Damián Wachowicz cruzó a nado el Canal de La Mancha, uno de los desafíos más difíciles del mundo en aguas abiertas. Las bajas temperaturas generan riesgos de hipotermia o calambres, el clima puede provocar mareas violentas y, a todo eso, se suma que hay que esquivar barcos comerciales que van y vienen constantemente, pero el nacido en Los Polvorines lo logró. Para sorpresa del lector este joven no nada profesionalmente, nunca lo ha hecho, aunque admite que siempre le encantó tirarse al agua y sentirse como un pez.

Damian Wachowicz - Canal de la mancha (6).cero charló con Damián una vez que cumplió con los 34 kilómetros que separan el sur de Inglaterra, en la ciudad de Dover, con la costa francesa, entre las ciudades de Audinghen y Wissant. No se trata solo de un logro deportivo, porque hay mucho más: emprender, la motivación a superar un desafío y una causa solidaria.

¿Cómo se te ocurrió cruzar a nado el Canal de la Mancha? No es cosa de todos los días o un simple reto

Dos amigos me contaron que iban a cruzarlo a nado, mientras tomábamos unas cervezas en el bar de la universidad donde curso un máster en Londres. Sin saber bien de qué se trataba, les dije que lo iba a hacer con ellos. Inicialmente, me motivó el desafío pero, al otro día, analicé bien en qué me había metido. Quería demostrarme a mí mismo y al que quiera escucharlo, que casi todo es posible. Nunca había nadado más de 10 largos en una pileta, pero lo que me atrajo fue la oportunidad de probar que cuando uno tiene inspiración, dedicación y el apoyo de los incondicionales, hay pocas cosas que no se puedan lograr.

Te gusta nadar, pero cómo fue el entrenamiento para que un aficionado logre el cruce de un profesional

Phill y Jesper tienen experiencia en nado profesional. Empezamos en octubre de 2012 con prácticas en piletas climatizadas de 25 metros, con ejercicios y varias pasadas. Soy el único del grupo sin vasta experiencia en nado, porque uno era guardavidas en Australia y otro competía en el equipo danés de Natación. Sabía nadar porque aprendí desde chiquito pero nunca nadé, propiamente dicho, nunca entrené con dedicación en una pileta, y los primeros meses fueron duros. Era fuerte ver a mis amigos sacándome vueltas y vueltas mientras que yo luchaba por seguir braceando, y por eso fue importantísimo su apoyo y aliento constante, criticándome constructivamente mi estilo y festejándome cada pequeña mejora.

Damian Wachowicz - Canal de la mancha (2)Damián estuvo acompañado en esta aventura por el australiano Phil Kearney y el danés Jesper Ludolph. Los tres estaban seguros que, probablemente, este sería uno de los desafíos físicos y mentales más grandes de sus vidas. Tanto él como sus amigos eran conscientes que no se trataba solo de una prueba deportiva como podría pasar en un triatlón, porque los desafíos son aún mayores, lo suficientemente grandes para intentar un cambio. “Pensamos que allá afuera existen personas que todos los días luchan contra adversidades que son incomparables con lo que nosotros nos queríamos enfrentar y, sin embargo, ahí están, brazo tras brazo, día tras día, pelean para salir adelante”, nos dijo el joven argentino que impulsa el proyecto de Techo (antes llamado Un Techo Para Mi País). Cada uno apadrina a una organización con el fin de pelear contra distintos problemas de gran escala mundial, como Phil a MS Society (que combate la esclerosis múltiple) o Jesper con Lend-A-Hand India (que ayuda con la educación de jóvenes de ese país).

¿Cuál fue el fin de esta cruzada? ¿Hiciste esto a beneficio?

Hay un fin benéfico, pero también quise demostrar algo en particular, porque las dos cosas están íntimamente relacionadas, ya que el mensaje de “todo es posible” se aplica también al sueño de erradicar la pobreza, para lo cual Techo pelea todos los días en Latinoamérica. Cuando digo todo esto no me refiero a que las cosas a uno le vengan de arriba, sino todo lo contrario: uno sienta cabeza y lucha con toda su alma para llegar a un objetivo.

Recorrido Damian Canal de la Mancha¿Cuánto llevás recaudado en donaciones para Techo? ¿Ellos te apoyan económicamente para que puedas llevar adelante este reto?

Hasta el viernes 13 de septiembre llevo 1.365 dólares, con un objetivo de 3.000. De todas formas, entiendo que en este tipo de situaciones las personas donan por su afinidad con el individuo más que por la causa, por lo que lo que busco es seguir dando a conocer el increíble trabajo que miles de voluntarios argentinos y latinoamericanos hacen con Techo todos los días. Desde el punto de vista económico, es Bayton Grupo Empresario quien me sponsorea y ayuda a difundir la causa por Techo.

