María Eugenia Challiol tiene 42 años, es oriunda de la ciudad de Concordia (Entre Ríos) y es mamá de tres hermosos hijos, lo que la vuelve una madrugadora para cumplir con su trabajo diario y con sus entrenamientos para, por si esto fuera poco, convertirse en la corredora de ultra distancias que es.

Muchos son los compromisos y obligaciones que ella tiene pero, a pesar de todo, nunca se detiene ni pone excusas para dedicarle horas y horas al deporte que ella tanto ama, el running. No es solamente salir a correr y listo, también ejerce muchas actividades complementarias necesarias como trabajos de gimnasio, elongación y masajes.

Varios ya son los años en los que ella está sumergida en el mundo del ultra maratón. A pesar de su corta carrera al presente, su nombre no para de sonar en el ambiente: conquistó carreras de extrema exigencia en la que solo compiten un puñado de mujeres y creemos que si sigue con este nivel va a hacer historia.

Charlamos con María Eugenia y por eso compartimos una jugosa entrevista. Cuando la leas, por momentos no vas a poder creer lo que realiza. Hace poco corrió 300 kilómetros en Brasil.

Contanos un poco sobre tu experiencia

“Les cuento con gusto. Es una carrera non stop – survivor (sin parar y sin apoyo externo). Solamente cuenta con puestos de hidratación, algo de comida y un drog bag en el kilómetro 150 (es un puesto en el cual podés tener pertenencias que creas necesarias para reabastecerte). Desde el punto de partida lo hice solamente con mi mochila de unos 7 kilos aproximados de peso, con el solo objetivo de llegar a meta.”

Veinticinco fueron los corredores que largaron bajo esta modalidad (tan solo cuatro mujeres): 11 llegaron a meta (3 mujeres), el resto abandonó en el camino. Casi 72 horas de carrera fueron las necesarias para unir el punto de partida con el de llegada, y fueron tres días y tres noches prácticamente sin dormir.

“El resultado de una prueba, para mí, está en el estado en que la finalizo físicamente y el tiempo que me lleva de recuperación. No soy de las personas que corren a cualquier precio, es importante que mi cuerpo vaya respondiendo como se espera en las competencias.”

Al pensar en voz alta le comento cómo alguien puede imaginarse pasar tres días y tres noches corriendo con tan solo una mochila y que nadie que lo asista? María Eugenia lo logró.

¿Cuáles fueron las ultramaratones que corriste?

“Desde el 2016 soy ultramaratonista y, desde ese momento, corrí varias pruebas entre 100 y 140 kilómetros. Pero las más largas y duras fueron las siguientes: Extremosul (Brasil), una prueba de 226 kilómetros la cual me llevó 44 horas, salí segunda en la general de las mujeres y se realizó en noviembre de 2016. Dos Anjos (Brasil) de 236 kilómetros, tardé 48 horas en llegar a meta, salí tercera entre las mujeres y dicha prueba fue en junio 2017. Br135 millas (Brasil) de 217 kilómetros y necesité 43 horas para cruzar el arco de llegada, finalicé cuarta entre las mujeres y el evento tuvo lugar en enero de este año. Por último, la que realicé recientemente en marzo fue el Desafio 300 kilómetros en la cual salí tercera y tardé casi 72 horas.”

¿Cuál fue la más difícil y el momento más duro?

“La que me resultó más difícil creo que fue la primera (Extremosul) por la inexperiencia y soledad en la que se corría. Durante el 90% del recorrido no te cruzabas a nadie, a ese nivel de soledad. Una carrera tan dura que solo el 40 por ciento de los que largaron llegaron a meta. Fue tan dura que el corredor que iba ubicado en la segunda posición abandonó a 800 metros antes de la llegaba, comenzó a alucinar tan fuerte que estaba entrando en estado de shock. Uno de los momentos más duros fue la segunda noche, a los 300 kilómetros, poder mantener mi cabeza en la realidad… por momentos corría con mucho sueño y alucinaciones.”

¿Qué carreras considerás para el futuro?

“Cuando empecé a armar mi calendario pensé en realizar una carrera cada dos meses y, al momento, ya hice dos. Mi idea es poder realizar este año cuatro carreras más. Pienso hacer 24 horas en calle non-stop en mayo en Termas de Río Hondo (Santiago del Estero), 281 kilómetros en Portugal a mitad de julio y, dependiendo de una cuestión económica y como responda mi cuerpo, Caminos Da Rosa (Brasil) de 300 kilómetros y el ultra desafío 246K: parte del Obelisco y llega al Santuario de la Virgen de San Nicolás de los Arroyos en noviembre, en homenaje al Spartathlon griego.”

Como corredor y redactor, un ultramaratonista medio no podría realizar las carreras que ella realiza y las que piensa hacer, por la exigencia de las mismas y carga de kilómetros. Sin dudas, María Eugenia Challiol hay una sola. Por eso le consulto si es consciente de las distancias que corre y que puede ser parte de la historia del ultramaratón femenino.

“Yo no corro para ganar carreras, ni ganarle a nadie ni sobresalir en las carreras o en este ambiente. Corro para mí, superarme constantemente, buscar mi límite. Todos los fines de año cuando armo mi calendario trato de agregarles dificultad a las carreras que elijo (distancia, altimetría, etcétera). Además, no creo ser parte de la historia del ultramaratón, hay muchos buenos corredores que por ahí por falta de tiempo, dinero o algún otro motivo no llegan a trascender en este deporte.”

A nivel deportivo obtuviste mucho logros. ¿Cuál es tu sueño?

“Un sueño podría ser poder cumplir con todas las carreras que me puse como objetivo para este año, las seis, y poder sentarme a armar el próximo calendario con objetivos de igual o mayor exigencia al de este y uno podría ser el Spartathlon griego…”, responde con la humildad que la caracteriza.

Finalmente, al rever la nota, creo que no agregaría nada más, excepto que no tengo dudas que María Eugenia Challiol es “la Forrest Gump argentina”.

puntocero 2018

La comunicación es un derecho humano. Todos los contenidos y opiniones publicados en el sitio puntocero.me quedan bajo la exclusiva responsabilidad de su autor. El medio respalda la libertad de brindar información, emitir opiniones y comentarios aunque puedan no representar el pensamiento ni ideología del mismo.