Lopetegui.

Argentina: Sergio Romero; Fabricio Bustos, Marcos Rojo, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico; Javier Mascherano, Lucas Biglia; Maximiliano Meza, Ever Banega, Giovani Lo Celso; Gonzalo Higuaín. Director técnico: Jorge Sampaoli.

Goles: 12′ Diego Costa (España), 27′ Isco (España), 39´ Nicolás Otamendi (Argentina), 52′ Isco (España), 55′ Thiago Alcántara (España), 73′ iago Aspas (España), 74′ Isco (España).

Cambios: 22′ Wilfredo Caballero por Sergio Romero (Argentina), 46′ Iago Aspas por Diego Costa (España), 56′ Cristian Pavón por Javier Mascherano (Argentina), 56′ Saúl Ñiguez por Andrés Iniesta (España), 59′ Lautaro Martinez por Gonzalo Higuaín (Argentina), 62′ Pablo Perez por Ever Banega (Argentina), 62′ Gabriel Mercado por Fabricio Bustos (Argentina), 71′ Cesar Azpilicueta por Gerard Piqué (España), 76′ Lucas Vazquez por Isco (España), 79′ Marcos Alonso por Jordi Alba (España), 82′ Daniel Parejo por Thiago Alcántara (España), 84′ Marcos Acuña por Giovani Lo Celso (Argentina).

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