Una decena de dirigentes de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) fueron detenidos en un hotel en Zúrich, Suiza, mientras aguardaban por un congreso de la organización y luego de la denuncia de operaciones ilícitas llevada adelante por la fiscal Loretta Lynch desde los Estados Unidos por fraude, asociación ilícita y blanqueo de capitales por una cifra cercana a los 100 millones de dólares desde la década del 90′ hasta la actualidad.

Entre los implicados por sobornos y comisiones de representantes de medios de comunicación y promociones deportivas se encuentran Costas Takkas y Jeffrey Webb (Islas Caimán), Eugenio Figueredo (Uruguay), Jack Warner (Trinidad y Tobago), Eduardo Li (Costa Rica), Julio Rocha (Panamá), Rafael Esquivel (Venezuela), José María Marin (Brasil), Nicolás Leoz (Paraguay) y tres argentinos que no fueron detenidos: los hermanos Hugo y Mariano Jinkis (dueños de FullPlay, compañía de marketing deportivo y responsable de la televisación de la mayoría de las selecciones de fútbol de Sudamérica) y Alejandro Burzaco (presidente de Torneos y Competencias, empresa directamente vinculada con el Grupo Clarín y que tuvo la cesión del fútbol argentino hasta el año 2009).

Vale aclarar que Estados Unidos pudo continuar con la investigación y posterior detención de los sospechosos porque el país planteó ante Suiza que los delitos fueron originados en su territorio y también fueron utilizadas entidades bancarias norteamericanas para cometer dichos actos ilegales.

Por su parte, el presidente de la entidad, Joseph Blatter, se desligó de cualquier responsabilidad que lo tengo como protagonista en esta investigación y emitió una carta pública en la que expresa su postura.

El comunicado de Blatter

“Este es un momento difícil para el fútbol, los aficionados y para la FIFA como organización. Entendemos la decepción que muchos han expresado y yo sé que los acontecimientos de hoy tendrán un impacto en la forma en que muchas personas nos ven.

Por lo lamentable que estos eventos son, debe quedar claro que damos la bienvenida a las acciones y las investigaciones realizadas por las autoridades de Estados Unidos y Suiza, y creemos que va a ayudar a reforzar las medidas que ya ha tomado la FIFA para erradicar cualquier fechoría en el fútbol.

Me gustaría hacer hincapié en las acciones que hemos tomado y seguiremos tomando. De hecho, la acción de hoy llevada a cabo por la Oficina Suiza de la Procuraduría General se puso en marcha cuando presentamos un expediente a las autoridades suizas a finales del año pasado.

Permítanme ser claro: tal mala conducta no tiene cabida en el fútbol y nos aseguraremos de que los que participan en ella queden fuera del juego. Tras los acontecimientos de hoy, el Comité de Ética independiente – que está en el medio de sus propias actuaciones en relación con la adjudicación de las Copas Mundiales de la FIFA 2018 y 2022- tomó medidas rápidas para prohibir provisionalmente a aquellas personas nombradas por las autoridades hacer cualquier actividad relacionada con el fútbol a nivel nacional e internacional. Estas acciones son parte importante de pasos similares que la FIFA ha tomado durante el último año para excluir cualquier miembro que violen nuestro propio Código de Ética.

Vamos a seguir trabajando con las autoridades pertinentes y vamos a trabajar vigorosamente dentro de la FIFA con el fin de acabar con cualquier mala conducta, para recuperar su confianza y garantizar que el fútbol en todo el mundo es libre de hacer el mal.”

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