Es sabido que el fútbol oficialmente se creó en Inglaterra, donde se armó la primera asociación de fútbol en 1863. Pero, ¿cuántos saben cuándo fue el primer partido oficial de fútbol femenino o quiénes fueron sus protagonistas? Ellas son Nettie Honeyball y el British Ladies Football Club.

Es poco lo que se sabe sobre Nettie Honeyball. Se cree que nació en Londres entre 1870 y 1871 y hasta se duda de cuál era su nombre verdadero. Algunos dicen que era Nettie Honeyball y otros creen que este era un seudónimo y que se llamaba Mary Hutson. Una investigación señala que su verdadero nombre era Jessie Smith. No está clara cuál era su profesión. Algunas crónicas dicen que ella tenía un ojo de vidrio, pero lo que sí se sabe a ciencia cierta es que fue la que creó el primer equipo de fútbol femenino.

Cómo se armó el equipo

En 1894 se publicó un artículo en The Daily Graphic donde se buscaba mujeres para el armado de un equipo de fútbol y treinta de ellas respondieron al aviso que había hecho Nettie Honeyball. Entre ellas armaron el British Ladies Football Club. Así explicaba Honeyball la decisión de formar un club de fútbol compuesto completamente por mujeres: “Fundé la asociación el año pasado con la firme determinación de probarle al mundo que las mujeres no somos las criaturas ornamentales e inútiles que los hombres han imaginado. Debo confesar que mis convicciones, en lo referido a donde los sexos están tan extensamente divididos, están todos del lado de la emancipación. Y espero el momento en que las mujeres se puedan sentar en el Parlamento y tener una voz sobre la dirección de los asuntos, especialmente en esos que conciernen a las mujeres”.

Como director técnico, Netti pudo convencer a John William Julian. Él jugaba en el Tottenham (fue el primero que estuvo en los dos equipos del norte de Londres: Arsenal y Tottenham) y las entrenaba en un parque público dos veces por semana. Como presidente del club asumió Lady Florence Dixie, periodista y activista feminista, e hija del Mayor de Queensbury… era la que ponía la plata. La única condición que puso fue que “las chicas deberían entrar en el espíritu del juego con corazón y alma”. Ella, además de ser una sportswoman que disfrutaba de la cabalgata y del tiro, era viajera e, incluso, realizó una excursión por la Patagonia que lo pasó a escrito en un libro que se llama “Across Patagonia”. Creía que el fútbol iba a ser excelente para el físico de las mujeres y que un día iba a ser tan popular para ellas como lo es en los hombres.

Recepción de la sociedad

La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) reconoce como primer partido de fútbol femenino oficial a aquel que se disputó el 23 de marzo de 1895 en Crouch End, Londres. El British Ladies Football Club no tenía contrincantes, entonces se dividió en dos equipos: Londres Norte y Londres Sur, con Nettie Honeyball como capitana del norte. Su equipo, con indumentaria azul, ganó 7-1.

La forma en que se vestían dio de hablar en ese momento. Lady Dixie era parte del “rational dress movement”, un movimiento que buscaba liberar a las mujeres de los corsés que se usaban en la época victoriana. Ella veía el fútbol como un arma para la subversión y como una manera de empujar los límites debido a cómo se vestían para jugar, que le parecía revolucionario: utilizaban algo completamente distinto a lo que se puede ver en un partido de hoy, una blusa y unos knickers (una especie de bombachas de gaucho) abajo de una o dos polleras cortas.

Eso que a Lady Dixie le parecía revolucionario, y que en la actualidad puede parecer algo anticuado, a los medios de la época no les gustó. Es más, ellos no fueron muy positivos con el British Ladies Football Club. El Manchester Guardian dijo que sus vestimentas fueron recibidas con mucha atención y que, una vez que se acabe la novedad, ellos no creían que el fútbol femenino pueda atraer público. El Daily Sketch fue un poco más duro con las futbolistas: “Los primeros minutos fueron suficientes para mostrar que el fútbol de mujeres, si se toma a las British Ladies como criterio, está totalmente fuera de la cuestión. Un futbolista requiere velocidad, juicio, habilidad y agallas. Ninguna de estas cualidades pareció aparecer este sábado. Por la mayor parte, las mujeres deambulaban por la cancha en un trote feo”.

