Inspirada en el núcleo íntimo de la reina Ana de Gran Bretaña y dos de sus doncellas (Sarah Churchill y Abigail Masham), el director Yorgos Lanthimos (“The Lobster”) creó una hipnótica comedia dramática con un fuerte sello autoral.

Olivia Colman es Ana, una reina casi postrada, caprichosa y sufrida que pide atención a gritos, característica que sabe aprovechar su doncella Sarah (Rachel Weisz) para manipularla y ubicarse como una mujer poderosa e influyente dentro de esta monarquía.

Lo único que puede poner en juego la posición de Sarah es la aparición de una nueva doncella que se acerque a cautivar a la Reina de la misma forma que ella, rol que viene a interpretar Emma Stone en su personaje de Abigail Masham.

Parodia y burla

Abigail es joven, fresca y astuta, y Sarah con la ventaja de la experiencia y todas las cartas bajo su manga, entran en una puja que solo una puede ganar. La película en sí es tan cómica como cruda y tiene de interesante el triángulo femenino de poder. Las actuaciones de las tres son espectaculares y comparten el protagonismo en la pantalla con igual imponencia.

De esta manera, Lanthimos parodia y burla la extravagancia de la aristocracia, baja a todos los personajes de sus tronos para imaginar ese tan conocido secreto a voces de lo más patético de la realeza. La película configura el palacio real como un mundo enorme y con la particularidad de que cada habitante entreteje estrategias para sumar poder y donde cada persona está en constante alerta y peligro.

Tanto en “The Favourite” como en “The Lobster” todo es extraño, desde los diálogos y las escenas hasta las puestas de cámara y la música. Es una película más accesible para diversos públicos de lo que fue “The Lobster”, por ejemplo. Sin embargo, mantiene el estilo de un director que hoy merece atención.

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