El muro prometido

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Fue una de las polémicas promesas de campaña hechas por el magnate y actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Y, contra lo que muchos creían, parece que va en serio. La idea de construir un muro o terminar lo que ya está empezado en la frontera entre Estados Unidos y México podría ser una realidad.

Mediante un decreto, Donald Trump dio inicio oficial a la construcción de un muro que cerca de forma completa los 3.200 kilómetros de la frontera entre ambos países, como una medida para cortar con la inmigración ilegal desde países de América Latina. El mandatario estadounidense sostuvo que “una nación sin fronteras no es una nación” y precisó que “el Secretario de Seguridad Interna, trabajando en conjunto conmigo y mi equipo, comenzará de inmediato la construcción de un muro en la frontera. Lo necesitamos mucho”. También indicó que, aunque la construcción del muro demoraría unos meses, la planificación para este enorme proyecto comenzará inmediatamente.

Por otra parte, Trump aseguró que “absolutamente, México reembolsará” a Estados Unidos el total de los gastos que demande el muro que inicialmente se hará con fondos federales y contribuciones de los ciudadanos norteamericanos a través de impuestos. El motivo de la utilización de fondos federales se debe a que es necesaria una aprobación por parte del Congreso del presupuesto para el levantamiento del muro. Todavía no se sabe cuándo se enviará el proyecto al parlamento.

Detener y deportar

Además del muro, los decretos presidenciales buscan aumentar la vigilancia en la frontera e incrementar las deportaciones, a la vez que se congelarán los fondos de las ciudades que se niegan a detener y deportar inmigrantes en situación irregular. Los decretos firmados por el mandatario van en línea con lo dicho durante la campaña electoral en el sentido de hacer más rigurosa la política migratoria estadounidense. Si bien se pensaba que sería una campaña retórica, en los círculos de inmigrantes se está empezando a tener pocas dudas de que las promesas eran ciertas. Esto implica un giro respecto de lo hecho por el expresidente Barack Obama, quien había firmado salvaguardas para los inmigrantes indocumentados menores de edad o padres de residentes legales, que los eximían de la deportación. Trump había prometido que anularía estas medidas.

Asimismo, Trump aseguró que los decretos firmados “salvarán miles de vidas” porque “estamos en medio de una crisis con nuestra frontera sur. El aumento sin precedentes de inmigrantes ilegales está perjudicando tanto a México como a Estados Unidos”, sostuvo el mandatario, y afirmó que “aumentaremos la seguridad de ambos países y Estados Unidos retomará el control de sus fronteras”.

“Vamos a trabajar con nuestros amigos en México. Vamos a salvar vidas en ambos lados de la frontera y pienso que podremos mejorar nuestras relaciones”, indicó Donald Trump, y adelantó que el nuevo titular del Departamento de Seguridad Nacional, John Kelly, se encargará de la construcción del muro fronterizo. “Es algo que se necesita tanto. Vamos a sacar a los criminales, a los líderes de pandillas, y Kelly será la punta de lanza en cuanto a ese esfuerzo”, sostuvo, y añadió que “esta tarde estamos aquí con padres que perdieron sus hijos por ataques de inmigrantes ilegales. No tengo un mayor deber que proteger la vida de las familias estadounidenses”.

Terminar lo que empezó Bush

Actualmente hay unos 1.120 kilómetros de la frontera entre Estados Unidos y México que cuentan con algún tipo de cerca o muro para impedir el cruce por parte de vehículos y personas. Estas construcciones se implementaron en base a una ley de 2006 que Trump usaría como argumento para construir el muro a lo largo de los 3.218 kilómetros de frontera.

Esa ley, denominada “Ley de la Cerca Segura”, fue promulgada por el presidente George W. Bush, y la mayor parte de las cercas en Texas, Nuevo México, Arizona y California fueron construidas antes de que él dejara el cargo. Las últimas partes fueron completadas después de que el presidente Barack Obama asumiera en 2009. Por otro lado, la administración Trump debe tener en cuenta un tratado suscripto entre ambos países en 1970 que determina cómo y dónde pueden construirse estructuras a lo largo de la frontera. Uno de los puntos a tener en cuenta es que no afecten el curso de los ríos que son límite en Texas y en 38 kilómetros del estado de Arizona.

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