En épocas donde se ha perdido la contemplación, por la rutina que no te deja disfrutar de nada, hay música que te invita a sentarte, escuchar, tener imágenes de tu vida cotidiana y exigir silencio para deleitarte con algunas melodías. Son los álbumes de Soda Stereo y de Gustavo Cerati.

Soda  Archivo2Dos jóvenes estudiantes de Publicidad se conocieron en la Universidad del Salvador, allá por 1979. Uno era Gustavo Cerati y el otro Héctor “Zeta” Bosio, que abandonaron la carrera para dedicarse al proyecto. Pero falta uno, que es Charly Alberti, quien apareció porque jugaba al Waterpolo en River y lo iban a ver algunas chicas, entre ellas Laura, hermana de Gustavo. “A mi hermano le encanta The Police, si querés podés llamarlo y te venís a casa”. La comunicación se dio al toque, porque nadie escuchaba esa música, era muy raro para aquel entonces, y un joven Gustavo quería sacar todos los acordes de los temas. Todo fue muy espontáneo, Charly invitó a los dos exestudiantes a su casa y la relación fluyó rápido.

El estilo de Soda cambió con el paso del tiempo. Hubo ritmo: desde ese pop de “Por qué no puedo ser del Jet Set”, el ska que te advierte “Oye, te faltan vitaminas” y ese solo de guitarra para “Quiero que me trates suavemente”, con la letra que te hace acordar a esa chica, aquella que esconde la soledad tras sus ojos y su blusa atora sentimientos, hasta esa producción en el norte del país, en Tilcara, en el inconfundible video de “Cuando Pase el Temblor”. Y es que Soda Stereo tiene mil temas, todos compuestos por este músico brillante.

Los éxitos siguieron con “Nada Personal”, “Persiana Americana”, “Signos” y “Prófugos”. Y “En la Ciudad de la Furia”, con una letra que hoy escuchamos y, sinceramente, parece que nada ha cambiado, porque Buenos Aires sigue suceptible, donde nadie sabe de vos y donde sos parte de todos.

Una vez que escuchaste estos temas te encantan, te detuviste para disfrutarlos, pero recordás al instante que aquel autor de tanta música y letra de nuestro imaginario colectivo está en una situación complicada desde hace tres años.

El último parte médico indicó que Cerati “continúa en Asistencia Respiratoria Mecánica, sin cambios neurológicos, clínicamente estable, sin intercurrencias agudas, y sin lesiones agregadas. Se realiza movilización kinesiológica pasiva y estimulación permanente en las áreas de terapia ocupacional y musicoterapia” y está firmado por el Dr. Gustavo Barbalace, director Médico de la Clínica ALCLA. El líder de Soda, quien escribió esos himnos de nuestro rock nacional, no volvió a abrir los ojos desde el 15 de mayo de 2010.

Los problemas no surgieron en la gira de “Fuerza Natural”, su último trabajo. A Gustavo Cerati le detectaron en el año 2006 un problema circulatorio y los médicos que lo atendieron le advirtieron que sufría una trombosis que había afectado su pierna derecha.

Pero, ¿qué es precisamente una trombosis? Es un coágulo en el interior de un vaso sanguíneo que puede tener como causa, entre otras, el excesivo consumo de tabaco y como consecuencia un accidente cerebrovascular o un infarto. Esta fue una de las razones por las que postergó sus shows en Obras en junio de ese año.

Una de las razones de la enfermedad, dicha por el propio artista, era por estar mucho tiempo sentado. En una entrevista que dio en México en mayo de 2006 había dado algunos detalles de su enfermedad: “Tuve un problema, pero lo agarré a tiempo y estoy con un tratamiento para hacer vida normal, visito los gimnasios de los hoteles, que antes no hacía en lo más mínimo”.

Su última etapa con Soda y la carrera solista

Todo empezó en 1993, cuando Soda Stereo presentaba “Dynamo”, uno de sus mejores discos, por México, Chile, Paraguay y Venezuela. Fue la sexta gira latinoamericana del trío, que iba a tomarse un descanso después de tanto tiempo de trabajo. Los éxitos de esa placa fueron “La Secuencia Inicial”, “Toma la Ruta” (dos canciones que anticipaban qué esperaba Cerati de su carrera solista), “Primavera 0”, “En Remolinos” y “Luna Roja”.

