Cerca de una hora esperé el colectivo. Oteo el horizonte de la larga avenida y por fin lo diviso. Por un momento desconfío de mi vista y digo en voz baja si no será el de la línea que tiene la parada acá a unos metros, esa que ya recibió a varias unidades y que mantiene despejado el sector. Ninguno de los usuarios de ese bondi pasó por lo que yo pasé. No vi ni una persona que haga el ritual de prenderse un pucho para que aparezca su transporte. Pero no, hice mal en dudar. Allá viene con su color característico pero… ¡rodeado de tres más!

Una y mil veces pasamos por esta situación. Espera agotadora, pasos hacia la calle para descubrirlo a la distancia sin éxito. Auriculares que hacen las veces de calmante para sedar a un potencial William Foster.

Para intentar solucionar este eterno trastorno, uno de los motivos de la implementación de la SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico) en el Decreto N° 84 allá por febrero del 2009 fue, según el propio documento “concebido como un régimen sistémico que importa un mayor e integral control del transporte público de pasajeros”.

Atrás quedó la organización Anonymous que intimidó con la publicación de los movimientos de miles de usuarios, ya que todos sabemos que el uso de la tarjeta implica una recolección de datos para la planificación y compensación de las empresas y nosotros, los que día a día utilizamos el servicio con la esperanza de que mejore.

Una vez analizada esta información, se dispone la asignación al sistema de transporte y los posteriores beneficios al usuario. Ojalá que sea así, y pronto, no como la espera cotidiana de ese colectivo que nunca llega.

Bajo la Resolución 422/2012 publicada esta semana, se determinó que desde el mes de julio pasado los cuadros tarifarios y niveles de compensación son establecidos por las jurisdicciones nacional, provincial y municipal, y queda a cargo del Estado Nacional el asumir estos costos e ingresos. La propia norma constituyó los parámetros de asignación en las siguientes:

– Parque móvil afectado al servicio.

– Asignación técnica de gasoil por la prestación de cada servicio de transporte.

– Cantidad de trabajadores afectados al mismo.

– Eficiencia para satisfacer la demanda en tiempo y frecuencia.

Además, según la misma resolución, se generarán “incentivos regulatorios para la actualización y renovación de los vehículos afectados a la prestación de servicios de transporte automotor de pasajeros”. Así, la recolección de datos de nosotros los usuarios, los cuales no pueden ser falsificados y somos prueba constante en el uso, servirá para optimizar un control de los kilómetros recorridos y las horas de uso de cada bondi, lo que servirá para la compensación antes mencionada hacia la empresa responsable de brindar el servicio.

Finalmente, el Artículo 3° de la Resolución 422/2012 expresa el monto total de casi mil millones de pesos (exactamente 965.225.054) para el pago de las compensaciones al transporte metropolitano de pasajeros previamente establecidas en el Decreto N° 678 con fecha 30 de mayo de 2006.

Espero. Pero esta vez espero que se encuentre una solución a este asunto de esperar y esperar. Porque a los argentinos nos conocen, entre otras cosas, por la impuntualidad. Suena irónico que muchas veces esa característica sea responsabilidad de la demora de otro invento criollo.

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