Comenzó la otra parte del camino hacia la gloria en la Copa Mundial de la FIFA en Brasil. El local se medía con una gratamente sorprendente selección de Chile, que mostró muy buen juego, solidez e inteligencia en absolutamente todos sus jugadores, sin contar el excelente trabajo estratégico de su entrenador, el argentino Jorge Sampaoli. Por el lado de los dueños de casa, le bastó con poco para clasificar primero en su grupo pero sin brillar, con mucha desconfianza en el aspecto defensivo y sin convencimiento en la elección de delanteros por parte del técnico Luiz Felipe Scolari (obviamente Neymar queda exceptuado de toda crítica hasta el momento).

Precisamente, valen las aclaraciones porque más de lo que venían reflejando en el campo de juego fue lo que se pudo apreciar en el primero de los partidos por octavos de final en Belo Horizonte. De entrada Brasil quiso, sin éxito, adueñarse del terreno, pero Chile a medida que pasaron los minutos le perdió el respeto a los múltiples campeones y terminó ganando el respeto y orgullo de todos los que amamos el balompié.

Cuando iban 18 minutos de juego un tiro de esquina desde la izquierda lanzado por Neymar cayó en el área para que Thiago Silva la peine y se la deje debajo del arco para que David Luiz la toque y anote el 1-0. La selección de Chile pagaba caro el precio por cometer algunas imprecisiones en sus salidas. Pero luego del cachetazo que significaba estar abajo en el marcador, llegaría el empate del grandioso Alexis Sánchez, que recibió la asistencia de Eduardo Vargas que aprovechó una pésima salida desde el fondo de Brasil. Pese a que los trasandinos fueron dominando lentamente el juego, los locales pudieron irse al descanso en ventaja cuando Dani Alves remató de media distancia y provocó el esfuerzo de Claudio Bravo, que voló para sacar el balón por arriba del poste.

El segundo tiempo fue épico para la Roja, que dominó y pudo controlar ampliamente a su rival, aunque no supo cómo cristalizar la superioridad en el resultado. Párrafo aparte para el gol anulado a Hulk, quien bajó la pelota con el brazo en el área y definió cruzado ante la salida de Bravo. A los 64′ Julio César sacó una pelota con destino de gol cuando Mauricio Isla llegó hasta el fondo desde la derecha y le dio un pase hacia atrás para que Charles Aranguiz dispare a quemarropa. Pero, como dije antes, el arquero brasilero la desvió al corner.

La actuación colectiva y el esfuerzo sobrehumano individual de la selección chilena terminó por cobrarse sus víctimas, por eso cuando el tiempo regular se cumplió y fueron al suplementario para definir un ganador, varios de los jugadores se vieron extenuados y con calambres, sin contar la salida del central Gary Medel, quien jugó lesionado gran parte del segundo tiempo y merece una mención por su más que destacada y sobria participación. Y quedaría tiempo para una jugada más antes de ir a la serie de penales. Mauricio Pinilla acomodó esa última pelota recibida y disparó con todo al arco pero el balón reventó el travesaño. Y final, se vendrían los disparos desde los doce pasos.

Penales para seguir en carrera

Con los físicos destruidos y la mentalidad desgastada, era momento de definirlo todo a suerte o verdad.

Comenzó la serie David Luiz y cambió penal por gol. Luego Julio César se adelantó y detuvo el disparo de Pinilla. Willian pudo ampliar la distancia, pero pateó muy mal y marró su tiro. Alexis Sánchez no pudo igualar porque el arquero local volvió a tapar el remate. Marcelo se encargó de dar tranquilidad y puso el tanteador 2-0 y Charles Aranguiz con un fierrazo acercó las cosas. Hulk (de lo mejor de Brasil en el partido) no convirtió porque Bravo detuvo con su pierna y Marcelo Díaz se hizo responsable para empardar 2-2. Neymar con un amague puso arriba nuevamente a Brasil y Gonzalo Jara le puso cierre a este final épico cuando estrelló su tiro contra el palo izquierdo del guardametas.

De esta manera, y con el 3-2 en los penales, el anfitrión ya se ve en cuartos de final, aunque fue superado durante todo el encuentro por un combinado chileno que puede volverse de Brasil con la frente en alto.

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