Bélgica comienza a saciar la expectativa que había despertado en todos los seguidores del fútbol. Con un plantel joven y con protagonistas en los principales clubes del mundo, los Diablo Rojos derrotaron a Rusia por 1-0 en un partido que bien podría haber tenido como triunfadores a los dirigidos por el técnico italiano Fabio Capello.

A los 12 minutos de juego los rusos tuvieron su momento para abrir el marcador cuando, en una buena jugada en ataque, Victor Faizulin disparó hacia el arco y el portero Thibaut Curtois rechazó al arrojarse bien abajo. El encuentro era de ida y vuelta, sin mucha claridad ni marcación, pero con intensidad y mucho empuje. A los 20′ la única carta ofensiva en todo el primer tiempo, Dries Mertens, amagó y encaró hacia la portería para lanzar un tiro de media distancia que pasó cerca de los postes. Dos minutos más tarde otra vez Mertens definió cruzado desde la derecha y, nuevamente, el balón pasó cerca de la valla protegida por Igor Akinfeev.

El partido era dinámico aunque escaseaba la creatividad. A los 30′ Curtois tuvo que volver a exigirse para rechazar un lanzamiento y a los 44′ un centro al punto penal encontró a Alexander Kokorin solo frente al arco pero no acertó con el cabezazo y la pelota se fue hacia el segundo palo, pero del lado de afuera.

Una vez comenzado el periodo complementario, Rusia se hizo dueño de la cancha y tuvo más posesión e iniciativa para anotar el primer gol. A los 53′ Denis Glushakov la tiró por arriba del travesaño, en el mejor momento de la federación. Y así fue durante mucho tiempo el tópico del juego. Hasta que, a los 84, Un tiro libre de Bélgica ejecutado por Kevin Mirallas (ingresado pocos minutos antes) fue rasante al primer palo y dio en el poste derecho del arquero Akinfeev. El impacto pareció haber despertado al seleccionado belga, que volvió a considerar el ataque como opción para asegurar la clasificación y le bastó con la participación de su jugador estrella, Eden Hazard, para desbordar por la banda izquierda, llegar hasta el fondo y dar un pase hacia atrás para que otro jugador que hacía poco había entrado al campo de juego defina con un remate potente y ponga las cosas 1-0. El encargado del gol fue Divock Origi, que a los 88′ sellaba el pase a octavos de final de un equipo que había despertado el interés de todos y dejó poco hasta el momento. Ahora tienen la chance de hacerlo en el juego que les queda y en la siguiente ronda.

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