Con «Unbreakable» («El Protegido») en el año 2000, el director M. Night Shyamalan nos marcaba el inicio de lo que sería una trilogía de superhéroes lejos del universo de Marvel o DC.

Bruce Willis era nuestro David Dunn que, motivado por Elijah Price (interpretado por el magnético Samuel L. Jackson), comienza a creer en la posibilidad de ser un superhéroe de este mundo, sin súper tecnología ni nacido en otro planeta: un hombre común que cae en la cuenta de que nunca ha sido vulnerado por las adversidades físicas como el resto de los mortales, porque él tiene una resistencia y una fuerza especial.

Magnífica en muchos sentidos

Shyamalan llevó el cine de autor al cine de superhéroes y a muchos nos convenció de que existía un mundo cinematográfico para hablar en serio de estos personajes fuera del paquete brillante y colorido de las grandes marcas, con toda la conmoción que representaría este descubrimiento de lo increíble en una persona común.

Además, Elijah Price se instaló como el villano, la mente maestra y la contraparte de David Dunn, un hombre con huesos de cristal (osteogénesis) y una inteligencia suprema que se dedicó obsesivamente a analizar los cómics y desarrollar la teoría de que ese mundo existe en el nuestro.

Diálogos exquisitos propios del cine más independiente y escenas que quitan el aliento como los mejores cineastas populares han logrado construir. Con esta genialidad nos atrapaba para, en el año 2016, sorprender con «Split».

En este film, también conocido como «Fragmentado», nuevamente transforma algo ordinario en extraordinario. Kevin Wendell Crumb es un hombre con un trastorno que implica el desarrollo de múltiples personalidades, en su caso 23. Algunas de estas se aliaron para realizar un macabro ritual en el que entregarían a tres chicas jóvenes a una nueva personalidad que está por surgir, llamada «La Bestia».

Mucho más siniestra y oscura, «Split» nos dejó una gran película y, además, un nuevo villano, un James McAvoy que se luce al interpretar todas estas variantes de personalidades. Hacia el final terminamos de confirmar, con la aparición de David Dunn y la mención de Elijah Price, que estas producciones estaban muy cerca de confluir en una tercera entrega que sería la recién estrenada y polémica «Glass».

En el tráiler se pueden ver a estos tres personajes en un hospital psiquiátrico bajo el estudio de la doctora Ellie Staple, interpretada por Sarah Paulson. Sin entrar en spoilers, podemos decir que esto que se ve en el avance es un 1% de todo lo que sucede en la película. El recorrido narrativo es largo y satisface cada parte de lo que nos gusta ver, a veces de forma increíble y otras nos deja con ganas de más.

¿Qué más queremos?

Es cierto que no es una cinta perfecta al nivel de «El Protegido» como muchos esperábamos, pero también es verdad que abundan momentos de quiebre que condensan lo que fue la esencia de esta primera parte y que ahí encontramos muchos de los detalles que hacen valer la experiencia entera.

No se sostiene en las escenas de acción porque nunca lo hizo, sin embargo, las hay y demuestra que las puede recrear perfectamente. Al igual que con la ternura, el humor, la sensibilidad o el suspenso ya reconocido en su cine. Actuaciones impecables, vueltas de tuerca sorprendentes, ¿qué más queremos?

Es sorprendente cómo a un hombre que nos ha dado películas como «Sexto sentido» o «Señales», que quedarán impregnadas para siempre en nuestra piel erizada, entre otras grandes apuestas, no se le hayan perdonado algunos filmes para el olvido. Parece que las fórmulas del éxito que los directores más celebrados han encontrado en sus películas y que repiten incansablemente son el único camino válido y que lo ecléctico del cine de Shyamalan es imperdonable cuando no funciona. ¿Cómo podríamos no valorar a un hombre que intenta, película tras película, hacer un cine diferente?

Este sector reacio a creer en los poderes de Shyamalan espera sus películas con recelo y, ante esto, no hay mucho más que hacer ni analizar.

De todas formas, «Glass» mantiene algo del tono y del estilo propio desde las puestas de cámara hasta el suspenso, manejado con una efectividad que pocos directores han logrado, pasando por la construcción minuciosa de cada parlamento y demás fortalezas.

También debemos decir que calificar a «Glass» en una sola vista probablemente sea imposible y que tendríamos que verla varias veces y desmenuzarla para repensar por qué el director tomó ciertas decisiones.

Digo esto porque, en un principio, decisiones que parecían errores lisos y llanos de guión luego se resignificaron a una velocidad que no es posible detenerse a reflexionar y que se digieren con el pasar de las horas. Justamente, lo que valoramos del cine de autor y más vanguardista que es pretender un espectador más activo a quien no se le explica la película.

Para fans de los cómics, del cine y especialmente para quienes amamos «Unbreakable», «Glass» puede no ser todo lo que esperábamos ver, porque… ¿cuándo Shyamalan fue predecible?

puntocero 2019

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