A los pocos meses del lanzamiento de “Dynamo” salió un álbum con remixes llamado “Zona de Promesas”, pero ese año se dio a conocer el primer disco que Cerati grabó fuera de Soda Stereo. “Amor Amarillo” fue la primera prueba de Gustavo, tan afuera como adentro de Soda Stereo.

El mejor tema es “Te Llevo Para Que Me Lleves”, con una guitarra bien movida, música optimista para los tiempos en que nacía Benito y Lisa, que estaba por llegar. Cerati quería disfrutar de su familia en Chile, pero nunca se detuvo musicalmente, al punto que Zeta Bosio colaboró en la grabación del disco. “Una vida, a otra vida…”, dice en la canción su mujer, Cecilia Amenábar, cuando estaba embarazada. También hubo lugar para un homenaje a su amigo, Luis Alberto Spinetta, al hacer un cover de “Bajan”, con una versión más rockera y tecno, con una voz que a lo lejos no duda en decir: “Nena, nena, que bien te ves, cuando en tus ojos no importa si las horas… bajan y el día se sienta a morir”. Sí, de un poeta para otro.

El Sueño Stereo se hizo realidad en 1995, con apertura de “Ella usó mi cabeza como un revólver”. Bien imponente desde su comienzo, narra la historia de un flaco que volaba con una mina, pero que cae al darse cuenta que fue algo efímero: “Pasa el tiempo y ahora creo que el vacío es un lugar normal”. Una crítica sorprendió en el mundo de la música, hace pocos años, cuando le preguntaron a un cantante qué tema de Soda Stereo le gustaba: “Ella usó… me gusta por esa mezcla de chelos que, en un grupo de rock, me parece muy atractiva. Ese fraseo rítmico que tiene, esos compases mordidos. Soda Stereo es una banda de la reputamadre”. ¿Quién pudo haber dicho esto? Para sorpresa del lector, fue Carlos El “Indio” Solari.

“Zoom” seguía a “Disco Eterno” para quitarle algo de la oscuridad que proponía y así pasar a la alegría de los jóvenes que aplaudían y se revolcaban en el Planetario. ¿Quién no recuerda ese video cuando pasa por el observatorio de los bosques de Palermo?

Otros éxitos fueron “Paseando por Roma”, “Pasos” (versión más electrónica que el unplugged) y la guitarra con toda su distorsión en “Ángel Eléctrico”. Particularmente, escucho un tema de este disco “Sueño Stereo”, que me hace acordar a la situación que actualmente atraviesa Gustavo Cerati, y se llama “Crema de Estrellas”. A veces pienso que lo canta dentro suyo: “cuando está oscuro, todo empieza a verse más claro en mi constelación”.

Al año siguiente, Cerati, Zeta y Charly hicieron un tour por Estados Unidos que terminó con un Unplugged de MTV en Miami, el único que no respetó la idea de usar instrumentos desenchufados. Así surgió “Comfort y Música para Volar”, con algunos temas que habían quedado fuera de Sueño Stereo y una versión de “Pasos” y “Té para Tres” sin desperdicio. Esta fue la última producción discográfica hecha por la banda.

El 1° de mayo de 1997 hicieron oficial la separación, después de algunas diferencias entre los tres músicos que formaron una de las bandas más ambiciosas de la Argentina. Los conciertos por América Latina culminaron un 21 de septiembre de ese año, en el día de la Primavera Cero. “De Música Ligera” estuvo cargada de emoción, con el clásico y alegre final “Gracias Totales”.

Dos años después lanzó su placa posterior a la separación de Soda, y en el proceso recibió un llamado de los integrantes de The Police. Sting no iba a tocar y después de escuchar su versión de “Bring me on the night” no dudaron en ofrecerle tocar con ellos en una gira, pero no pudo aceptar por tener que presentar “Bocanada”, grabado en su estudio Casa Submarina y en Abbey Road, en Londres. La portada es sobria pero a la vez desafiante: con el cigarrillo, el humo y una tapa azul oscuro. Ese disco fue el adorable puente que creó con sus fanáticos, con un temazo como “Verbo Carne”, un tema que se diferencia del resto del disco por su orquestación, pero que mantiene la coherencia por sus loops electrónicos.

