De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (UICN), los delitos contra la vida silvestre son más frecuentes en África, Asía y América Latina, donde toda clase de especies (mamíferos, aves, reptiles, anfibios, insectos y plantas) están afectadas.

En Colombia cuatro de los delitos más graves y frecuentes son cometidos sin ningún reparo o vergüenza.

Tala ilegal

La Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal reportó en 2016 que la tala ilegal afectó a todos los continentes y se extendió en las regiones tropicales como China, India y Vietnam, los tres mayores importadores de productos madereros tropicales legales e ilegales.

Pesca ilegal

Un informe de 2013 de PEW Charitable Trust indica que la pesca ilegal ocurre en todo el mundo, tanto dentro de zonas económicas exclusivas de países como en aguas internacionales.

Contaminación y delitos conexos

Los vertederos ilegales y el comercio de desechos intensificaron la contaminación global de los sistemas de aire, tierra y agua (incluidos los niveles de agua y sistemas fluviales) y amenaza los ecosistemas locales, afectando a los animales, las plantas y además la salud humana.

El tráfico de residuos se origina, principalmente, en los países desarrollados. La Unión Europea, Estados Unidos, Japón y Australia son comúnmente identificados como los mayores exportadores de desechos ilícitos. Los principales continentes de destino del tráfico ilegal de residuos son África (Costa de Marfil, Ghana, Guinea, Nigeria, Sierra Leona, Tanzania, Togo, Benín y Senegal) y Asia (China, Hong Kong, Indonesia, India, Malasia, Pakistán y Vietnam).

Ganado por ecosistema

La ganadería desplazó a los animales que habitaban el ecosistema de las lagunas. Las nutrias, los curies y las monjitas, pájaros exclusivos de la zona, ya solo recorren sus alrededores en el recuerdo de sus pobladores. Igualmente, es muy difícil encontrar peces endémicos o exclusivos de sus aguas como el capitanejo, el capitán o la guapucha, los cuales desaparecieron por la pesca sin regulación y la cacería.

Asimismo, a la contaminación originada por los excrementos arrojados por las 170 mil cabezas de ganado que se ubican en sus alrededores se suman los vertimientos de aguas negras y químicos provenientes de los 17 municipios que rodean su cuenca, de las 50 empresas lácteas que trabajan en la región y de las 17 mil hectáreas de papa sembradas en sus limites. Todo esto afecta a la laguna de Fúquene y la mantiene en un estado de agonía constante.

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