Dos hermanos viven en un terreno que les dejó su padre antes de marcharse, ubicado en una provincia argentina con pocos habitantes. Crecieron solos, con incertidumbre, esperando cada día durante 20 años el retorno de su progenitor hasta que, sorpresivamente, un día regresa.

En el transcurso de este tiempo los herederos han adoptado personalidades e ideologías opuestas. Caín, el mayor, se ocupa del cultivo de morrones, un empresario que solo piensa en incrementar su capital y que, en consecuencia, ha desarrollado una forma de pensar y hacer que responden al modelo mercantilista: mide, marca, pesa y construye muros para protegerse a él y a su cosecha. Abel, por el contrario, se dedica a vivir de lo que la tierra le ofrece, duerme donde lo sorprende la noche y su trabajo consiste en recolectar larvas (isocas) que vende como carnada a los turistas que se dirigen al Tigris.

El padre, un gaucho simpático y libertino, les provoca a sus hijos con su presencia un desborde de sentimientos y reacciones que resultan interesantes analizar y despiertan varios interrogantes que le aportarán sentido a la obra: ¿Por qué se fue por tanto tiempo? ¿Volvió la misma persona que se marchó? ¿Qué vino a buscar? ¿Los volverá a abandonar?

El mito bíblico de Caín y Abel es el disparador de esta original producción. Caín aparece como el creador del concepto trágico de la propiedad, que se termina convirtiendo en su peor castigo. Abel es un ácrata, vive en armonía con la naturaleza, se alimenta y saca provecho de sus frutos pero no intenta modificarla para obtener beneficios, no le interesa el acopio ni el poder. El padre cumple el rol de Dios, premia y condena la manera de actuar de sus hijos.

Los tres actores, Claudio Da Passano, Claudio Martínez Bel y Claudio Rissi, interpretan con genialidad sus personajes pero particularmente se destaca la creación de Rissi por su gran carisma y complicidad que genera con el público. Sus miradas y muletillas resultan muy entretenidas para los presentes, al mismo tiempo que sus pasionales monólogos despiertan admiración y emoción.

“Terrenal”, escrita y dirigida por el distinguido Mauricio Kartun, obtuvo notables reconocimientos como el Premio de la Crítica al mejor libro argentino de creación literaria 2014 en la 41° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, los premios ACE por la Mejor Obra Argentina y Mejor Actor de Teatro Alternativo a Claudio Rissi y el Premio “María Guerrero” Mejor Autor Argentino a Mauricio Kartun, entre otros reconocimientos.

Esta interesante representación que hace referencia al capital como creación humana y los rituales basados en el trabajo y la acumulación para poder aumentar y proteger lo que se posee y siempre desear más, entre otros temas, nos invita a volver al punto cero y replantearnos nuestra relación con el entorno y el sentido que le damos a nuestra vida. Se puede ver en el Teatro del Pueblo, Avenida Roque Sáenz Peña 943, de jueves y domingos a las 20 horas, los viernes a las 21 y sábados a las 22. No te la pierdas.

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