«Moneyball» está considerada como una de las mejores películas deportivas de todos los tiempos. Con estrellas del calibre de Brad Pitt y Jonah Hill en los papeles principales, este largometraje de 2011 estuvo nominado ese año al Oscar a mejor película. Si bien acabó perdiendo frente a «El discurso del rey», su trascendencia resulta ser mucho más importante que cualquier estatuilla dorada.
Porque «Moneyball» fue el ingreso del público mainstream a un mundo normalmente desconocido, como el de los números, datos y el análisis de Big Data. Como explica el personaje de Mickey Mantle (Thomas Jane): «Es increíble cuánto puedes desconocer de un juego que has jugado toda la vida».
El análisis de datos en su concepción refiere al proceso de examinar grandes volúmenes de información para descubrir patrones, tendencias y relaciones ocultas. Se trata de transformar números y registros en conocimiento útil que permite tomar decisiones que, como demuestra la película, aplicados al deporte pueden conducirte al éxito, aún si un equipo no tiene los mayores recursos.
Especialmente cuando nos referimos al deporte estadounidense, la utilización de la estadística como una herramienta para medir el desempeño de los jugadores es una tradición que se remonta a décadas. Solamente para poner un ejemplo, la MLB -o Ligas Mayores de Béisbol por sus siglas en inglés- posee registros de datos que se remontan hasta la década de 1900, siendo un denominador común para todas las llamadas «Grandes Ligas»: MLB, NBA, NHL y NFL.
Esto se debe a una serie de factores constitutivos comunes de todas esas ligas, como lo son el sistema de elección vía draft universitario que hace que el talento esté más repartido en la liga, el tope salarial que no permite que los equipos más poderosos les ofrezcan todo el dinero a los mejores jugadores, el modelo de liga cerrada que limita la cantidad de opciones para los jugadores y una visión de los deportistas como simples recursos, temporales e intercambiables por otras piezas.
Entonces, con todas estas condiciones, ¿cómo puede hacer un equipo para ponerle un precio de mercado, ya sea en otros jugadores o elecciones de draft, a una pieza que desea traspasar o incorporar? La respuesta a esta incógnita tradicionalmente la respondió la estadística.
La estadística, en una visión primigenia, permite establecer un «valor de mercado» para piezas que no pueden ser vendidas sino intercambiadas por otras del «mismo valor». Si un base de 6 asistencias por partido de promedio le costó a otro equipo dos selecciones de draft, otro base con un promedio de 9 asistencias por noche valdría 3 elecciones.
Esta idea de la estadística como una herramienta para medir el valor de los activos evolucionó en el tiempo, hasta llegar a cálculos complejos que dieron como resultado estadísticas como el +/- en el básquet, que mide el impacto de un jugador en el marcador de su equipo mientras está en la cancha, calculando la diferencia entre los puntos anotados y los puntos recibidos por el equipo durante su tiempo de juego.
Para el fútbol internacional, los dos precedentes más importantes los encontramos en la misma liga, la Premier League, donde durante la década de los 2010 un par de equipos comenzaron a establecer las bases de lo que, a día de hoy, una década más tarde, se convirtió en la práctica común para la mayoría de clubes en el mundo.
En 2009, un empresario de nombre Tony Bloom, que había amasado una fortuna con su firma privada de análisis de datos, Starlizard, aplicando modelos estadísticos y de probabilidad para ganar dinero con las apuestas deportivas, compró el club de su ciudad natal, el Brighton & Hove Albion. El club del sureste de Inglaterra había estado penando por las divisiones inferiores del fútbol inglés tras su descenso en 1983, incluso con riesgo de desaparecer a mediados de la década de 1990.
A partir de la llegada de Bloom, el club comenzó a implementar su modelo de análisis estadístico y probabilidad mediante un departamento de análisis y scouting, que en la temporada 2016/2017 los llevó nuevamente a la Premier League. A partir de ese momento, las «Gaviotas» se convirtieron en el paradigma de buena gestión económica y optimización de sus recursos en la liga más competitiva del mundo, alcanzando su mejor posición histórica en la competición, con una sexta posición en la temporada 2022/2023.
Asimismo, fichajes como el de Alexis Mac Allister, comprado a Argentinos Juniors por 5,7 millones de dólares con apenas 21 años y, tras 4 temporadas, vendido a Liverpool a cambio de 40 millones de libras. O el de Moisés Caicedo, fichado desde Independiente del Valle por 5,7 millones de dólares con tan solo 20 años y, tras dos temporadas y media, vendido al Chelsea por 127 millones de euros, convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia de la Premier League; son la clara muestra de que el éxito de la gestión deportiva también está acompañado por un gran éxito económico.
Caso similar al del Brentford, propiedad de Matthew Benham, quien alguna vez fuese empleado de Tony Bloom en 2001 para su empresa Premier Bet, antes de pelearse con él y fundar su empresa Smartodds en 2004, llevándose a Stuart Coles, uno de los desarrolladores del modelo estadístico que había llevado al éxito a Bloom.
En 2012, compró el Brentford, un humilde club londinense que no estaba en primera división desde la Segunda Guerra Mundial, y consiguió el ascenso en la temporada 2021/2022 luego de 74 años de espera. Desde ese momento, Brentford estableció un modelo único dentro del fútbol inglés. Sin una academia de fútbol propia, ya que Benham considera que los clubes pequeños muchas veces forman futbolistas desde niños, solo para que, ya de adolescentes, se los lleve un club más importante sin dejarle ningún retorno. Brentford apenas mantiene un equipo en la Premier League Sub-18 por obligación de la liga, conformado por jugadores descartados de otras academias.
En cambio, el club concentra todos sus esfuerzos en mercados poco explorados por equipos de la Premier League como el mercado de divisiones menores del fútbol inglés, el norte de Europa gracias a que compartió propiedad con el Midtjylland danés desde 2014 a 2023, y el mercado africano.
Gracias a este profundo trabajo de scouting, consiguió grandes resultados deportivos, como el 9° lugar en Premier League de la temporada 2022/2023; así como también grandes ventas: la de Brian Mbeumo a Manchester United por 75 millones de euros, la de Yoane Wissa a Newcastle por 58 millones de euros, Ivan Toney por 42 millones de euros a Al-Ahli de Arabia Saudita, Ollie Watkins por 34 millones de euros a Aston Villa, David Raya a Arsenal por 32 millones de euros o Said Benrahma a West Ham United por 23 millones de euros.
Estos clubes son un ejemplo de cómo, mediante modelos de gestión deportiva a largo plazo y una administración inteligente de los recursos de los que disponen, es posible alcanzar el éxito deportivo y económico en una liga tan competitiva como la Premier League, abriéndole camino a que muchos otros clubes como Liverpool, Manchester City, Newcastle o incluso Real Madrid comiencen a adoptar enfoques similares para mejorar sus resultados dentro de la cancha y en los libros de contabilidad.
Artículo elaborado para puntocero por Germán Mondino.
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