Luego de haber sido responsable de los fuegos artificiales en la ceremonia de los últimos Juegos Olímpicos, además de obtener el Premio Imperial y tener el gran reconocimiento de convertirse en el primer curador del Pabellón Chino en la Bienal de Venecia, el artista Cai Guo Qiang se encuentra en Argentina preparando su próximo trabajo: “La vida es una milonga”.

Esta obra, que se exhibirá en la noche del 24 de enero sobre el puente transbordador de La Boca, tiene la particularidad (como en todas las producciones de este chino de 56 años) de tener pólvora como elemento principal para su realización.

Con la presencia de estudiantes de diversas instituciones, Cai Guo Qiang trabaja sobre “Cementerio en la distancia”, en la que diagrama meticulosamente explosiones sobre el lienzo para avanzar sobre “una poderosa obra, en la que quise retratar el Chi de la luz, que me pareció muy bella, la energía a través de las montañas y la vegetación árida”. Y, sobre la utilización del fuego para crear arte, el autor expresa que “es un trabajo difícil de controlar. Los accidentes ocurren, hay incertidumbre y eso es lo que me atrae de la pólvora”.

“La pólvora, creada en el Siglo II por la Dinastía Han, era una medicina de fuego: servía para curar. Así es como pretendo utilizarla, para que la energía Chi viaje a través del dibujo”, señala el artista chino, nacido en 1957 en Quanzhou, que se encuentra en Buenos Aires por estos días y planea llevar adelante un “proyecto de explosión” sobre la Vuelta de Rocha para fin de año, además de exponer algunas de sus obras en la Fundación Proa.

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