Una iniciativa de mujeres españolas como repudio por un caso particular se transformó en un reclamo masivo contra la violencia machista en los países hispanohablantes.

El disparador del repudio

La increíble sentencia a los violadores del grupo reconocido como “La Manada” resonó a nivel mundial y fue lo que desató un fuerte repudio. Se trata de un grupo de cinco amigos de la localidad española de Sevilla que la noche del 7 de julio de 2016 violaron a una joven de 18 años en las fiestas de San Fermín en Pamplona. El nombre “La Manada” proviene de su grupo de WhatsApp, donde premeditaron el ataque y posteriormente compartieron los videos que grabaron mientras violaban a su víctima.

Sin embargo, la Audiencia de Navarra consideró que solo hubo abuso sexual “con prevalimiento”, librando al grupo de la carátula de “violación” al no considerar la violencia contra la mujer.

La reducción de la pena por el delito de abuso y no por el de agresión sexual resultó en marchas masivas a lo largo de toda España, con más de 50 mil personas.

#Cuéntalo

En medio de las repercusiones que generó el caso, la periodista catalana Cristina Fallarás creó el hashtag #Cuéntalo a partir de un tweet que contaba una situación de abuso sexual. Con la posterior adhesión de varias personalidades españolas esto comenzó a crecer y no tardó en expandirse.

Argentina se convirtió este martes en el país con más adhesiones a la campaña #Cuéntalo. En apenas 24 horas se escribieron 341.200 tuits desde nuestro país, mientras que otros 293.000 provinieron mayoritariamente desde España y en menor medida de México, Chile y Perú. El 79% de los tweets fueron escritos por mujeres.

En principio, los tweets tomaban la voz de mujeres muertas por la violencia machista. “Tengo 16 años. El Sábado 8 de octubre salí de mi casa y nunca más volví. Fui drogada, violada y empalada. Morí de un reflejo vagal, en otras palabras, morí de dolor. Lo cuento yo, porque Lucía Pérez no puede”.

Luego, las mujeres empezaron a contar propias experiencias y todo se tornó extremadamente terrorífico. Recordar casos resonantes siempre estremece, pero en esta ocasión Twitter se transformó en una catarata que impactó hasta a quienes más se interiorizan en el tema, pero aún más se espera que impacte a quienes niegan la problemática de género.

Conocimos de repente y del modo más triste a cientos de mujeres con familiares y amigas muertas; con familiares y amigas violadas y/o habiendo sufrido violencia machista en carne propia. Se desplegó un mundo oculto de abusos. Los que no recordábamos, los que superamos o que nos atormentan todos los días. Todo a través de un hashtag.

Esto forzó a dimensionar que a todas nos pasó algo, más o menos grave, que lo que le pasó a otra y que la excepción es que no te haya sucedido nada y, en ese caso, seguro conocés a alguien a quién sí le sucedió. Y dimensionar algo así es arrollador.

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