Asimismo, desde el Jarrow Express también despreciaron lo hecho por el British Ladies Football Club y en su crónica escribieron cosas como que “esperaban que sea su último partido” y que las fueron a ver una gran cantidad de público solo porque “siempre hay curiosidad para ver a mujeres hacer cosas impropias a su sexo”, pero que nadie quisiera tener a su hermana o hija “exhibiéndose en el terreno de juego”. El texto concluye con: “La risa era fácil y la diversión algo gruesa, pero se trata de espectáculos decadentes, y sorprendería que un segundo partido tuviera tanto éxito como el primero”.

El único que vio algo positivo a futuro fue The Sportsmen: “Es verdad, los hombres jóvenes correrían más rápido y patearían más fuerte pero, aparte de eso, no puedo creer que mostrarían más conocimiento en el juego o habilidad en su ejecución. No creo que la mujer futbolista esté para ser subestimada por un número de artículos escritos por hombres viejos fuera de la simpatía tanto con el fútbol como con el juego y las aspiraciones de las nuevas mujeres jóvenes. Si la mujer futbolista va a morir, morirá con fuerza”.

El machismo no estaba solo en los periodistas, se extendía también a otras profesiones. Un ejemplo del machismo de esa época fue el artículo de The British Medical Journal: “No podemos, en ninguna manera, condonar la exposición inconsciente a la violencia, de órganos que la experiencia común de la mujer las llevó a proteger”.

Gira por Inglaterra

En el primer partido la fueron a ver más de 10.000 personas. El segundo se jugó en Preston Park, el 6 de abril de 1895. Todo lo recaudado se iba a donar a organizaciones médicas de caridad. Volvió a ganar el Norte por 8-3. El siguiente fue en Bury y tuvo, aproximadamente, 5.000 asistentes que presenciaron un 3-3 entre el Norte y Sur. Ahí se recaudó más de 100 libras para caridad. En el partido que le siguió, en la cancha que Reading usaba en la Liga Sureña, rompieron un récord de público que tenía un encuentro entre Reading y Luton Town. Después vino una victoria del Sur contra el Norte por 5-2 en Ashton Gate en Bristol.

En varios de estos partidos se destacó como figura a la mediocampista por izquierda del Norte, Daisy Allen, la más chica de todas (se cree que tenía 11 años), a quien en The Bury Times describían como “un pequeño duende de cuatro pies” y en The Bristol Times como “una valerosa joven, que se cargó a sus compañeras más grandes con gran coraje y mostró en su juego que ella había dominado los rudimentos del juego, que no se puede decir del resto”.

El British Ladies Football Club siguió la gira por New Brompton y Walsall, y visitaron Newcastle, donde el Norte ganó 4-3 en el famoso St. James’s Park frente a más de 8.000 personas. Estuvieron en South Shields y Darlington. En Jesmond solo las vieron 400 personas, por lo que los diarios locales dijeron que se había acabado la novedad de las mujeres futbolistas. Once partidos después terminó el recorrido del primer equipo de fútbol femenino y años más tarde también se terminó el fútbol femenino en Gran Bretaña, porque en 1902 la Asociación de Fútbol lo prohibió. Recién en 1971 se volvió a legalizar el fútbol femenino en Reino Unido.

puntocero 2018

La comunicación es un derecho humano. Todos los contenidos y opiniones publicados en el sitio puntocero.me quedan bajo la exclusiva responsabilidad de su autor. El medio respalda la libertad de brindar información, emitir opiniones y comentarios aunque puedan no representar el pensamiento ni ideología del mismo.