Son grandes artistas que tienen la capacidad de hacernos creer que son una o varias personas, tienen distintas personalidades con las que pueden rozar la tristeza, la alegría y hasta la locura, pueden jugar que son niños e, inclusive, ancianos… son actores. Y tienen la hermosa profesión de poder crear y de interpretar personajes reales e imaginarios.

Foto: artedfactus.wordpress.com

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Hoy en Argentina se celebra su día, aunque no es uno muy promocionado. Desde el 30 de septiembre de 1992, el Congreso de la Nación (a través de la Ley 24.171) decretó que todos los segundos lunes del mes de mayo se celebre este homenaje, a pesar de que en todo el mundo se celera el Día Internacional del Actor el 26 de agosto (en honor a San Ginés). Este fue un actor romano y, según cuenta la leyenda, mientras representaba una obra para el emperador Diocleciano, se le ocurrió hacer una parodia de un bautismo al que había asistido hacía unos días pero, al recibir el agua, se convirtió al cristianismo. Por tal motivo, fue torturado y decapitado.

En .cero queremos celebrar su día y homenajearlos a través de la entrevista a un joven actor, Diego Mariani, quien nos contó cómo fue descubrir su vocación. Repasamos su trayectoria y conocemos a través de él un poco más de esta profesión.

La pregunta obligada fue: ¿Cómo descubriste que querías ser actor? “Todo comenzó cuando fui a ver una obra de Hugo Midón de muy chico, “Cantando sobre la mesa”, pero hubo algo ahí que me dejó un alerta que me gustó, a diferencia de otros espectáculos. En el colegio uno empieza a inclinarse para un lado y te ven condiciones: me iba mejor en Lengua que en Matemática. Una profesora, que se llamaba Patricia, me hacía escribir y dibujar, tenía que ver con algo artístico en mí, aunque después no sabía si iba a desarrollarse esa veta o no”.

Foto:  Alejandro Palacios

Foto: Alejandro Palacios

Pensamos en lo difícil que a veces es decidirte por lo que te gusta y le consultamos cómo fue ese momento en que decidió dedicarse a la actuación. Contó que siempre está ese miedo (que muchos te instalan) sobre si vas a subsistir económicamente. Diego sintió en un momento que no había otra manera. Empezó a estudiar actuación a los 16 años y, simultáneamente, se recibió de Técnico Electromecánico. Luego continúo sus estudios en el Conservatorio de Música, que luego dejó. “Me acuerdo que estaba trabajando en una empresa donde ganaba mucho dinero y no hacía nada, o sea, el trabajo ideal para todos. Yo dije acá estoy perdiendo el tiempo, me voy a dedicar a lo mío”. Esto le sirvió de empuje y, fue en ese momento, cuando decidió meterse profundamente en la carrera: comenzó en el conservatorio, que “es una carrera que te forma en general, con muchas materias. Y eso es lo que yo quería hacer, transpirar, eso para mí era el teatro, entregarme. A veces es como uno lo toma, hay gente que nunca estudia y le va muy bien, es la forma en la que cada uno se compromete con el arte”.

También es músico, ¿cómo logra combinar estas dos pasiones en el escenario? “La verdad que está buenísimo. En un principio, en mi carrera, rechacé mucho lo que es el teatro musical. Antes los musicales eran diferentes, ahora creció mucho porque también el actor se comenzó a preparar. En otras épocas había actores que cantaban más o menos o existían cantantes que actuaban, hoy ya hay actores formados que se dedican a los musicales. Y la verdad es que a mí me da mucho placer. Si te gustan las dos cosas qué mejor que poder cantar en algún momento, qué mejor que poder actuar. Es fascinante.”

