Muchas cosas pasan en el cuerpo mientras dormimos. En nuestra cabeza se hilan sueños, el sistema digestivo sigue activo, la sangre circula con menor velocidad y las articulaciones recobran el líquido perdido durante las horas de bipedestación. Sin embargo, todos estos procesos son inconscientes y poco podemos hacer para controlarlos o modularlos. Dentro de este mosaico de actividades nocturnas aparecen también los bruxismos, los ronquidos y las flatulencias. La primera de estas representa un problema grave para la salud oral y también muscular de la región mandibular y cervical, y revela mucho acerca del estado emocional y anímico en el que nos encontramos.

El mal de los dientes apretados

Se calcula que en la Argentina una de cada diez personas de entre 20 a 50 años -más frecuente en las mujeres- padece de bruxismo, el mal de los dientes apretados.

“Es conveniente recordar la importancia de mantener en buen estado las piezas dentarias, tratar de evitar las extracciones tempranas y cuidar la salud bucal concurriendo al dentista, al menos, una vez al año”, explica Melania González y Rivas, coordinadora del Departamento de Educación para la Salud de la Confederación Odontológica de la República Argentina (CORA).

¿Qué es el bruxismo y cómo detectarlo?

Es el movimiento involuntario de la mandíbula de manera constante, causa rechinamiento en los dientes y se puede presentar en cualquier etapa de la vida.

Una de las claves para su detección y corrección es revisar los dientes en busca de pequeñas fisuras blancas o percibir el dolor de la mandíbula y encías al despertar. En ocasiones, el bruxismo es tan continuo que puede provocar un bloqueo mandibular muy doloroso, además de la erosión del diente hasta la encía. Sin embargo, los primeros síntomas siempre serán cansancio en la musculatura de la cara-cuello y dolor en la región de la mandíbula y dientes.

¿Qué revela de tu estado mental?

Aunque la causa del bruxismo aún no está muy clara, los expertos lo vinculan con eventos de estrés, ansiedad y trastornos del sueño. En el área de la kinesiología, el bruxismo indica la aparición de un punto gatillo miofacial o también conocidos como nudos musculares que exacerba una contractura existente en algún punto específico de la espalda y se irradia a la tensión que genera la mandíbula. También se debe a factores como mala postura al dormir o trabajar, sedentarismo, carga excesiva de algún músculo, estrés laboral o, simplemente, algún pensamiento que cause malestar emocional y que el cuerpo expresa durante la noche.

Cómo combatirla con éxito

Es mentira que existe una cura por medio de medicación, así como tampoco con ungüentos o cremas. La clave para combatir el bruxismo se encuentra en nosotros mismos. Se debe revisar todo lo que en el día a día genera tensión, malestar o enojo… e inmediatamente reducirlo hasta eliminarlo. Una situación de estrés diurno es la causa del malestar nocturno. Realizar algún tipo de ejercicio en donde se canalice la energía es un buen comienzo, esquivar las personas molestas también lo es. Las endorfinas inundarán el cuerpo y sentirá alivio inmediato.

Durante el día, realizar ejercicios de relajación de la musculatura del cuello ayuda a mejorar la tensión. Y en la noche, el uso de una placa de descanso, producto de la visita al odontólogo, mejorará en cuestión de días la situación.

Recordá que el bruxismo podría ser la expresión física de un estado inconsciente de sub alerta. Identificalo y hacele frente con inteligencia emocional.

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