La reacción social generada por la campaña «Mirá cómo nos ponemos» forzó a la Cámara de Diputados a incorporar a último momento en la agenda de sesiones extraordinarias la Ley Micaela, una iniciativa en contra de la violencia machista.

A partir de la trascendencia de la denuncia de abuso sexual de Thelma Fardin contra Juan Darthés, Mauricio Macri decidió levantar el spot de violencia de género en el que participaba el actor.

Tras el éxito del operativo de seguridad en la Cumbre del G20, se comunicó en el Boletín Oficial el cambio en la reglamentación en materia de seguridad, que en principio iba a tratarse en agosto pero fue postergado. Estas medidas, entre otras, ponen en evidencia la influencia que tiene la opinión pública en la toma de decisiones políticas y de agenda pública.

Tal fue la relevancia que adquirieron las problemáticas planteadas que, según los especialistas, tanto la cuestión de género como el nuevo protocolo de seguridad van a ser utilizados por el Gobierno como ejes de campaña electoral para el 2019.

La imagen vale más que mil palabras

Pese a la polémica, según una encuesta de Management & Fit (perteneciente al Grupo Clarín), el 59,2% de los entrevistados apoya la medida oficial que le otorga más facultades en el uso de armas de fuego a las fuerzas de seguridad. Es más, la consultora Poliarquía dio a conocer que en diciembre la percepción en la opinión pública del gobierno de Macri comenzó a recuperarse levemente. Entre sus razones: mejoramiento del clima social impulsado por el correcto desempeño de la Cumbre del G20, el mencionado anuncio del protocolo de seguridad y la disminución de violencia callejera. La encuesta habría funcionado como un sistema de información acerca del estado de la opinión pública y, a partir de ello, para la orientación en la toma de decisiones políticas.

El discurso punitivista no pertenecía al ADN de Cambiemos pero fue incorporado a partir de los reclamos de la clase media y media baja ante la necesidad de restablecer el orden público y a los fines de aportar algún tipo de medida concreta ante la falta de resultados en otras áreas.

Los hechos demuestran que las decisiones políticas y públicas se toman en muchas ocasiones a partir de la presión social y mediática. Juan Darthés ya había sido acusado por otras víctimas pero recién cuando la denuncia de Thelma desbordó las pantallas, el Gobierno decidió levantar la campaña en que aparecía su figura. Las reacciones tardías se replican como un espejo en todos los ámbitos: luego de la ola de violencia desatada en el súperclásico entre Boca Juniors y River Plate y de que el tema haya tomado gran repercusión a nivel internacional, el Gobierno reflotó el proyecto de ley que agrava penas de prisión a los barrabravas e incorpora al temario de sesiones extraordinarias.

Quinto poder

Estos casos reflejan a la opinión pública desde un prisma positivo. Tal como argumentan Mora y Araujo en «El Poder de la Conversación», existe una retroalimentación entre la opinión pública y el ejercicio del poder. En tiempos donde todos pueden tener voz y ser escuchados gracias al intercambio horizontal propiciado por las redes sociales, la opinión pública es considerada el quinto poder.

La ola de denuncias de violencia de género que se replican luego de la realizada por la actriz atravesó a la dirigencia política: el senador de la UCR Juan Carlos Marino y el diputado justicialista José Orellana fueron imputados por abuso sexual. Dirigentes de La Cámpora también fueron denunciados, entre otros. La acusación de Thelma sentó un precedente para impulsar políticas públicas superadoras en cuestiones de género -tales como la Ley Micaela-, limitar la acumulación de poder político y frenar conductas abusivas de personas relacionadas con el poder.

«La opinión pública inunda, erosiona, es efímera y se reconstituye incesantemente. Cuando los flujos se estancan forman apacibles remansos o bien sus aguas contaminan. Cuando fluyen con vigor, son capaces de mover montañas», señalan los autores antes mencionados. A pesar de una muestra de sensibilización social frente a la temática de violencia de género, también se puso en evidencia en algunos casos la simplificación, descontextualización y espectacularización del abuso.

Banalizar problemáticas

En su necesidad de mostrar lo que vende, muchos medios hicieron eco del show del abuso. El portal Noticias Formosa creó una encuesta para que sus lectores voten si le creían a Darthés o a Fardin, con sus rostros a pantalla partida. Panelistas del programa televisivo de Jorge Rial presionaron a una joven actriz para que describa una situación de abuso que sufrió a pesar de que ella aclaró previamente que no quería contarlo. Estas son algunas de las escenas que se replicaron durante la semana en los medios. Lejos de asumir una perspectiva de género responsable, estos banalizaron la problemática.

Finalmente, si tenemos en cuenta que las imágenes de las pantallas en algunos casos producen el efecto imitación en la sociedad, si estos temas no se abordan políticamente con la seriedad que ameritan corren el riesgo de ser desdibujados.

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