El embarazo constituye en la vida de la mujer una etapa de cambios estructurales y funcionales que determinan la necesidad de cubrir requerimientos nutricionales específicos. Los mismos están directamente relacionados con el mantenimiento de la salud materna, los cambios estructurales y metabólicos que se originan, el crecimiento y desarrollo del embrión y la preparación para la lactancia.

A nivel fisiológico y metabólico, cada trimestre es diferente. Sin embargo, hay aspectos generales a tener en cuenta durante todo el embarazo. Las recomendaciones nutricionales de algunos nutrientes se incrementan mientras que en otros se mantienen iguales. Algunos de los nutrientes críticos en esta etapa son:

Hierro

Lo encontramos en las carnes, legumbres y vegetales de hojas verdes.

Calcio

De fuentes lácteas, preferentemente, debido a su mejor biodisponibilidad y absorción a nivel intestinal.

Zinc

Se encuentra en las carnes, lentejas, huevo y atún.

Vitamina C

Presente en las hortalizas rojo anaranjadas, cítricos, kiwi, frutilla, brócoli y repollo.

Folato/Ácido Fólico

En los vegetales de hojas verdes, lentejas, repollitos de bruselas, brócoli, melón, banana y palta. Además, los encontramos en la harina de trigo (fortificada artificialmente) y derivados.

En el caso del folato es recomendable su consumo en dosis adecuadas (400 ug./día) durante al menos 3 meses antes de la concepción y hasta el primer mes de gestación. La deficiencia de folato dificulta la síntesis y la división celular, afectando principalmente la médula ósea y el desarrollo del tubo neural del embrión. Si el feto sufre un déficit de ácido fólico durante la gestación también puede padecer anemia megaloblástica, ser prematuro o presentar bajo peso al nacer.

Al hablar de los macronutrientes es deseable que los hidratos de carbono sean complejos, es decir, integrales. Y que en las comidas sean combinados con otros alimentos fibrosos como los vegetales y semillas. Esto es de suma importancia por el incremento que sufren los valores de glucemia debido a la actividad de ciertas hormonas. Asimismo, la ingesta de fibra aliviana el estreñimiento característico de la gestación.

Con respecto a las grasas es aconsejable el consumo de ácidos grasos omega 3, especialmente de aquellos presentes en los pescados marinos (atún, salmón, esturión, anchoas, sardinas, arenque, caballa, trucha y dorado), ya que favorecen el adecuado desarrollo del sistema nervioso y la función visual del embrión.

El aporte de las fuentes proteicas debe ser variado para asegurarnos las incorporación de todos los aminoácidos esenciales a la alimentación.

Consejos

Evitar preparaciones muy condimentadas que puedan inducir a un incremento de las naúseas y vómitos durante el primer trimestre y a una exacerbación del reflujo gastroesofágico.

Ingerir volúmenes chicos en cada comida por el riesgo de reflujo gastroesofágico y pirosis.

Consumir abundante cantidad de agua fuera de las comidas.

Limitar el consumo de edulcorantes artificiales y de café.

Hacer una actividad física moderada, sin realizar esfuerzos.

Evitar el tabaquismo. La nicotina produce vasoconstricción, por lo que la irrigación fetal es menor y esto conduce a recién nacidos de bajo peso y prematuros.

No consumir alcohol. El etanol atraviesa directamente la placenta y es altamente tóxico. Produce malformaciones y retraso del crecimiento y desarrollo fetal.

Es fundamental que esta etapa sea vivida en forma plena y libre de estrés, el mismo implica vasoconstricción y, por tanto, riesgo de bajo peso.

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