Con el corazón en una mano y un buen guión en la otra, la película de Peter Farrelly se llevó el galardón más grande en los Premios Oscar.

El doctor Don Shirley, un virtuoso pianista afroamericano, debe viajar por el violento y racista sur de Estados Unidos en una gira de conciertos. Su chofer, Anthony «Tony Lip» Vallelonga, un ítalo estadounidense del Bronx, es además su guardaespaldas.

El libro verde que le da nombre a la película era, literalmente, uno que funcionaba como una herramienta indispensable para la supervivencia de los viajantes negros. Esta guía orientaba a las personas de color hacia bares, negocios, hoteles y demás espacios que los recibirían y donde podían estar a salvo.

Ubicada en los años 60′, se encuentra dentro del marco temporal de las leyes de Jim Crow que promulgaban la segregación racial. Estas restringían dónde los negros podían comer, dormir, sentarse, comprar y caminar. Asimismo, determinaban qué bebederos y baños podían usar los afroamericanos. De hecho, circunscribieron casi todos los aspectos de la vida cotidiana. Incluso ciertas ciudades del sur instituyeron leyes de «puesta del sol» que establecían como ilegal que las personas negras estuvieran afuera después del anochecer. Las consecuencias de transgredir alguna de estas leyes eran terribles.

De las anécdotas al film

«Green Book» está inspirada en una historia real y Nick Vallelonga, hijo de Anthony, es quien creció escuchando las historias sobre el viaje de su padre por el sur con Don Shirley y que luego se apropió de lo oral para transmitirla como parte de los autores de este maravilloso guión.

En esta road movie, como en todas las del género, el desarrollo del viaje representa también el de los personajes. Tony Vallelonga (interpretado por el mejor Viggo Mortensen que hayamos visto) es el opuesto absoluto de Don Shirley (Mahershala Ali) y cada uno tiene la posibilidad de aprender del otro. El meloso slogan de «una amistad sin fronteras» no le hace honor suficiente a esta historia sobre dignidad y amor en la compasión que transmite, entre otras cosas, esta película.

Además, «Green Book» cuenta con un argumento clásico y muy familiar porque ya se ha visto mucho. Sin embargo, el film toma una fórmula que funciona para descansar en la forma y cargar toda su concentración en el contenido. Entonces, la fuerza de «Green Book» está en un desarrollo sin baches, en un argumento sin fisuras, un especial cuidado por los diálogos y un impresionante trabajo de arco de los personajes. Con la misma solidez tanto en la trama principal como en las subtramas.

Honesta y accesible, no pretende deslumbrar sino conmover y sabe pivotear entre las fibras del humor y el drama. Un lujo modesto.

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