Mariani en Cabaret. Foto: Igancio Colo

Mariani en Cabaret. Foto: Igancio Colo

No todos los actores tienen esa capacidad, ¿cómo se prepara alguien para realizar las dos cosas? “Al comienzo yo rechacé lo que era el musical por unas ideas que tenía, y también por inhibición, después empecé a valorar mucho al género porque me di cuenta que estaba buenísimo, que era un estilo propio, como la Comedia del Arte. El que participa de un musical, en general está muy entrenado, porque para cantar tenés que vocalizar diariamente, tenés que hacer siete funciones semanales. Descubrí en la comedia musical, a veces en el teatro no pasa tanto, que la gente está entrenada… no que lo hizo en algún momento sino que lo hace día a día, el estilo te exige eso. Combinar las dos cosas (cantar y actuar) es una tarea bastante compleja, también pasa por descubrir los jeites, el estilo, para mí es fascinante.”

Le pregunté cuál fue el personaje que más le gusto interpretar, y respondió que “un personaje muy importante, y uno de los primeros, fue en la obra Juan Moreira, que la hacíamos en el Conservatorio. Lo hicimos con un elenco que se armó ahí, con la que fuimos a Francia, Rusia, actuamos por todos lados. Los protagonistas éramos Joaquín Furriel, que era el bueno, y yo hacía del Juez, que era el malo. Esa obra duró muchísimo tiempo y nos dio muchas satisfacciones. Ese para mí fue un gran personaje, ganamos premios y cada noche era un placer salir al escenario, ese fue como uno de los primeros y más importantes.”

Además, Diego expresó que “trato siempre de elegir mucho en mi carrera, a veces cuesta decir que no a muchas propuestas pero como el teatro es algo que vas a tener que hacer todas las noches, no es como la tele que al otro día te cambia. Tenés que convivir y te tiene que gustar.

Con el elenco de "El cabaret de los hombres perdidos"

Con el elenco de “El cabaret de los hombres perdidos”

Cuando hice el musical “Cabaret” yo hacía del alemán de Herr Ludwig, y ese personaje me pareció hermoso pero también lo era el contexto, porque me interesa lo que cuenta la obra, además de mi personaje y ese elenco”.

Al hablar de la obra, Diego Mariani se entusiasmó y agregó: “Tomo al arte como una sanación, siento que el arte no solo me sana a mí sino que sana a los demás, los hace pensar, los hace sentirse parte de que yo también viví eso, y Cabaret tenía eso. A la gente le pasaba muchísimo, por ejemplo, yo hacía del alemán nazi y me acuerdo que me pusieron extensiones en el pelo para parecer más hitleriano (sic) y me acuerdo que la obra duró casi un año y medio. Cuando terminó la obra mi mamá me dijo (nunca antes lo había expresado) que tenía miedo de que me pasara algo. Era una energía muy fuerte la que se manejaba, es muy fuerte lo que pasó con el Holocausto y, en nuestro país, con la Dictadura. Esa obra me encantó”.

El actor

“Actuar es un canal de comunicación y sanación, creo que para todos. Los que estamos en el hecho teatral, el espectador, el actor y todos los que están atrás: el dramaturgo, el director, todos participan de eso. A veces el teatro puede ser un show y eso es otra cosa. El hecho del entretenimiento es sanador. Si yo puedo entretenerte, cómicamente, dramáticamente una hora, ya es sanador, ya te saqué de tu realidad, ya te hice imaginar, te hice reír. Siento que el ser actor tiene ese fin para mí. Ser actor, día tras día, es representar otras vidas, meterme en otras historias, investigar qué es lo que le pasa a los demás en base a eso que me pasa a mí, verme reflejado y ver que a todos nos pasa algo parecido, que tenemos analogías. Es eso, es poder mimetizarme con un montón de cosas y es un mundo infinito.

Cabar DiegoRecuerdo que una vez un maestro me dijo que el arte necesita que me entregue. Siento que es así, el que no arriesga no ama, entonces creo que tiene que ver con eso. Después, las condiciones uno las va sabiendo, uno ya sabe si es bueno o no, como me dijeron: por algo te anotaste a estudiar teatro. El mundo necesita gente que ame lo que hace y, si vos amás esto, te va a ir bien.”

