“Nadie cocina mejor que mi abuela”, “ninguna teje mejor que la mía” y “nadie me malcría más que ella”. Cuántas veces escuchamos estas frases y qué ciertas son, porque siempre la nuestra es la mejor del mundo.

Es que los abuelos miran diferente, con una tranquilidad que los padres no tenemos, porque su rol es diferente. Ya no se ven en la obligación de criar y educar, ahora pueden disfrutar y lo hacen.

Hablamos con abuelas para preguntarles qué se siente serlo y todas coinciden en lo mismo: ser abuela es volver a vivir un poco cuando los hijos eran chicos pero disfrutándolo de otra manera.

claudiaClaudia, abuela de cinco pequeños

Ser abuela es lo más grande que te puede dar la vida, es una experiencia hermosa, es empezar una nueva etapa. Cuando me enteré que iba a ser abuela me alegré muchísimo, es como volver a ser mamá de nuevo, aunque yo tengo bien en claro que no lo soy. El título de abuela es más lindo que el de madre, nos devuelven la juventud y es un amor incondicional.

Mercedes, abuela de Lucía y Renzo

Ser abuela significa ver en tus nietos el milagro de la vida. Volver a “tener” a tus hijos pequeños, recordar su infancia y ver gestos iguales. Cuando Lucia nació y la vi por primera vez con sus ojos muy abiertos, supe que la vida tenía sentido, que todas las oraciones que pueda elevar a Dios son pocas para agradecerle este milagro. Hoy que ya tiene tres años y podemos comunicarnos entre nosotras, soy muy feliz y pronto llegará el hermanito para completar la familia.

Lorena, una joven abuela

LorenaYo viví una experiencia que nunca me contaron en los dichos populares: primero disfruté de ver a mis propias hijas convertirse en madres, las amé viéndolas maternar a sus bebés, descubrirse, empoderarse. Yo ahí atrás, embobada con mis mujeres haciendo eso que yo había hecho hacía unos años. Y luego fue mi momento de vincularme, abrazar a los nietos y gestar esa nueva relación de amor profundo y balsámico.

Hilda, abuela de adolescentes

Es maravilloso, como el colmo de la felicidad y alegría, verlos tan pequeñitos y luego la dicha de verlos crecer. Y más adelante, verlos adolescentes y mayores, estudiosos y sobre todo visitar y abrazarme con tanto cariño. Somos mamá por partida doble y eso nos rejuvenece.

Elba y Nélida son hermanas y abuelas

Elba cuenta que sintió gran emoción con la llegada de sus nietos, con cada uno es especial y Nélida agrega que, de chicos, los disfrutó más porque de mayores toman otro rumbo y a ella le queda el recuerdo de lo hecho con sus nietos cuando eran niños.

Rita y mimiRita, abuela de Miranda

Ser abuela es una sensación que solo nosotras podemos sentir. Todos te dicen “vas a ver cómo te va a cambiar la vida” y es cierto. Al principio no te das cuenta, sentís el miedo de los 9 meses de embarazo, la incertidumbre del parto, querer saber cómo es su carita y muchas cosas más, pero cuando tu nieto crece y ves reflejado en él a tu propio hijo ahí la historia cambia, cuánto se disfruta cada monería nueva, cada beso, cada sonrisa, cada grito, cosas que si bien pasamos con nuestros hijos los tiempos que le podemos dedicar son totalmente distintos. Ahora somos los cómplices de las andadas de nuestros nietos, antes éramos los guías de las vidas de nuestros hijos.

Mi abuela, también bisabuela de seis, Norma

abuelaCuando le pregunté qué se siente ser abuela y bisabuela, se ve que los bisnietos superan a los nietos, porque Norma me contestó: “Los bisnietos son lo más hermoso, a mí me gustaría tenerlos siempre conmigo pero no puedo porque van al colegio. Ellos son mis pollitos”.

Y, aunque últimamente el rol de las abuelas ha cambiado y se volvió más presente en la crianza, al momento de cuidar a los nietos para que las madres trabajen, nunca dejan de ser esas señoras que miran con otros ojos, con los ojos del amor.

 

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