Siria es el país más castigado en los últimos tiempos por un hecho no natural. Desde que comenzó el conflicto, allá por 2011, el número de víctimas asciende a mas de 400.000 personas, donde aproximadamente más de 50.000 fueron niños. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros organismos de derechos humanos internacionales han advertido las consecuencias que este conflicto generaría, no solo para Siria, sino para los que han sido desplazados dentro y fuera del territorio. Además, unos 11 millones de civiles han migrado internamente y otros 7 millones han salido del país hacia lugares como Europa, Norteamérica y algunas naciones de Medio Oriente.

Al día de la fecha podemos oficializar que Daesh, o comúnmente llamado Estado Islámico (ISIS), ha perdido más del 95% de su territorio que, en algún momento, llegó a tener y que llegó a denominar el Califato. Este era un bastión comprendido por países como Irak que en su gran mayoría estuvo dominado por este grupo sanguinario, así como también por parte de Siria. La avanzada de ISIS encabezó la destrucción de este país y otros pequeños sectores del norte de África.

Cuando el ejército sirio se vio asediado por el ISIS en su territorio y cuando parecía que el gobierno del dictador Bashar Al-Assad caería, este buscó a su mejor aliado: Rusia. El gobierno de Vladimir Putin, sin demasiado titubeo a la hora de restar peso de Estados Unidos en la región, decidió entrar en el conflicto para no solo salvar al gobierno sirio sino para ubicarse en este mapa y poder, de alguna forma, tomar el mando del manejo de los recursos que Siria provee al resto del mundo, como lo es el gas.

¿Quién es el enemigo?

7 años de conflicto ininterrumpidos hicieron que el mundo vea lo peor de una guerra a través de la TV o internet. Miles de personas aniquiladas como en una película fueron ecos de lo que este conflicto trajo al planeta. Por su parte, los Estados Unidos que según la administración pasada ayudaría a los civiles, lo único que hizo fue agravar aún más el conflicto al combatir a los terroristas, según la Casa Blanca, pero si Siria y Rusia luchaban contra los terroristas… ¿contra quién peleaban en realidad? Esta es la gran pregunta para hacerse.

Rusia fue el gran aliado que toda nación en conflicto quisiera tener, ya que estos han salvado de alguna manera al país cuando parecía que ISIS derrocaba al gobierno sirio y se atribuiría la conquista de Damasco. Ahí fue cuando Rusia sacó lo mejor de su armamento para dar batalla y hacerlos retroceder en todas sus líneas. Fueron aproximadamente 2 a 3 años donde el poderío ruso hizo trizas el sueño del califato y el ISIS, si bien con menos poder pero esparcido por varios países, perdió todo el control que tenía.

“Plantar evidencias”

Las últimas noticias que nos llegaban de Siria fueron las del temido armamento químico y que fuera utilizado en algunas zonas como la población de Idlib, una pequeña zona donde residían ciudadanos opositores al gobierno sirio. Pero en las distintas apariciones de armas químicas, no se pudo comprobar (según organismos internacionales) quién o quiénes fueron los que utilizaron dichas armas, porque todos se cruzaban en acusaciones que nunca se pudieron confirmar. En el ataque más reciente, el ejército sirio decomisó el transporte oficial de la organización Cascos Blancos, como así también de fuerzas de paz, armamento pesado que según los medios oficiales sirios, tenían la intención de “plantar evidencias” sobre un ataque químico realizado por el gobierno sirio.

Oficialmente, para el gobierno la guerra ha terminado y lo que resta es desalojar a los insurgentes terroristas que quedan por algunos rincones del país, mientras que el ejército hace una limpieza pueblo por pueblo en la búsqueda de terroristas, aunque creen que esto llevará tiempo. Por su parte, el gobierno de Bashar Al-Assad ha comenzado la reconstrucción del país y según se estima tardará por lo menos una década reconstruir todo. Si bien es un nuevo comienzo para los ciudadanos sirios, esto no significa que los acontecimientos no puedan recrudecerse nuevamente, ya que todavía hay puntos del territorio donde continúan enfrentamientos y existen zonas, como la del norte de Siria ocupada por el ejército turco, en la zona sur la rivalidad se da frente al ejército israelí y del oeste y este las tropas norteamericanas más los aliados europeos incursionan el territorio, por lo que el conflicto puede “encenderse” en cualquier momento.

La posibilidad de volver

Los últimos informes hablan de algunos ataques en estos días sobre la localidad de Latakia, donde quedan algunas células del ISIS. Pero ante estos pequeños destellos de ofensivas armadas, la gran mayoría del territorio sirio está controlado. Por su parte, el gobierno sirio abrió algunas puertas a los ciudadanos que han huido de sus pueblos para que puedan volver, así como también se ha dado un ultimátum a los yihadistas para que huyan de los pueblos ocupados. Por ejemplo, en Idlib hasta el 15 de octubre tendrán la posibilidad de irse y de sacar el armamento pesado que hay en esa zona.

Como podemos ver, Siria ha dejado de ser noticia a nivel mundial y ya no es un boom, en general, en los medios de comunicación. Estados Unidos y sus aliados han perdido en primera instancia la posibilidad de tomar este país como para hacerse de sus recursos, pero esto no quiere decir que no se esté planificando algo a corto plazo. Asimismo, Rusia gana poderío en este sector y no tiene previsto (al menos por el momento) abandonar la gran reserva de gas en Medio Oriente. Tendremos que mantener la atención a lo que pueda ocurrir en los próximos meses o quizás el año próximo, para ver cómo se desarrolla este conflicto.

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