Diego Mariani está incursionando como director con una obra llamada “El verano del brócoli”. Ahora se encuentra escribiendo dos obras más y por eso le preguntamos cómo es asumir ese rol.

“Es raro. Se siente de manera buena y mala. La manera mala es cuando empezás a enfrentarte al director de turno. Una vez un director le dijo a un amigo actor, que se quejaba mucho, que agarre una obra y la dirija. Uno quiere dirigirla, pero cuando actuás de manera mala (porque la dirige otro) te das cuenta de que tenés ganas de ocupar otro rol y querés poner tu mirada sobre las cosas. La manera buena es tomar la palabra del director como un guía, como alguien que direcciona un grupo. Está buenísimo guiar un proyecto, siento que va a suceder cada vez más, porque hay un rol ahí que me está llamando. Aunque creo que nunca voy a dejar de estar en el escenario porque soy más de la acción, ese riesgo lo necesito, son dos adrenalinas diferentes.

El hábitat del actor

“El mío es el teatro, obviamente, porque es de lo que vivo hace 20 años. Hay una frase muy conocida que dice que el teatro es del actor, la televisión del productor o del auspiciante y el cine del director. Es un poco así, en el teatro es el hecho vivo, es un lugar donde uno domina.

Foto:  Alejandro Palacios

Foto: Alejandro Palacios

Y con respecto a la televisión, justo ahora estoy haciendo tele. Siempre fue un lugar como que lo inculcaron y me lo creí, que era un lugar menor. En la tele hay cosas que están buenas y otras no, igual que en el teatro. Hace un par de años comencé a encontrarle la vuelta al medio, es un gran desafío distinto al teatro.

Actualmente, Diego participa de la exitosa obra “El Cabaret de los Hombres Perdidos”. ¿Qué podrá contarnos sobre esta experiencia? “Es alucinante, también cuenta algo que me interesa contar y mi personaje está buenísimo. Transcurre en un mundo gay, en un mundo de marginalidad. Los personajes son Dicky, sobre el cual se cuenta la historia, que quiere ser cantante. Hay un personaje que es el Destino que le dice que no, que va a ser un actor porno porque tiene condiciones sexuales para eso. Ya ser un actor porno es ser un poco marginado, y después está el personaje de una travesti, que es un ser que está aceptado pero nunca es gerente de una empresa. Y finalmente está mi personaje, un tatuador, si bien el tatuaje está de moda aunque en ciertos lugares no está bien visto. La historia transcurre en un mundo gay pero el personaje de Dicky no lo es, habla de algo mucho más profundo y eso es lo que más me interesa, no importa la condición sexual sino que importa qué le pasa al ser humano frente a eso.

Con el elenco de "El Cabaret de los hombres perdidos!

Con el elenco de “El Cabaret de los hombres perdidos!

Mi personaje, el tatuador, es un ser que está perdido, es un hombre que se ha cerrado a enamorarse y, al llegar Dicky, él vuelve a tener una esperanza. Su amor es como él vive la vida, que es a través de la dominación, de las perforaciones, de dominar la situación de la mujer en la cocina y el hombre a trabajar, así lo vive. El tatuador es dueño de un bar, donde también la travesti está perdida, y luego llega Dicky a perderse ahí. Durante la obra hago varios personajes que cuentan la vida de Dicky. Por ejemplo, hago de un actor porno paraguayo, hago un coach de canto. Es un musical francés, es una obra muy bien escrita, está muy bien compuesta y la música es distinta a los musicales yanquis que, por lo general, terminan feliz. Lo europeo escarba un poquito más y esta, al ser una obra que se pensó para el teatro off en Francia, también va hacia otros lugares.

Al finalizar la entrevista, Diego contó que hace un tiempo, en el Teatro Municipal San Martín, comenzaron coproducciones privadas, y ese es un espacio que se encuentra en peligro. Por ese motivo, varios actores se reúnen en la actualidad para defender la cultura. Él quiso dar a conocer esta situación para que seamos concientes de lo que está pasando y apoyemos este reclamo.

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