Karyn Kusama, la directora de “The Invitation”, llega nuevamente al cine con “Destroyer” (acá titulada “Destrucción”), un thriller policial que llamó la atención desde antes de su estreno por la apariencia radicalmente demacrada de su protagonista, Nicole Kidman.

¿De qué se trata?

La detective de la policía de Los Ángeles, Erin Bell (Kidman), recibe un billete marcado que representa un oscuro hecho de su pasado. Este mensaje la impulsa a emprender una peligrosa búsqueda de Silas (Toby Kebbell), asesino y líder de una banda criminal.

Lo que nos gusta

El elenco es efectivo y tiene nombres que nos suelen encantar. El film lo protagoniza Nicole Kidman (“Los otros”, “Big little lies”) con una apariencia impresionante que atrapa tanto como desagrada. El trabajo de maquillaje evidencia no solo el desgaste físico superficial sino también parece hacer brotar por los poros el pasado podrido que arrastra en su interior el personaje. La película también cuenta con varias participaciones menores que sirven de sostén para la protagonista, pero que también nos gustan, como Toby Kebbell (“Black Mirror”), Bradley Whitford (“Get Out”), Sebastian Stan (“Avengers”) y Tatiana Maslany (“Orphan Black”).

Si bien la estructura es bastante típica y no ofrece mucho para innovar, cuenta con algunos puntos fuertes de tensión y un par de detalles que sí sorprenden y funcionan aunque no abunden. Sin dudas entretiene.

Lo que no nos gusta mucho

Larga duración para una propuesta tan poco elaborada, estira demasiado la subtrama de la relación personal entre ella y su hija y ocupa, quizás, demasiado tiempo de forma innecesaria. También dedica varios minutos a un epílogo con mucho vuelo simbólico y poético que no tiene demasiado que ver con nada de lo que veníamos presenciando, no resta significativamente al resultado total pero molesta un poco.

En síntesis, “Destroyer” no ofrece nada novedoso y probablemente resulte un poco larga, pero sí entretiene y tiene algunos puntos fuertes que hacen valer la película.

puntocero 2018

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