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Seguramente esto pensó el juez de la Ciudad de Minas Gerais, José Henrique Mallmann, cuando vio por internet que en Estados Unidos había un gimnasio que funcionaba con el ejercicio producido por sus propios socios y no hacían otra cosa que generar energía limpia. Así fue que no dudó un segundo en ponerlo en práctica en la penitenciaría, donde presos con condenas por tráfico de drogas, hurto o tentativa de homicidio pueden reducir sus penas con una ecuación muy sencilla.

El sistema es simple: pedalean ocho horas diarias y cada tres días de pedaleo se les quita un día a sus condenas. La energía que obtienen con el trabajo de su esfuerzo se logra cargar una batería que brinda iluminación (a través de 10 lámparas) en el malecón que da al río. Para poder participar de este proyecto los reos deben cumplir con cierto perfil: buena conducta, aptitud física y voluntad de participar.

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Sobre el tema, Mallmann dijo: “Se precisa repensar el sistema penitenciario, porque sabemos que el nivel de reincidencia es muy grande”. Y sobre la iniciativa aseguró que “es darle un objetivo en la vida a las personas que cometieron un error, además, por la aceptación estamos viendo aumentar el número de bicicletas”. Actualmente cuentan con solo 4 bicicletas y 8 voluntarios.

Uno de los reclusos reflexiona sobre el proyecto y afirma alegre que “ahora estamos al aire libre, generando electricidad para la ciudad y al mismo tiempo haciendo algo para recuperar nuestra libertad”.

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