El Xeneize acumula más de 440 días puntero en la Superliga, superando cualquier otro margen en el mundo con respecto al líder y su escolta.

Si hay que analizar este fenómeno, es imprescindible hacer referencia primera a su entrenador, Guillermo Barros Schelotto, quien junto a su hermano Gustavo y su cuerpo técnico supieron formar, afianzar y consolidar un plantel que, además de ser riquísimo en sus nombres, ha conseguido una unión de grupo admirable. Cuando empieza una temporada se suele decir que el mejor refuerzo de un plantel campeón es mantener la base del mismo. Boca Juniors no solo lo hizo sino que logró concretar incorporaciones que le han rendido de sobremanera.

Todas las líneas

Encontró en Agustín Rossi un arquero que, si bien al principio dejaba ciertas dudas sobre su titularidad, desde el comienzo del 2018 demostró que da la talla de equipo grande e interviene de muy buena manera cada vez que lo requieren las circunstancias. La línea defensiva tuvo una maduración considerable y el mejor caso de esto es Lisandro Magallán, quien supo hallarse en su posición de segundo marcador central junto a su compañero de saga Paolo Goltz.

Los marcadores de punta izquierda y derecha también pudieron afianzarse en su posición, excluyendo el caso de Gino Peruzzi, quien bajó considerablemente su rendimiento y le dejó lugar al ya afianzado (y mirado por Jorge Sampaoli) Leonardo Jara. Por el otro carril se destaca Frank Fabra que, si bien su fuerte no es la defensa, ofrece una muy buena variante en el ataque con sus desbordes por la banda izquierda. Sin embargo, si habría que mencionar un defecto de este plantel tan ganador es imposible no hacer mención a las falencias que muestra en las pelotas paradas. Gran parte de los goles en contra tuvieron su origen con balones aéreos y, hasta hoy, parece ser una flaqueza que todavía su entrenador no ha sabido solucionar.

Dos grandes apariciones

El mediocampo fue quizás el sector con más rotación, debido a las lesiones de Fernando Gago, que cuando estuvo en su mejor nivel se convirtió en un jugador esencial para la transición de defensa a ataque, con dotes de claridad y excelente técnica. Pablo Pérez fue otro de los estandartes del medio, también ofreciéndose como un tiempista a la hora de defender y generar juego. Dos de las grandes apariciones, sin dudas, fueron el colombiano Wilmar Barrios y el uruguayo Naithan Nández, cuyos rendimientos fueron altos desde el día en que debutaron con la azul y oro.

A estos dos parece no haberles afectado ni en lo más mínimo la adaptación al plantel y siempre tuvieron la determinación necesaria para hacer su tarea en el campo de juego. La vuelta de Carlos Tevez es otro de los puntos que no se pueden dejar de nombrar. Su ida hacia el fútbol chino en el año 2017 generó debates y dividió a los hinchas de Boca. Sin embargo, con su vuelta este año está demostrando de menor a mayor que se quiere volver a ganar a la totalidad de los hinchas, no tanto con la generación de juego sino con la definición. La ofensiva del plantel también se ha destacado: Cristian Pavón garantiza el desequilibrio por las bandas, Edwin Cardona con altibajos pero con dotes de calidad en su pegada, Walter Bou se muestra como una buena alternativa y responde con goles y el máximo artillero, Darío Benedetto, se ganó la distinción del mejor nueve pos Martín Palermo. Actualmente lesionado, sigue siendo muy esperado por la parcialidad boquense, aunque la incorporación de Ramón “Wanchope” Ábila también suena fuerte como opción para ocupar ese puesto.

“Jugar así tiene su límite”

Se puede decir, entonces, que Boca basó su éxito tan prolongado en sus altos rendimientos tanto individuales como colectivos, aunque en este último aspecto demostró ciertas falencias. La generación de juego sigue siendo una preocupación para Schelotto, quien mencionó de forma acertada hace unos días que “jugar así y seguir ganando tiene su límite”. Si bien el plantel está plagado de jugadores con renombre, no se termina de plasmar del todo en el juego el alto vuelo futbolístico que se espera de ellos. Falta quien tenga la pelota y tome la determinación de crear juego, tarea que llevaban a cabo sus lesionados Gago y Pérez, quienes aguardan por su inminente recuperación.

¿Podrá Boca Juniors terminar de soslayar esta carencia con la vuelta de estos dos jugadores? Nadie lo puede saber de antemano pero, sin dudas, que si logra tener un conductor definido y terminar de consolidar la defensa en pelotas paradas el equipo de La Ribera se perfila para quedar en la historia. Posee un “backup” con una gran cantidad de puntos que le sirven para ganar en tranquilidad en el torneo y hasta tener la posibilidad de alternar plantel en las próximas fechas de cara al gran objetivo y obsesión del club: la Copa Libertadores de América.

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