Quien no aprende de su historia…

El recientemente reasfaltado circuito de Budapest (o Hungaroring para los más fanáticos) genera opiniones que varían mucho entre los distintos espectadores. Hay quienes argumentan que sus carreras estratégicas y la incapacidad de adelantar en pista son razón suficiente para sacarlo del calendario competitivo de la F1. Contrariamente, hay quienes con firmeza afirman que la tecnicidad de sus curvas y la historia que acarrea le merecen respeto. Existe, sin embargo, algo que no debe ser discutido: los McLaren, particularmente Lando Norris, se hicieron dueños absolutos de la pista húngara en los últimos años.

A sabiendas de que las mayores oportunidades del domingo se presentaron en la largada, varios pilotos tuvieron grandes reacciones. Oscar Piastri fue, sin dudas, el mejor cuando se apagaron los semáforos: adelantó sin problemas a Charles Leclerc por el segundo lugar y, luego, realizó una maniobra sobre su compañero de equipo para ponerse primero. Otro que estuvo atento fue Max Verstappen, que comenzó lo que fue la mejor actuación del día, al llevar a cabo una insuperable maniobra por el interior de las dos Ferraris para ponerse tercero. George Russell continuó su mala racha al equivocarse en la largada, y cayó al medio de la parrilla.

Una vez superada la hecatombe inicial, la carrera se tornó estratégica aunque, una vez más, los dos grandes animadores del deporte mostraron destellos de su inigualable rivalidad. El heptacampeón, Lewis Hamilton, había conseguido adelantar a su némesis, Max Verstappen, cuando este empezó a alcanzarlo.

Al llegar a la primera curva, la diferencia en la vuelta 16 era de más de medio segundo y, además, un rezagado tapaba el camino (Liam Lawson que, si bien peleaba posición, aún no había entrado a boxes). Al comandante de la Orange Army no le importó en lo absoluto, estiró la frenada por el interior, como diciendo «¿dónde viste una carrera de autos en la cual vos vengas y el otro que te pasa te diga ‘No, pasá’? ¡Eso no existe!» y, en una sola curva, los adelantó a los dos, dejando sin respuesta al piloto inglés.

Los Papaya no aprenden

Luego de una excelente largada, Oscar Piastri lideraba cuando llegábamos a la mitad del certamen. Desde McLaren decidieron que el australiano debía entrar a boxes… grave error: Oscar fue devuelto a un mar de rezagados peleando entre ellos, lo que provocó una enorme pérdida de tiempo. Para poner «la frutilla en el pastel de la desgracia» del «Iceman», un burdo error de Carlos Sainz, que no obedeció las banderas azules, causó un contacto entre ambos que hizo que el hombre de McLaren pierda aún más tiempo. Norris entró a boxes y lo adelantó. Una vez más, el equipo «Papaya» selló el destino de su segundo piloto, que más adelante quedaría fuera de competencia por un problema de fiabilidad.

El campeonato sigue

El campeón volvió a la victoria, el subcampeón consiguió un segundo puesto que demuestra, una vez más, que es uno de los mejores de la historia.

El líder del torneo remontó una pésima clasificación para ponerse tercero, delante del escolta, que no tuvo una gran carrera, pero que se convierte con seguridad en el único que puede llegar a hacerle frente a Kimi Antonelli.

De esta forma, se viene el parón de invierno antes del Gran Premio de Países Bajos el 23 de agosto.

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