Lo primero de todo es hacer un buen diagnóstico para conocer los pretextos que llevan a millones de jóvenes a pasar por el quirófano en un peregrinaje que traspasa fronteras. Algunos de ellos son muy convincentes: “en la escuela se meten conmigo porque no tengo las lolas de Pamela Anderson, quiero las posaderas de Jennifer López, los labios de Donatella Versace, etcétera”. Este escenario supone resultados muy positivos en las arcas de algunas clínicas de estética y negativos en las tarjetas de crédito y los rostros de los pacientes.

La frecuente irresponsabilidad a la hora de tomar la decisión de someterse a cirugía estética es compartida por el doctor Juan Antonio López, miembro de la Sociedad Española de Medicina Estética, quien apunta: “En estética, cada persona se inventa un resultado, pero las técnicas son las que son y se obtiene uno concreto”.
Dejamos de lado el principal motivo que lleva a las adolescentes a pasar por el quirófano y nos centramos en la búsqueda del elixir de la juventud eterna. El prototipo de la –falsa- belleza perfecta se ve favorecido y perpetuado constantemente por los medios de comunicación, la moda y, nutrida por estos, la sociedad en general. La industria de la estética ha crecido a pasos agigantados, donde es más fácil encontrar una de estas clínicas que una librería.

 

Según una encuesta de La Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), publicada en 2011, Argentina ocupa el puesto número 21  de los países del mundo en los que más operaciones de estética se hacen.

Estados Unidos ostenta el mayor número de operaciones de este tipo, con un 21,2% de todas las intervenciones quirúrgicas realizadas en el mundo, seguido por Brasil, con un 9,8 %. Luego está China y en cuarto y quinto lugar, respectivamente, se sitúan Japón y México. Colombia, en el puesto 11 de la tabla, es el tercer país hispanoamericano donde la cirugía plástica está más extendida, con 211.879 operaciones y 159.629 procedimientos menos agresivos. Venezuela bajó del 17 al 19.

Aunque en el resto del mundo se redujo el número de cirugías plásticas practicadas, Brasil, México, Colombia, Venezuela y  Argentina continúan entre los 25 países a los que más acuden los pacientes que quieren someterse a estos procedimientos. Latinoamérica es el destino más solicitado porque las ofertas en operaciones de estética pueden llegar a ser de un 70% menos con respecto al precio en Europa y el resto de continentes.

Países como Bolivia, Argentina o Brasil son algunos en los que el tradicional turismo de sol y playas de ensueño, en el famoso bono completo incluye a menudo una visita a sus quirófanos e incluye la garantía del anonimato. Y precios razonablemente económicos en comparación con las tarifas de Norteamérica y Europa. Es una tentación que ha llevado a más de una mujer al borde del suicidio, ya que las victimas regresan de sus vacaciones con la suspensión del postoperatorio y las consecuencias que ello conlleva. El estudio, además, revela que la cirugía plástica está más extendida en Asia y América que en Europa, y se recurre a ella sobre todo por tener grasa corporal o unos senos pequeños, mientras que el botox es el rey de los procedimientos estéticos no invasivos en el mundo.

Argentina es uno de los líderes en el mundo en cantidad de tratamientos estéticos. Según un informe del trigésimo Congreso Internacional de Medicina y Cirugía Cosmética, se realizan en el país unas 300.000 intervenciones anuales. Una muestra de este incremento en la demanda de cirugías es que solo en Buenos Aires en los últimos 20 años se duplicó la cantidad de cirujanos plásticos.

Entre las cirugías estéticas y tratamientos de belleza más elegidos encontramos los implantes de mama, la prótesis de cola, implante de células madre y el Plasma Rico en Plaquetas.

 

Como en casi todas las operaciones, el presupuesto difiere según el cirujano elegido y la prótesis. El precio de un implante de cola es de $20.000, aproximadamente. Esta tendencia a focalizar en las colas era más común en Brasil, aunque ya se ha extendido. En el caso de los implantes mamarios el costo aumenta a estar cerca de los $25.000. El implante de células madre se utiliza para rejuvenecer y su precio oscila los $20.000.

Es cierto, y por ello reconocible, que los adelantos en este tipo de prácticas son muy buenos y que sus cirujanos están más preparados, pero todavía queda mucho por hacer, investigar y denunciar. No hay que olvidar que a pesar de las mejoras tecnológicas (aparatos cada vez más sofisticados) siempre existe la posibilidad de tener un riesgo en la operación: un accidente anestésico, una hemorragia pos quirúrgica, una infección o una mala cicatrización, a los que en este caso se suman los desastres del bisturí de algunos médicos, y no por falta de dinero.

Los reyes del bisturí

La cantante Cher ha admitido que a sus más de 60 años, tiene más de veinte intervenciones, entre las que están algunas comunes como la nariz, los dientes, levantamiento de glúteos, liposucción y estiramiento de rostro. La modelo brasileña Sheyla Hershey es conocida en el “famoseo” por su gran busto. Sus mamas se parecen más a un balón playero que a unos pechos. El gato al agua se lo lleva el fallecido Rey del Pop, Michael Jackson, cuyas operaciones trascienden los límites de lo razonable, como su famoso cambio de color en la piel.

Aunque las juntas médicas estatales regulan quién puede obtener una licencia para practicar medicina estética, no restringen a los médicos de efectuar procedimientos fuera de su especialidad. Una vez que tienen su licencia, no hay una ley que les impida realizar cualquier procedimiento médico que quieran, siempre y cuando el paciente otorgue el consentimiento.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Lourdes Fajardo Aguado.

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