¿Cómo hacer para que un amor de verano se convierta en un amor de invierno? Casi todos experimentamos alguna vez la intensidad de estas relaciones pero son pocos los que saben hacerlo durar. El amor de verano no tiene por qué ser algo pasajero o llegar a ser una mala y tormentosa experiencia, como lo podría ser para muchos. Los amores de verano pueden llegar a ser muy intensos y dependen de cada uno de nosotros el tratarlo con cuidado para encontrar el equilibrio que necesitamos para saber conservarlo después.

A continuación te paso diez puntos para conservar esta relación nacida durante la época de relax y vacaciones.

Ajustar horarios

No pretender seguir viéndose la misma cantidad de tiempo que durante las vacaciones.

Ajustar actividades

Al regresar a los lugares de residencia habitual, el tiempo se ocupa de manera distinta y los planes también. Hay que tener paciencia y aceptarlo.

Ajustar expectativas

No apresurar ni al otro ni a uno mismo, los primeros meses de una relación, se hayan conocido en verano o en invierno, sirven para conocerse y aceptarse con los defectos y las virtudes que ambos tengan.

Sorprenderse ante los nuevos aspectos

Durante las vacaciones no tenemos el mismo look que durante nuestra vida habitual durante el año, pero puede ser incluso más atractivo (o no), lo importante es tenerlo en cuenta para no asustarse después.

Introducir los cambios de uno en uno

Las nuevas actividades, ya sea trabajo, facultad, nueva gente o facetas de la personalidad que hay que conocer, mejor que se puedan digerir e integrar poco a poco.

Encontrar el equilibrio entre “su vida”, “tu vida” y los momentos a solas

Compartir y poner en la balanza cuánto tiempo dedica cada uno a sus cosas e intentar equilibrarlo teniendo en cuenta que ya no son vacaciones y que el tiempo ahora se tiene que dividir entre ustedes y también entre otras responsabilidades.

Si habitan en ciudades distintas, mantener un contacto regular

Con las nuevas tecnologías, no hay excusas para no hablarse o perder relación. Es importante que regularmente estén conectados, y compartan las novedades. Incluso vía webcam, pueden mantener hasta una cena o una charla importante.

Ocuparse de los asuntos propios

El otro no tiene ahora tanto tiempo para dedicarnos, así que es mejor estar bien ocupado el resto de los momentos que estemos sin la otra persona. Tampoco es bueno agobiarse mutuamente, ya que eso lleva a cansarse rápido.

Mantener en claro los sentimientos

Los cambios no significan que te quiera menos o que te vaya a dejar. Simplemente hay que verlos como lo natural y lo que toca en esta etapa. Es bueno que no sea una relación lineal, las irregularidades y diferencias hacen bien.

Conservar el mismo sentido del humor y estado de ánimo

No hay nada más terrorífico en este mundo que tener una relación sin risas.

Y para terminar, te dejo una frase final: un 4% de las relaciones de verano perduran. Tenete fe, ¡puede ser la tuya!

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Melody Cwaik.

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