La bandera de Venezuela sumó otra estrella. La partida de Hugo Rafael Chávez Frías este martes 5 de marzo de 2013 marcó en el calendario latinoamericano una fecha que será recordada en toda la región. Podía despertar sentimientos muy contradictorios o sensaciones demasiado opuestas, pero indiferencia, no creo. Más allá de las cuestiones personales, es hora de acompañar con respeto la pérdida de su presidente a toda la nación venezolana, a sus compañeros y, principalmente, a sus familiares y amigos.

Chávez-Capriles

Chávez-Capriles. Foto: AFP

Pese a la crucifixión de los medios de comunicación opositores que siguen sin reconocer que, de manera legítima y democrática (a través del voto, lógicamente), el ahora exmandatario ganó las últimas elecciones por más del 10% de ventaja sobre el otro candidato a la presidencia, Henrique Capriles. Además, un detalle no menor es que los votantes lo hicieron a sabiendas de la enfermedad que condicionaba a Chávez. De todas maneras, los resultados hablan por sí solos.

Políticas como la redistribución de los ingresos de la petrolera PDVSA, que anteriormente se repartía entre un selecto grupo de empresarios y en los últimos diez años pasó a influir directamente sobre la inversión nacional en infraestructura, muestran con evidencias el por qué ciertos sectores tiranizaron al gobierno de Chávez y lo tildaron de “dictadura”. De hecho, bajo su gobierno, el porcentaje en gasto social creció en aproximadamente un 60%, es decir, alrededor de 750 mil millones de dólares. Si comenzamos a analizar todos estos números y las correspondientes políticas de estado, empezamos a entender muchas cosas.

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Por si no alcanzara con estas referencias, en los últimos 15 años Venezuela redujo su nivel de pobreza del 70,8% a menos de un tercio de dicho valor, al situarse en el 21%. Para complementar estas cifras, la pobreza extrema y la indigencia bajó del 40% a solo el 7,3%. 20 millones de venezolanos recibieron la ayuda de programas contra la pobreza (vale aclarar que el asistencialismo no es la solución a los problemas). Otro dato que refleja el panorama bolivariano es que 2,1 millones de abuelos hoy cuentan con pensiones. Antes de la era Chávez solo lo recibían menos de 400 mil y, en estos últimos 20 años, la mortalidad infantil se disminuyó a la mitad de los índices de la década de los 90′.

Además, recordemos que la UNESCO declaró hace poco menos de diez años a Venezuela como uno de los países que erradicó la analfabetización. Esto se logró al incrementar el PBI asignado a la educación hasta llegar al 6%. Para que no creamos que es casual el reconocimiento internacional, es necesario destacar que el país se encuentra en el 5° lugar a nivel mundial si consideramos estudiantes universitarios en proporción con sus habitantes.

ChávezSi consideramos el ataque internacional y la demonización del líder en Venezuela, podemos hallar algunas otras respuestas. Una de ellas indica que antes del periodo gobernado por Hugo Chávez la importación de alimentos regía el 90% de la góndola, hasta que en la actualidad pasó a elaborarse en forma nacional hasta reducir esas importaciones a menos del 30% y triplicó la cantidad de clínicas construidas en su gobierno con respecto a las últimas cuatro décadas anteriores.

Es irónico que días atrás un grupo considerable de estudiantes exigían saber la verdad con respecto a la salud de su presidente. Es respetable y hasta lógico que se solicite el acceso a todo tipo de información que se considere de estado o interés público. Ojalá el número de universitarios siga en crecimiento y sean aún más los que se expresen cuando se necesiten respuestas a sus requerimientos. De eso se trata la democracia, aunque algunos de ellos manifiesten que viven bajo un régimen que dista de serlo. Lamentablemente, definiciones de ese estilo hoy son parte de los conceptos erróneos que la cultura latinoamericana tiene naturalizados.

Foto: Reuters

Foto: Reuters

La lista de avances en Venezuela continúa y permite entender con hechos el por qué algunos sectores empresariales y privados diseñaron una imagen global de la nación. Afortunadamente, uno de los legados que dejó Chávez es el programa de atención oftalmológica “Misión Milagro”. Gracias a este proyecto en marcha, 1 millón y medio de venezolanos pueden ver la realidad.

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