En la temporada alta del cine nacional se sumó a la cartelera “La Educación del Rey” cuando, en el momento en el que las películas más “grandes” copan la pantalla, la decisión parece ser un gran “¡No lo hagas!”.

Su director, Santiago Esteves, nos comenta su posición sobre este punto: “Es un gran ‘no lo hagas’ pero yo siento que a medida que avanza el año es peor, porque además se van a estrenar varias películas del mismo tamaño que la nuestra y van a estar compitiendo. En un punto, fue una decisión sumamente arriesgada pero confiando en que la gente que se tenga que encontrar con la película se va a encontrar cuando se tenga que encontrar. El tiempo dirá cuán equivocados estuvimos o no”.

“La Educación del Rey” trata sobre Reynaldo (Matías Encinas) quien, por presiones ajenas, termina incursionando en su primer robo de forma fallida y cae de forma fortuita en el patio de Carlos (Germán De Silva) y destruye su vivero. Carlos le propone a Reynaldo no llamar a la policía si arregla lo que rompió.

“Sostener una idea hasta el final”

Además, la película es el resultado de un proceso muy largo de producción, con varios rodajes ensamblados y que, sin embargo, en el resultado pasan desapercibidos y es sumamente prolijo. Su director nos cuenta más en detalle este proceso. “Fue bastante complejo y sinuoso. Yo tenía ganas de hacer mi primer largometraje y me estaba costando encontrar la manera.

Gracias a un concurso de series federales logramos junto con mi co-guionista, Juan Manuel Bordón, la oportunidad de filmar en Mendoza y entonces filmamos una serie con el mismo titulo y, más o menos, la misma historia, y cuando la entregamos sentimos que las pantallas no tenían un buen espacio para series como la que habíamos hecho y yo sentía que se aflojaba un poco el potencial del relato. Como soy montajista me puse a laburar con el material como si fuera un largo, y fue una ingeniería curiosa.

Con Juan Manuel empezamos a escribir nuevas escenas, fue como una carnicería del material. Luego ganamos Cine en Construcción en San Sebastián para filmar lo que nos faltaba. Hoy en el resultado no se nota que la película pasó por todo eso. Pero eso es sostener el corazón de una idea hasta el final”, afirma Esteves.

Referentes

Santiago Esteves, a su vez, trabajó previamente como montajista con directores muy importantes de nuestro cine y nos contó cómo influyó esto en su rol como director. “Por un lado generás una frialdad muy fuerte con el material, buscás un resultado que funcione. Fue una escuela muy buena, pero por otro lado te falta el roce y el aspecto humano del rodaje. Fue un aprendizaje duro e intenso en muy poco tiempo. Agradezco la formación de montajista porque cuando estás filmando podés ver lo que te va a servir y no perderte en la maraña de cosas”.

Además, la formación de este director tiene su punto inicial como montajista y trabajó con directores que son íconos de nuestro cine, como Llinás y Trapero. “Tanto Mariano Llinás como Pablo Trapero son referentes muy fuertes. Tienen su propia manera de entender el cine y resolver todas las dificultades que implica lo cinematográfico, ambos de un modo muy sabio y muy particular. Yo creo que la cercanía con los dos hizo que incorporara muchas herramientas que tienen que ver conque cuando empieza el montaje empieza la película de cero. Es una nueva historia donde empezás a probar cosas, es un momento de mucha riqueza por todo lo que podés probar de tu película… y hacerte fuerte en esa etapa es muy bueno”.

Mendoza y el cine

“La Educación del Rey” está realizada de forma integral en Mendoza y pudimos consultar sobre la relación de la provincia con el cine.

“Es una relación que funciona esporádicamente. Cuando acá en Buenos Aires se hacen diez películas allá se hacen cero, cuando acá se hacen veinte allá se hacen cero y cuando acá se hacen treinta allá se hace una. Y esa falta de frecuencia genera, de algún modo, que el proceso sea más lento y haya menos gente probando. Espero que haya más películas de Mendoza pronto, que agarren el hábito y las ganas de filmar”.

