Cada año,  del 1º al 7 de agosto UNICEF y sus aliados (entre los que se encuentran la Alianza Mundial Pro Lactancia y la Organización Mundial de la Salud) celebran en 120 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Este año se realiza bajo el lema “Lactancia Materna: pilar de la vida”.

La lactancia materna mejora la salud, el desarrollo y la supervivencia de los lactantes y niños, por ello está incluida en muchos marcos y convenciones de derechos humanos. Es una solución universal que garantiza un comienzo justo en la vida para todos.

Además, la lactancia materna es parte esencial de la buena alimentación, la seguridad alimentaria y nutricional y la reducción de la pobreza.

Por estos motivos, la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2018 se centra en prevenir la malnutrición en todas sus formas, garantizar la seguridad alimentaría y nutricional incluso en tiempos de crisis y romper el ciclo de la pobreza.

Palabra especializada

En relación a esta fecha, entrevistamos a Guadalupe Valdazo, asesora en lactancia, quien nos cuenta acerca de los beneficios de la lactancia materna, los impedimentos que las madres se encuentran al momento de llevarla a cabo, los mitos más comunes y los inconvenientes mas fáciles de revertir en este aspecto.

“Los beneficios de la lactancia materna son muchos y cada familia resuena mejor con uno que con otros. La leche materna es el alimento perfecto, con la cantidad y calidad exacta de nutrientes que los carros de humanos a quienes llamamos bebés requieren para su desarrollo físico, creciendo así sanos y fuertes. Además, la teta siempre viene junto a un largo abrazo de mamá, hablando de unión nutricia. Muchas mujeres han atravesado embarazos y partos no tan ‘soñados’ como en las novelas y descubren la lactancia como acto sanador, donde mamá y bebé recobran el protagonismo perdido tan necesario para la construccion de ese vínculo único, fundante”, manifiesta Guadalupe.

Asimismo, la asesora asegura que “hoy en mi tarea veo muchas mujeres que llegan a la lactancia como ‘aquello que toda buena madre debe hacer’. Y, con el mandato antes que el deseo, se les hace difícil sufrir esa frustración primera, cada encuentro con el bebé se convierte en un momento de tensión y presión ante la mirada de otros pero, mucho peor aún, de una misma”.

El rol de la lactancia

“La información de cómo, cuánto, cada cuánto con la que nos topamos al indagar sobre lactancia materna varía increíblemente, incluso entre el equipo de profesionales de la salud, pediatras, parteros y enfermeros, y podrían hacer mucho daño con sus dichos y recomendaciones desacertadas, desactualizadas”, afirma la especialista.

Además, Valdazo explica que para revertir las complicaciones “hoy muchas mujeres urbanas eligen socializar lo que viven. Grupos virtuales de madres puérperas se sostienen, apoyan en cada red social. Muchas, incluso, traspasan lo cibernético y se juntan a compartir y repensar la crianza, teta inclusive. Por otra parte, de la mano del valor que actualmente le damos al amamantamiento más y más personas se están capacitando para poder acompañar y asesorar adecuadamente a madres y padres. El rol de la asesora en lactancia fue, en mi experiencia como mamá, absolutamente determinante para disfrutar de la lactancia y sostenerla todo lo que mis hijas y yo quisimos”.

Finalmente, Guadalupe asegura que “la mitología es dinámica. Y tanto marketing alrededor de los bebés colabora negativamente. La forma y el tamaño del pezón no necesita asemejarse a la tetina de mamadera para que un bebé pueda mamar sin hacer doler. El ‘no tengo el pezón bien formado’ es el mito más arraigado todavía, de acuerdo a mi experiencia. Así como todas las narices saben respirar, así los pezones con todas sus variantes sirven para dar de mamar”.