El mítico estadio Maracaná de Rio de Janeiro, cargado de historia futbolística para Uruguay, era el lugar donde la Celeste y la selección de Colombia se medían en un mano a mano para seguir camino en esta Copa del Mundo y verse en la próxima etapa (cuartos de final) ante el local Brasil. Ambos combinados pusieron sobre el césped el mismo esquema e idénticas propuestas de juego que brindaron en las tres presentaciones previas en la competición. Por eso no sorprende que los dirigidos por Néstor José Pekerman hayan dominado el partido y sean los que, finalmente, se colocan entre los ocho mejores del mundo.

Uruguay clasificó segundo en su grupo sin sobresalir, encontrando resultados en contextos desfavorables y con la eficacia que le da tener una delantera letal, potente y oportunista. Colombia, en cambio, transitó la primera fase con un estilo propio, derroche de buen juego y mucho, pero mucho control de balón.

Desde un principio del partido quienes están bajo el mando de Oscar Washington Tabárez cedieron el terreno y el dominio de la pelota a la espera de alguno de sus contragolpes típicos y que bien saben capitalizar Edinson Cavani y el ausente Luis Suárez (no voy a entrar en detalles de su sanción por el gesto antideportivo de morder el hombro de un rival en el partido ante Italia y que le valió 9 partidos de suspensión, entre otras penalizaciones).

Pero a esta selección de Colombia dejarle que maneje los hilos del juego es darle las herramientas para que pegue el primer golpe. Y eso fue precisamente lo que pasó. Cuando los cafeteros parecían dormir el partido, a los 28′ James Rodríguez recibió el balón y la acomodó con el pecho y giró de repente para asestar un disparo perfecto desde fuera del área y convertir no solo el gol del 1-0 sino uno de los mejores tantos que vamos a ver en lo que resta de toda esta Copa Mundial.

Con el orgullo herido, Uruguay también tuvo su chance de anotar a los 39′, pero el gran arquero David Ospina tapó el disparo de bolea de Álvaro González. Así se irían al descanso y así también seguiría el asunto durante la segunda etapa.

Pero con una gran diferencia. Apenas cinco minutos después de iniciado el complemento, el mejor jugador del planeta en este último mes se encargó de ampliar la diferencia: Juan Cuadrado tiró el centro al medio desde la derecha y James Rodríguez puso el partido 2-0 y se colocó en el tope de la tabla de goleadores con 5 tantos. Los uruguayos no solo se encontraban con un resultado más que negativo, además enfrente estaba el 10 que no deja de brillar ni un segundo y el 1 que cancelaba cualquier oportunidad de acercarse en el marcador. A los 79′ Pereira tomó un rebote y Ospina nuevamente hizo bien su tarea para terminar el partido con la valla invicta.

Colombia, de esta manera y con semejante entrega, hace historia. Nunca había llegado tan lejos en una Copa del Mundo y ahora tendrá como oponente a Brasil para agigantar a este plantel que, pase lo que pase el próximo viernes, ya tiene motivos de sobra para sentirse orgulloso y feliz. Por el lado de Uruguay vendrá un profundo recambio y, tal vez, un llamado a la reflexión para animarse a ganar con más juego que garra y coraje.

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