Después de los incidentes que dejó en veremos la Copa Conmebol Libertadores, la Argentina no sabe cómo superar el papelón. No solo se encuentra en una crisis económica innegable por sus cifras, sino que también lo es en el orden social. Según el Banco Mundial, el país está enfrentando una turbulencia financiera. La actividad económica comenzó a desacelerarse en el segundo trimestre de 2018 y se espera que el año finalice con recesión. En tanto, el peso argentino sufrió una depreciación desde fines de abril y cayó cerca de 100% frente al dólar en lo que va del año. En consecuencia, la inflación se aceleró desde junio y se espera que acelera más durante lo que resta del año.

Las cámaras son nuestras

Con la llegada del G20, los ojos están puestos en Buenos Aires. Los colectivos de trabajadores y los militantes alistan banderas y cánticos para mostrar su descontento al mundo por las reformas que desde el Gobierno se adelantan. Las reducciones en educación, salud y cultura y el préstamo millonario que se debe al Fondo Monetario Internacional (FMI) por un total de 57.000 millones de dólares hasta 2021 parecen ser el condimento ideal para este cóctel de amarguras que la gente bebe en el día a día tanto en el campo como en la ciudad.

Pan y circo

Aunque la presidencia se mantuvo fuera de la discusión de la final de la Libertadores, el presidente Mauricio Macri se manifestó este martes con la angustia de no ser jugada en el Monumental, plaza inicial de la final. Los desmanes que provocaron los hinchas mostraron lo más bajo y deprimente de la sociedad. Una madre envolvía a su hija en cinta adhiriendo a su cuerpo bengalas para celebrar, una turba trataba de derribar el autobús de los jugadores y el chofer del autobús se volvió famoso en los programas televisivos de chimentos. Todo esto transcurría mientras la economía se desplomaba y las predicciones no se cumplían. Antes de la primera final del 10 de noviembre, los dos partidos tendrían un movimiento de dinero total por todo concepto (incluyendo el valor de los planteles, la recaudación, los premios, el operativo de seguridad y merchandising) que llegaba a los 9.000 millones de pesos. Ahora ese número habría aumentado a unos 100 millones.

Macri activa su agenda

La Argentina ha retomado una agenda muy activa en política internacional y está al frente de la presidencia del G20 durante el 2018, al mismo tiempo que manifestó su intención de adherirse a la OCDE y ha inaugurado su rol de observador en la Alianza del Pacífico.

De todas formas, la prensa internacional se pregunta si el país de Diego Maradona y el mate se encuentra a la altura de una cumbre como esta, que reúne a los mandatarios más poderosos del mundo. Después del fracaso del operativo de seguridad del que nadie se responsabiliza, la vergüenza propia se siente en el aire así como el miedo a nuevos incidentes durante la cumbre. Aunque para ello se haya invertido una fortuna.

Según el escrito 113 de la Jefatura de Gabinete a cargo de Marcos Peña, la organización de la cumbre de jefes de Estado que se desarrollará el viernes 30 de noviembre y el sábado 1° de diciembre en Costa Salguero tendrá un presupuesto de 749.820.419 pesos. La licitación se adjudicó a una UTE conformada por las empresas Oymyakon SA, FYN SA, Brähler ICS Konferenztechnik y Creatividad y Espectáculos SA de CV, esta última del Grupo CIE.

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