Los puntos más fuertes del film son los diálogos tan justos y creíbles y, por otro lado, las actuaciones que son impecables. El proceso de casting, en palabras de Esteves: “Germán fue para mí obvio, yo lo tenia en la mente desde que empezamos a escribir porque sabía que era un tipo con un nivel actoral bestial. Venía editando películas en las que estaba él y lo quería ver en un protagónico y en una zona más áspera”.

“Con Matías fue muy fuerte, yo sentía que tenía que ser alguien de Mendoza, estábamos yendo a talleres y fracasando a full. Un día lo vimos a él que era muy canchero y desenvuelto y yo quería algo más opaco. Hicimos unas pruebas más y él iba incorporando todo lo que yo le decía de una forma increíble. Al final de una jornada se acercó y me dijo ‘y, ¿soy yo o qué?’ y cuando me dijo eso me dejó un poco helado, le aclaré que me de tiempo pero por dentro sentí ‘sí, sos vos’. Es lindo trabajar con alguien con ese nivel de motivación y tan despierto. Tiene una sutileza muy buena, cada vez que viene un primer plano él está en la temperatura adecuada.”

Policiales

La película tiene cercanía con el género policial, no de la forma en la que todos estamos acostumbrados, y detrás de esta decisión hay toda una forma de concebir el género y la relación de nuestro cine con el mismo.

“Tengo una relación muy afectiva con el género, de muy temprana edad con libros y luego con películas. En nuestra historia creo que el policial funciona utilizando el género para crear presión desde afuera. Una urgencia y una idea de fatalidad los empieza a arrinconar, el género lo usamos de esa manera: en la casa sucede la historia principal y por fuera de la casa hay una presión que los encierra”.

Además, Santiago Esteves cree “que es un género muy flexible que no te obliga a una forma única. Puede estar en la atmósfera, en los temas que toques o en los personajes. A mí me cuesta encontrar películas que me gusten dentro de ese genero acá, creo que es una de las razones que me llevó a tratar de intentarlo por ese lugar. Creo que en la historia del cine cada tanto aparece un muy buen policial pero eso no genera una continuidad. Fue una especie de sensación de ‘nadie lo está haciendo bien así que pruebo yo'”.

“Son muchas las influencias”

Sobre las películas que más influyeron en este trabajo dentro de nuestro cine y de afuera también, Esteves manifiesta que “es una pregunta que me resulta difícil, pero los directores que más miré antes de ‘La Educación del Rey’ fueron Jean Pierre Melville, Fritz Lang -sobre todo el periodo americano- y Nicholas Ray, que me parece uno de los mejores de todos los tiempos injustamente relegado. Además, Jean Becker y otros más cerca en el tiempo… son muchas las influencias pero me gustan quienes usan el género para contar otra cosa, no para el cliché”.

“Hay algunas películas históricas acá en Argentina: ‘Apenas un delincuente’ de Fregonese, ‘Tiempo de revancha’ de Aristarain, Bielinski en ‘Nueve Reinas’ toma como una atmósfera urbana y la convierte en algo muy interesante, Lucrecia Martel me fascina pero por otros motivos y algunas de Trapero, Caetano, Llinas”, expresa el director.

Finalmente le consulto sobre si es válido asociar la película, en algún punto, con “Gran Torino” de Clint Eastwood, a lo que declara que “es una película que vi en el cine, no la volví a ver más y era una referencia, con algo muy parecido en lo que ocurre… y la figura de Clint. Después de hacer “La Educación del Rey” la volví a ver y dije ‘no estaba tan buena’ (risas). Tiene cosas que no funcionan y, si bien nunca voy a decir que es mala, sí me bajó unos puntos, por eso trato de olvidarla un poco (risas)”.

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