“Toda esta sangre en el monte” es la ópera prima de Martín Céspedes que esta semana se suma a la cartelera de los cines con el MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) como protagonista.

La historia

En el 2011 es asesinado Cristian Ferreyra, de 23 años. Los autores fueron cuidadores armados contratados por José Ciccioli, un empresario agropecuario. Este documental toma como eje principal el proceso judicial por este homicidio pero, además, desprende otros caminos: uno es el de la lucha diaria por sus tierras y otro es el de la cotidianidad de estas personas.

Sobre el juicio establece la disparidad en la lucha contra un sector que tiene una concentración de poder y, por otro lado, la pone en jaque contra la fuerza de una comunidad unida y políticamente organizada para defenderse. Entre tanto, se mezclan las escenas de vida que nos obligan a reflexionar sobre la cultura, e inevitablemente nos comparamos y nos tomamos como punto de referencia pero no para tomar una posición sobre ellos sino para interpelarnos y cuestionarnos a nosotros mismos.

Sociedades distantes

Con una vista amable, Martín Céspedes los espía en su día a día y capta esta realidad despojada de todo el manoseo mediático con el que generalmente nos llega la información sobre las comunidades campesinas o indígenas. El director pone la cámara en los lugares más crudos y nos propone reinterpretar las imágenes y el significado que cargamos sobre ellas.

El proceso de filmación de este trabajo llevó muchos años y el resultado es un documental tan complejo como la realidad que registra y que, por sobre todo, ayuda a establecer empatía, que es algo fundamental en las sociedades distantes de hoy.