Pocas veces podemos hablar, en materia de series y películas, de una segunda parte que sea superadora. La nueva temporada de “Big Mouth” nos da el gusto de poder hacerlo. Ya está disponible en la plataforma de streaming Netflix y cuenta con diez capítulos de 26 minutos promedio.

En el 2017 hablábamos de una serie animada que sorprendió por hablar de la pubertad sin tapujos y con el condimento del humor negro, y eso es “Big Mouth“.

La primera temporada era revuelta y desordenada (como suele ser la pubertad) y abordaba un círculo más limitado de temas (sexualidad, desarrollo del cuerpo y masturbación). En esta segunda entrega abre el espectro y los trata de una forma más sólida.

“Tetas” y “El lado oscuro de la teta”

Hablar de cosificación y sexualización del cuerpo femenino es necesario y la serie hace un despliegue de diferentes feminidades, cada una con distintos planteos. La incorporación de Gena, una chica con los pechos ya desarrollados, pone en el centro de la escena las miradas masculinas sobre ella, cómo la hacen sentir y cómo repercute también en la autoestima de las otras chicas. Con esto nacen las expectativas de las jóvenes sobre sus propios cuerpos, para que sean como la parte masculina los desea y la decepción de no serlo, y las inseguridades. Las cuestiones de género están muy presentes y, a la hora de hablar del despertar sexual de ambos géneros, la serie expone cómo las chicas son castigadas socialmente por experimentar de la misma manera que los varones.

“El Show del Planned Parenthood”

Esta temporada se compromete mucho más con los temas que aborda y sofistica el humor, teniendo como resultado uno de los mejores momentos de la serie para hablar de los métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual y paternidad planeada en el capítulo cinco.

Además, descentraliza la atención de Nick, Andrew y Jessie y aprovecha la gran cantidad de personajes y puntualiza en cada uno problemáticas distintas de la adolescencia: desde las inseguridades y los complejos hasta, incluso, la depresión.

Una vez más, los distintos tipos de padres y madres son un acierto porque se suman a una serie que se caracteriza por la diversidad que presenta. Por último, en lo referido a un mejor humor, los chistes son más agudos, menos escatológicos y más inteligentes y lo que no terminaba de encantar en el rompimiento de la cuarta pared, en esta ocasión se luce.

Finalmente, vale mencionar el crecimiento de personajes como el entrenador Steve, la variedad de monstruos hormonales y la incorporación del “mago de la vergüenza”, que tiene un parecido muy gracioso al profesor Remus Lupin de la saga Harry Potter y cuya voz es, nada más y nada menos, que la del propio actor que interpreta a Lupin (David Thewlis).

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