En nuestra realidad el movimiento feminista fue ganando batallas a través de los años. Y una de ellas tiene que ver con romper los tabúes sobre el propio cuerpo. Existe un activismo por el goce sexual, por la naturalización de nuestros procesos físicos, la aceptación y el autoconocimiento.

Hay reservas sobre la menstruación, aún las toallas higiénicas se esconden de la vista de los hombres y hay varios eufemismos para no decir explícitamente que estamos menstruando. Sin embargo, en nuestra sociedad occidental debemos aceptar que tenemos un gran recorrido ganado y que el «tabú» está más que desdibujado tanto para hombres como para mujeres.

Pero en otros rincones del mundo la sangre de la menstruación está lejos de verse en los cines al estilo «Carrie». «Period, end of sentence» es el cortometraje documental ganador del Oscar y que se puede encontrar en Netflix.

Lo natural como tabú

Ubicado geográficamente en la India, el documental comienza con preguntas muy simples que dejan al descubierto que cuando un tema es verdaderamente un tabú, el desconocimiento es pleno. Las mujeres no quieren hablar sobre el período menstrual, les resulta imposible nombrarlo por la vergüenza que les produce y ni siquiera saben por qué sucede, solo hacen de cuenta que no pasa y tratan de disimularlo lo mejor posible.

De esta manera, ingresamos a la realidad de una cultura que cree que es una especie de enfermedad o maldición que hace a la mujer impura, por lo tanto, durante el periodo no se le permite realizar las mismas actividades que en un día corriente. Es decir que no solo algo natural es tratado como un tabú sino que es un factor que segrega a las mujeres aún más en un contexto ya de por sí bastante machista y conservador. Una de las mujeres del documental relata que, incluso, tuvo que interrumpir sus estudios porque las condiciones para asistir a clases mientras menstruaba eran insostenibles.

El concepto del título de marcar el «fin de la sentencia» es contundente. La forma en la que viven estas mujeres el proceso natural de sus cuerpos es un estigma que las coarta una semana cada mes durante casi toda su vida.

El uso de toallas sanitarias es menor del 10% en la India. Las mujeres usan telas y las condiciones de higiene son muy precarias. Además del factor tabú por el cual ni se acercan a buscar toallas o tampones, también tienen dificultades económicas para acceder a estos productos.

El punto de quiebre de este cortometraje sucede cuando Arunachalam Muruganantham, un hombre indio, aparece en el pueblo con máquinas para fabricar toallas higiénicas de bajo costo. Con este aparato las mujeres toman la iniciativa y sucede lo maravilloso. Juntas avanzan con el emprendimiento de fabricar las toallas, venderlas y, además, propagar la información y la posibilidad de hablar abiertamente de la menstruación.

La directora de origen iraní Rayka Zehtabchi llamó la atención cuando agradeció el galardón en la pasada ceremonia de los Oscars: «No estoy llorando porque estoy en mi periodo. No puedo creer que un documental sobre la menstruación haya ganado un Oscar». Financiado a través de donaciones por The Pad Project, el documental forma parte de una organización que acciona para que el periodo no signifique más una sentencia para una mujer, y hacen foco en la relación directa que tiene esto con la escolarización. «Cuando una niña en Estados Unidos está menstruando, quizás pierda un día de clases. Cuando una niña en la India está menstruando, quizás nunca más vuelva a la escuela».

Parece increíble cómo un argumento tan simple significa tantas cosas. Resuelven ellas mismas su propio conflicto de salud e higiene, generan ingresos, se independizan y desarrollan autonomía. Conmovedor y esperanzador, «Period, end of sentence» logra en 26 minutos que el tema se vuelva de trascendencia fundamental. Para varones y mujeres es un shock que obliga a abrir la mente y entrar en razón. Para quienes tienen una sensibilidad especial con el feminismo conmueve hasta las lágrimas.

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