En 2002, Cerati se dio cuenta que “Siempre es Hoy”, con influencias de la música electrónica, pop, hip hop y rock. “Cosas Imposibles”, “Artefacto” y “Karaoke” marcaron el tempo del disco. Pero sin dudas, el mejor trabajo solista llegó con “Ahí Vamos” en 2006, con un Grammy Latino y un premio Carlos Gardel de Oro del año 2007, se impuso en las ternas a mejor álbum de rock, mejor diseño de portada, mejor producción del año, mejor DVD y canción del año con “Crimen”. Otras canciones como “La Excepción”,  “Lago en el Cielo” y “Uno Entre Mil” abren un hueco en el futuro por su sonido. Fue una remake de lo que propuso, más seguro en la guitarra con el despliegue de Richard Coleman, fue una vuelta por universo.

Lo vieron volver

“Una de las razones por las que volvemos es, al menos para mí, que no me pregunten por la vuelta de Soda”, dijo en broma Cerati en la presentación oficial de la vuelta de Soda Stereo en 2007. El anuncio fue en Museum, en San Telmo, con un escenario que sorprendió a los periodistas, con tres temas que los sacaron del lugar de comunicadores y se volvieron fanáticos que deliraban con la música y la puesta en escena, con televisores antiguos y, obviamente, con “Sobredósis de TV”. Todo parecía venir bien, con una infinidad de recitales por la Argentina y América Latina, pero Cerati sabía cuáles eran los riesgos mientras llevaba adelante la gira “Me Verás Volver”.

El primer show fue el 19 de octubre de 2007. 10 años después de aquel “Último Concierto” empezaba el primero, con imágenes de Diego Capusotto en las pantallas gigantes, nadie aguantaba más, cuando se oscureció todo sonó ese cover de Queen que hacen en versión en español “Algún Día” (uno de los mejores temas de Soda Stereo que he escuchado) y al rato salió Cerati al escenario con una Jackson azul colgada a su hombro para dar comienzo a una noche inolvidable con “Juegos de Seducción”.

La gira abarcó Argentina (Buenos Aires y Córdoba), Ecuador, Chile, Estados Unidos, Panamá, Colombia, México y Perú. Seis canchas de River Plate, récord para aquel entonces, con más recitales en ese estadio que los Rolling Stones. En 2011, Roger Waters hizo nueve y dejó a Soda sin esa marca, pero quedó entre amigos.

Al poco tiempo de terminar la gira que marcaba la vuelta de Soda, el ex Pink Floyd se reunió con Cerati para proponerle grabar una canción de 13 minutos. Finalmente, por razones obvias, nunca pudieron volver a verse, a pesar de que Waters siempre le preguntó a gente cercana a Cerati cómo venía su evolución.

La última función

En diciembre de 2009 tocó en el Club Ciudad, ante más de 25 mil personas. Fue un domingo, porque el sábado, mientras Estudiantes de la Plata quedaba a las puertas de ganarle la final del Mundial de Clubes al Barcelona, caía un diluvio sobre la Ciudad de Buenos Aires. Tuve la suerte de ir a ese recital, y en la previa había promotoras que regalaban atados de cigarrillos mentolados… sí, ironías del destino. El show fue muy bueno, a pesar de la negativa de Gustavo de tocar temas de Soda Stereo y de mostrarse molesto porque era el momento en el que los vecinos de la zona presentaban quejas por los recitales, las vibraciones del “pogo”, etc.

Aquella presentación no fue la última en nuestro país. En febrero de 2010 tocó en Pampa y Figueroa Alcorta a beneficio de las víctimas del terremoto de su querido Chile, de donde es su exmujer Cecilia Amenábar y, por lejos, su segundo lugar en el mundo por el cariño de la gente.

En mayo, Cerati seguía con el tour de “Fuerza Natural”, con un show un martes en Medellín, un jueves en Bogotá y un sábado en Caracas, y no paraba más. El sonidista Adrián Taverna consideró que “ahí fue donde sintió más el trajín por lo poco descansado que venía”. También reveló que el músico le había dicho que se iba a descansar y fue a dar un paseo por la noche venezolana.

El 15 de mayo de 2010 fue la fecha elegida por Gustavo Cerati para tocar en Caracas, Venezuela, en la gira de su último trabajo “Fuerza Natural”. Se despidió del público con “Lago en el Cielo”, uno de los temas de su disco “Ahí Vamos”. Después de una extensa presentación de su banda, arrancó el tema y sobre el final dedicó dos minutos a un solo de guitarra que demostraba cuán acelerado estaba, dejaba todo en el escenario, con los dedos que volaban por el diapasón y con un saludo a todos aquellos que fueron a verlo.

