En 2014, la última incursión del ejército israelí dejó un saldo de más de 2 mil muertos palestinos y alrededor de 500 israelíes y un centenar de heridos, además de la destrucción de edificios. Se trató de un acontecimiento que el mundo vio a través de medios y en el que los organismos internacionales poco pudieron hacer para evitar la matanza.

En marzo de este año, algunas protestas que se generaron en las fronteras de Gaza con el ejército israelí terminaron con la vida de más de 500 palestinos que participaron de protestas por las ocupaciones y que fueron asesinados al azar. Estos acontecimientos hicieron recrudecer el odio sobre los ocupantes y, como broche de oro para tirar más leña al fuego, Donald Trump no tuvo mejor idea que declarar a Jerusalén como capital del Estado de Israel.

Ofensivas y contraofensivas

Pero durante este último domingo, una incursión del cuerpo de élite del ejército israelí encendió una mecha que nadie esperaba, al ingresar a territorio palestino y asesinar a un alto mando del grupo Hamas. Esto provocó que la tensión en Gaza creciera y en los últimos dos días los soldados de Hamas lanzaron una lluvia de cohetes sobre Israel, los cuales impactaron sobre algunos blancos.

Como mencionamos anteriormente, cuando se produjo un enfrentamiento en el 2014, 2.300 palestinos perdieron la vida y unos 500 israelíes fallecieron en los cruces que se produjeron. Pero esta vez, faltando tan poco para finalizar el año, el ejército recibió la luz verde para atacar y tocar suelo palestino, lo que podría ser catastrófico para los procesos de paz. Hubo intercambio de ataques por un lado, los soldados de Hamas llenaron los cielos de misiles y, por su parte, el ejército israelí respondió con ataques desde tanques y aviones.

Por su parte, desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dijeron estar preocupados por la escalada de ataques que se están dando estos días y el secretario del Consejo de Naciones Unidas, Antonio Guterres, manifestó que “sería una gran tragedia” y “debemos evitarla a toda costa”. Mientras tanto, el Primer Ministro israelí afirmó que no ve una solución política al conflicto y que por eso deben actuar. Todo comenzó luego de la  incursión armada el domingo cuando se asesinó a un líder de Hamas.

Siguen los ataques

En los últimos dos días más de 400 misiles fueron disparados desde distintas zonas de Gaza y, como represalia, el ejército israelí destruyó un hotel, un edificio de inteligencia de Hamas, cuatro campos de entrenamiento, 3 túneles de ataques, una fábrica de armas, una embarcación y un lanza misiles. Así como este martes 13 de noviembre destruyeron un edificio de la cadena televisiva Al Aqsa que tiene relación con el movimiento palestino.

Por otra parte, los misiles palestinos impactaron sobre un colectivo militar y una casa en la localidad de Ashkelon. Hubo decenas de heridos y un muerto. Este martes Egipto hizo un llamado al cese el fuego y que continúen las negociaciones entre las partes.

Estos últimos ataques lo único que hacen es generar una ola de violencia que podría expandirse en la región. Luego del fracaso en Siria, este podría ser el nuevo escenario de un conflicto que no tiene fin y que, además, va a generar más sufrimiento a estos dos Estados. La ONU hizo una advertencia pero, ¿echará mano en el conflicto o será un mero espectador de los sucesos? ¿Cómo reaccionaran los países de Occidente y los más combativos en el apoyo al pueblo palestino? ¿Será un fin de año agitado en Medio Oriente y recrudecerá viejos rencores con aún peores secuelas en la región?

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