Tenor, compositor, arreglador y director. No toca un instrumento sino todos los que su voz le permite. Forma parte de un sexteto llamado Cabernet, en el cual, cada músico interpreta sonidos, ritmos y melodías, conformando unas exquisitas variaciones.

Él y su conjunto conforman distintos tipos de música – ya que cada tonalidad en la voz de los cantantes es diferente – y canciones en las cuales se le suele dar una dinámica diferente, una vuelta de tuerca.

Nos entrometemos en su vida por unos instantes…

Alejandro Dolina, ¿qué sentís cuando te plantás en un escenario para mostrar lo que sabés hacer tan bien?

No estoy seguro de que lo que hago lo haga tan bien, pero sí sé que hago lo que me gusta. Y arriba del escenario, haciendo música y con las personas que quiero hacerlo, me siento feliz. Diría que el escenario es el lugar donde más disfruto haciendo música.

¿Cómo se te ocurrió y, a partir de qué idea, llevaron a cabo este proyecto, actualmente tan bien consolidado?

No se me ocurrió a mi, en verdad. La reunión inicial de Cabernet la organizó Pol Gonzalez y estábamos Manuel Moreira, Marcos Lozano y yo. Luego se sumaron Diego Mercado y Diego Pietropaolo. En principio, queríamos armar un grupo al estilo Take 6, un grupo vocal norteamericano que hace una mezcla de jazz con góspel. Empezamos cantando sus arreglos, y luego llegó el momento de tomar un rumbo más propio. Entonces empezamos a arreglar y componer nuestro propio repertorio, dándole una identidad al grupo. Hoy en día estamos más abocados a la música latinoamericana, de hecho, nuestro próximo CD, “¡Bombo!”, está compuesto íntegramente por repertorio latinoamericano.

Participaron en discos de artistas famosos como: Helena Cullen, Tangoloco, Les Luthiers y Roxana Carabajal. Si tuvieras que elegir el estilo de música, ese que te pone la piel de gallina y que te define como artista, ¿cuál sería?

No defino la música que me gusta o no me gusta por estilos. Y, honestamente, no encuentro un hilo conductor definido entre aquellas músicas que me conmueven o no. Es más, hay muchísima música que considero excelente, y no me conmueve en lo más mínimo. Te puedo nombrar a los Beatles como una música que en general me conmueve, pero hay muchos más y muy diversos.

Algo que me intriga, ¿por qué la decisión de que sean seis hombres?

Como dije antes, la idea al principio era sonar como Take 6, que son seis hombres también. Es una cuestión de sonido: seis voces masculinas suenan distinto a un grupo mixto. Igual, se puede sumar al grupo a nuestra manager, Ianina Trigo, y ahí ya no somos más todos tipos.

Más allá de toda tu formación académica, ¿en qué momento sentiste que querías dedicarte a la composición? ¿Es algo que tenés algo innato – de alguna manera – desde niño?

Me gustaba la música desde chico y consideré que tenía más facilidad para eso que, por ejemplo, para los cálculos complejos, la abogacía o la medicina. Supuse que podría ser más feliz dedicándome a la música, pero no tengo ninguna historia de niño prodigio o algo por estilo como para justificar mi elección por la composición.

El abanico de estilos musicales que recorren es muy amplio pero, a su vez, las características de los temas apuntan a un público de élite. ¿Es lo que buscan en este recorrido?

No nos interesan las élites. Sí nos interesa que la mayor cantidad de gente posible pueda apreciar, y llegado el caso, disfrutar de lo que hacemos. Lo que nosotros hacemos puede ser difícil de hacer, pero en ningún momento nuestra intención es reforzar esa idea. Más bien lo contrario: sobre todo en nuestros shows, buscamos desolemnizar, desacralizar, que se note que nos divertimos. Usamos mucho el humor para eso. Lo que menos queremos es hacer música poniendo cara de “qué difícil es esto que hacemos, solo unos pocos lo podrán apreciar”.

No podemos obviar la típica pregunta: ¿por qué le pusieron al grupo Cabernet?

Siempre llega el momento donde un grupo debe decidir su nombre. Hicimos una lista de nombres posibles y todos eran pésimos. Uno era Cabernet Sauvignon. Alguien sugirió ponerle “Cabernet” a secas. La votación salió 4 a 2 a favor. Creo que quedó porque suena bien. Después, que el resto busque relaciones más interesantes.

Ser el hijo de Alejandro Dolina, ¿te facilitó un poco el camino, en cuestión de contactos con artistas famosos?

Creo que todavía estoy transitando un camino y que no llegué a ningún lado aún. También sé que es un camino bastante difícil. Tener el padre que tengo es una suerte, pero no por las puertas que me abre “ser el hijo de”, que en rigor de verdad no son tantas, sino porque tengo un padre con el que comparto muchísimas cosas. Lo quiero mucho, lo admiro mucho y es un gran padre.


¿Cuál es tu sueño?

No lo tengo claro. Creo que tengo millones de sueños, que debe ser lo mismo que no tener ninguno…

Nota elaborada para .cero por Mariela Gagliardi.

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