Una nueva muestra se inauguró en la Galería Blanco, ubicada en Espacio Cultural Mi Casa (Agüero 787, 1° piso). En esta oportunidad el artista Santiago Licata presenta “Era mi sombra negra”, un recorte de la cotidianidad con imágenes que le muestran al espectador, como indica el texto curatorial de la muestra, “lo inerte, lo feo, lo bello, lo que es (…) cosas que están, con luz o sin luz, con o sin uno”.
En esta nueva exposición se podrán apreciar cuadros del artista pintados entre 2012 y 2014 con una técnica de esgrafiado en óleo pastel. En medio del montaje de la exhibición, tanto el artista como los curadores de Blanco, se tomaron un momento para conversar con .cero sobre lo que la muestra propone para los espectadores.

¿Por qué buscaste paisajes cotidianos para las obras?

Santiago Licata: “Esos son los paisajes que tengo cerca y con los que estoy siempre en contacto. Veo formas que me llaman la atención y me dan ganas de dibujarlas, no porque tengan algo específico. No me preocupa mucho el motivo por lo que hago la pintura porque dibujo lo que siento, lo que me dan ganas de dibujar”.

En las obras se ven muchos tonos oscuros en los colores. ¿Considerás que las obras expresan sentimientos oscuros?

“Mucha gente me ha dicho que las obras, a simple vista, dan la impresión de ser oscuras. Sin embargo, yo las pensé como paisajes de extrañeza o asombro y no de desesperanza.”

¿Qué te genera que tengan esa primera impresión?

“Siento que la estoy haciendo algo mal, no que ellos están equivocados. Pienso que debo tener en mente, al momento de dibujar, que la obra no tiene que quedar “dark” porque yo no pienso en eso cuando la pinto. Por ejemplo, en un cuadro aparece una calavera pero en verdad es un parche de una banda. Esa calavera no simboliza la muerte sino otras cosas, que en este caso es una banda y un montón de pibes que la llevan encima.”

¿Qué pretendías con estas obras?

“Retratar algo que estaba alrededor mío pero que no lo tenía englobado en algo ni lo podía expresar en palabras. Quería representar las formas de la vida que veo todo el tiempo, ya sean lugares o cosas de pibes que conozco y con los que me identifico. Por ejemplo, en una pintura se ve la estructura de un edificio: esa es una imagen que la ves desde el Roca cuando pasás por Avellaneda, todos los días.
El trabajo curatorial resulta de gran importancia para abordar “Era mi sombra negra”. Los curadores Matías Schmidt y Merlina Rañi brindan, a través del montaje de la galería y del texto curatorial, las herramientas necesarias para una correcta comprensión de las pinturas que allí se exponen.”

¿Qué desafío como curadores representa para ustedes una muestra que tiene esta controversia entre si la obra es oscura o no?

Matías Schmidt: “En los seis meses que llevamos trabajando esta muestra no consideramos la idea de que las obras son “oscuras”. Lo abordamos a partir de charlas y encuentros con Santiago en su taller y desde el costado que él mencionó: cómo son los paisajes y las formas cotidianas de la vida que no son explicables más que con estas imágenes”.

Merlina Rañi: “Nosotros apuntamos en que la curaduría pueda generar las herramientas para tener una lectura más correcta, pero después cada espectador puede tener intenciones más o menos profundas para reflexionar a partir de la muestra”.

¿De qué manera sirven las herramientas que van a dar desde la curaduría para poder comprender esta muestra?

MR: “Le van a dar al público las pistas que utiliza el artista para expresar en las obras lo que lo atrae de esos paisajes urbanos. Estas pistas no van a guiar al espectador a ningún lugar específico sino a un lugar íntimo dentro de ellos”.

SL: “Creo que para ellos fue complicado el trabajo curatorial porque mi manera de trabajar es muy intuitiva y poco razonada. Mis obras no parten de una problemática o una hipótesis que quiero tratar sino que empiezo a dibujar lo que se me cruza por la cabeza”.

¿Qué problemas trae como artista, y también como curadores, trabajar de esa manera?

SL: “Principalmente, como artista, se hace difícil poder acercar la obra al público porque la obra en sí no es algo que está completamente definido”.

MR: “Para la curaduría debería ser un problema inexistente porque la necesidad de enmarcar y categorizar algo, todo el tiempo, no es constructivo”.

MS: “Para nosotros no fue un trabajo complicado, ya que estas obras tienen una llegada directa porque tienen un lenguaje que es claro para la esencia humana”.

¿Cuál es el principal motivo por el cual uno no puede perderse esta muestra?

MR: “Esta muestra es un lazo con la intimidad de uno mismo. Lo que une todas estas pinturas es eso que uno siente cuando va por la calle y de pronto algo se vuelve el centro de atención. Cada obra es un momento que cubre completamente tu atención y que va a guardarse a un lugar de tu intimidad”.

La muestra se puede visitar de miércoles a domingos desde las 17 y hasta las 21. El cierre de “Era mi sombra negra” se realizará el 18 de julio.

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