El show había terminado, pero se venía lo peor. Cuando Cerati estaba por comer en el camarín, entró el sonidista Adrián Taverna, testigo de lo mal que veía al músico. “A los pocos minutos, Gustavo se cambió, fue a sacarse una foto con toda la banda, volvió al camarín y ahí se desvaneció sobre un sillón. Las horas siguientes fueron de tensión, a las corridas con una ambulancia a un hospital de Caracas, donde Cerati sufrió finalmente el accidente cerebrovascular.

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Después de pasar unos días internado en la Clínica Trinidad en Venezuela, su cuerpo fue trasladado hacia Buenos Aires, donde fue internado en la clínica Fleni. Había pasado un mes desde que había sufrido el ACV en Caracas y el parte médico firmado por el doctor Claudio Pensa, director del establecimiento, precisaba que Cerati tuvo un “accidente cerebrovascular extenso, con daño severo en hemisferio cerebral izquierdo y tronco cerebral”.

El 4 de agosto de 2010, el exlíder de Soda Stereo fue operado por un cuadro de hidrocefalia y el parte médico decía: “La situación actual sigue siendo crítica persistiendo en coma”. Pasaron los días y la situación neurológica no se agravó, según los médicos había una leve mejoría, pero habían advertido que si había evolución sería lenta.

Después de cuatro meses, Cerati fue trasladado a la clínica ALCLA, de menor complejidad, donde permanece desde octubre de 2010. Allí aparecieron los partes médicos más alentadores: “Neurológicamente presenta signos de reacción al estímulo térmico respondiendo con gestos de retirada. Se continúa con el plan de desconexión de la respiración mecánica con períodos progresivamente mayores de respiración espontánea. El resto de su evolución se mantiene estable”, con firma del director médico de la clínica, Gustavo Barbalace.

Sus amigos Leo García y Ricardo Mollo lo visitan cada tanto y su música logra que Gustavo mueva las manos. El cantante cumplió 52 años y su madre, Lilian Clark, dijo llena de esperanza: “mueve los labios, reacciona, y hasta derrama lágrimas”.

En los últimos días, su madre volvió a hablar en radio: “Gustavo me escucha, en cuanto le hablo y le tomo la mano, me la aprieta, eso es señal de que me escucha. Está intacto física y morfológicamente, tiene buen color, rosado, como si estuviera tomando aire y sol, solo que no despierta”.
Ojalá Cerati despierte, aunque sea que abra los ojos, ya no para que sea ese músico que nos deleitó a todos, sino para las dos razones más importantes de su vida: Lisa y Benito.

El dolor del Indio Solari y la poesía rock de Luis Alberto Spinetta

En una entrevista radial, Carlos “Indio” Solari no dudó en revelar que sentía ” dolor y conmoción, más frecuentemente de lo que la gente cree” acerca del estado de salud de Gustavo Cerati. Pero el excantante de Los Redondos tiró abajo por completo esa supuesta rivalidad: “En mi caso nunca existió, y supongo que en el caso de él tampoco. Pelotudeces que tienen que ver con las diferencias, como Boca-River, que existen para alimentar ese vértigo del consumo de las cosas, pero generalmente eso no pasa en la intimidad”.

El Indio no dudó en expresar “mucho respeto por la obra de Gustavo, es uno de los mejores músicos, de los más prolijos, de los más trabajadores, de los más meticulosos de la cultura rock de la Argentina”.

No encuentro un cierre posible para esta nota, por eso le cedo la palabra a alguien que no está físicamente, pero que vive en su música y en nuestros tarareos y recuerdos como es Luis Alberto Spinetta, quien escribió esta poesía una vez que conoció la triste noticia del ACV que sufrió Gustavo Cerati, uno de los músicos más brillantes que dio Latinoamérica.

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“Dios Guardián Cristalino de guitarras,
que ahora más tristes penden
y esperan  de tus manos la palabra

Precipitándome a lo insondable
tus caricias me despiertan a la vez
en un mundo diferente al de recién…

Tu luz es muy fuerte
es iridiscente y altamente psicodélica
Te encuentro cuando el sol abre una hendija
que genera notas sobre la pared sombreada

Y suena tu música en la pantalla
sos el ángel inquieto que sobrevuela
la ciudad de la furia

Comprendemos todo
tu voz nos advierte la verdad
Tu voz más linda que nunca.”

Luis Alberto Spinetta para Gustavo Adrián Cerati.

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