Te dedicás a los negocios y sos emprendedor, ¿considerás que esto también fue emprender y que fijarse este tipo de metas ayudan a mantener el espíritu de quienes buscan innovar?

Yo creo que sí, esto fue 100% emprender, porque me adentré en aguas desconocidas y no paré hasta cumplir un objetivo. Creo que un emprendedor es aquel que rompe con el status quo, descoloca algo y utiliza el desorden para generar oportunidades. Tengo el gran ejemplo de mi padre, que es un emprendedor natural. Él tuvo su meta y su desafío, que es diferente en hecho a este pero igual en naturaleza: mostrar que algo que no se pensaba posible lo sea.

El tiempo oficial fue de 15 horas y 18 minutos, lo suficiente para alcanzar la meta, una de las tantas que se traza este joven y, como él, muchos otros que desafían hasta a la naturaleza para lograr un cambio

La preparación para el gran reto

Todo el entrenamiento llevó un año. La preparación para soportar nados prolongados fue en una pileta de 50 metros, climatizada pero al aire libre. A medida que llegaba el invierno, hacían sesiones más intensas, algunas de hasta 15 kolómetros en 4 horas. “A veces íbamos a pesar de las nevadas”, recuerda Damián, que en primavera iba a una piscina descubierta con agua fría, con 8 grados de temperatura y sesiones de 20 minutos para que el cuerpo empiece a prepararse para el reto que se venía. El joven tuvo una grata sorpresa, porque descubrió que tenía mayor resistencia al frío que sus compañeros y se sentía cada vez con mayor confianza para el reto que se venía.

EntrenamientoLa etapa siguiente fue en marzo, en la ciudad de Dover (al sur de Inglaterra), con el asesoramiento de la entrenadora Freda Streeter, madre y entrenadora de Alison, la Reina del Canal, la persona con el récord mundial de 43 cruces. Quienes quieren lograr el objetivo se acercan a esta coach conocida como “El General” por su carácter estricto a la hora del entrenamiento, pero con resultados satisfactorios en todos sus pupilos. “Cuando llegué con los muchachos conocimos historias de gente que quiere nadar hasta Francia, algunos con problemas para mover sus piernas y que solo podían usar sus brazos entonces, ¿qué era nuestro desafío en comparación al de ellos? Haber compartido un tiempo con esa comunidad fue importante, porque sin esa convivencia nuestras chances de éxito hubiesen sido nulas”, confesó Damián.

“La prueba de fuego” antes de intentar el cruce fue un fin de semana intenso con un nado de 7 horas continuas un sábado y otras 6 horas el domingo. Después de superar eso, el argentino ya estaba preparado para intentar una hazaña, que pudo completar con un ferry a su lado y gente dándole aliento, pero solo eso, porque siempre pidió que no le hablen de otras cosas para que su cabeza no se pierda, para que no desista, que solo bracee con el fin de bracear y, de repente, ver el faro de la costa francesa. Mantuvo vivo el sueño, que dejó de ser algo de su imaginación para convertirse en una realidad.

¿Tuviste alguna dificultad mientras lo hacías y cómo sentiste el recorrido con el otoño en Europa?

Por suerte no hubo nada mayor. Fue un tema cuando se vino la noche, después de haber nadado 10 horas y que falten todavía tantas para llegar. Se me hacía difícil seguir al barco en línea recta y terminé zigzagueando bastante, lo que me hizo perder un poco de tiempo. El recorrido lo sentí bien en todo momento. Las primeras y las últimas horas fueron las más duras. Al principio por la duda constante de cuánto esto iba a llevar de mí, y las últimas por callar mi cabeza y solo bracear, sin que me importe nada más.

Damian Wachowicz - Canal de la mancha (4)Damián está en Londres desde hace dos años por un máster que hace de Administración de Empresas en London Business School. Sus días no volverán a ser como antes, porque hay cosas que a uno le marcan la vida. Cuando camine por las calles londinenses o esté en el centro, en Piccadilly Circus, llevará siempre con él un recuerdo imborrable, como ese momento cuando estaba en el agua entre Inglaterra y Francia, y solo pensaba en seguir en pos de su objetivo, el mismo que persigue en los proyectos que tiene pensados para Latinoamérica: “Termino en un año y estoy 100% decidido a volver a esa región del mundo, porque existen innumerables oportunidades allí”. Un sueño se hizo realidad y otros están aún por cumplirse.

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