Las series en Netflix muchas veces se alimentan de libros e historias de escritores, y otras veces estas series se basan en cuestiones que ocurren en el “mundo real”. Pero, si de hechos reales hablamos, nadie hubiese imaginado que pisar territorio extranjero podría ser lo peor que le pasara a alguien. Como en diversas películas, muchos exiliados se acercan a una embajada como un símbolo de estar a salvo. Este no fue el caso para el periodista saudí que residía en Estados Unidos, Jamal Khashoggi.

Misterio y horror

El 2 de octubre en Turquía, precisamente en la capital Estambul, el periodista del Washington Post ingresó al consulado saudí para realizar unos trámites de rutina, como lo muestran las cámaras de seguridad del lugar. Pero ese día sería un calvario para él y un misterio que envuelve hasta el reinado de Arabia Saudita. El periodista no salió nunca del consulado y allí comenzó un verdadero infierno.

Los investigadores en Turquía comenzaron a indagar y comprobaron que Khashoggi ingresó al consulado para pedir documentación para tener nuevas nupcias, ya que estaba conviviendo con una mujer en los Estados Unidos. A partir de allí, la primera versión (la saudí) cuando se supo que el periodista desapareció fue que mantuvo una pelea en un confuso episodio dentro y que esto habría provocado su muerte, pero nadie podía explicar por qué desapareció si ellos confirmaron su muerte.

A medida que la investigación tomaba rumbo se irían conociendo detalles escalofriantes de lo que realmente ocurrió en suelo saudí. Según pudieron establecer los investigadores turcos, el periodista habría sido torturado hasta la muerte y luego lo habrían descuartizado y enterrado algunas partes de su cuerpo dentro de la residencia saudí.

Sospechas y sospechosos

Desde el reino árabe las autoridades empezaron a titubear con algunas de sus respuestas en torno a la desaparición del periodista, por lo que el heredero al trono en Arabia Saudita quedó vinculado con esta muerte. Según se pudo saber al recavar información, el periodista asesinado era un crítico de lo que ocurría en el país árabe y estas críticas habían generado gran malestar en los mandatarios árabes. Sobre todo en el heredero al trono saudí, Bin Salman Al Saud, quien desde que tomó poder fue señalado por algunas de sus acciones, como por ejemplo que es el responsable de los ataques al país vecino de Yemen, donde se lleva una matanza que pocos países mencionan. Por otra parte, estuvo implicado en el secuestro del primer ministro libanés Saad Hariri en 2017 y demás asesinatos dentro de su propio país.

Según dieron a conocer los investigadores turcos, el día de la desaparición del periodista en el consulado se encontraban alrededor de 18 personas, entre las cuales se hallaba un forense del reinado y un guardaespaldas de alto rango. Los investigadores mostraron videos de cómo se quemaba documentación dentro de la residencia y cómo uno de los custodios habría escapado con parte del cuerpo de Khashoggi hacia Arabia Saudita en un avión privado antes de que las autoridades turcas dieran la alerta.

El mayor general Mahir Abdul Aziz Muhammad Mutrib sería el autor intelectual de la operación en la que también se pudo saber, según los primeros informes, que la misma se llevó a cabo desde suelo saudí a través de alguna red social mediante videoconferencia.

“Fue planeado”

Por su parte, el presidente turco hizo énfasis sobre las autoridades árabes para que digan la verdad de lo que pasó en el consulado y pidió que entreguen al que ordenó la matanza del periodista. De esta manera, Recep Erdogan se refirió a este tema en el parlamento turco: “Este asesinato fue planeado y sus asesinos deben ser entregados a las autoridades turcas, ya que el suceso se produjo en suelo turco”.

Asimismo, la agencia británica Reuters reveló que un asesor del príncipe dirigió el asesinato por internet, tal vez por Skype, y dio la orden de cortarle dedo a dedo de su mano frente a cámara. Luego habría sido mutilado.

Respaldo norteamericano

El pasado martes se supo que el Servicio de Inteligencia de Estambul informó que se encontró una parte del cuerpo en el patio de la residencia saudí en los jardines del consulado, en un pozo. Allí descubrieron parte del torso y de la cara desfigurada.

A todo esto, desde Estados Unidos (el gran aliado de Arabia Saudita) Donald Trump se refirió al hecho y respaldo al rey árabe sobre lo que pasó y dejó en evidencia la gran apuesta que hace el Estado norteamericano por defender los intereses económicos con aquella nación de Medio Oriente.

Este aberrante hecho no deja más que a las claras la libertad con la que se desplaza el Reino Árabe y la reiterada violación a los derechos humanos que realizan en dicho país,. Por su parte, Estados Unidos tapa el sol con la mano para tratar de no quedar ligado a este suceso que no se puede defender de ninguna manera. Mientras esto conmueve al resto del mundo, los acontecimientos en Medio Oriente continúan.

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