Marianela Núñez, una de las bailarinas más reconocidas a nivel mundial, nació el 23 de marzo de 1982 en San Martín, Buenos Aires. Desde muy chica mostró una fuerte inclinación por la danza y un talento natural para el ballet. En algunas entrevistas, sus padres cuentan cómo Marianela, a la edad de 3 años, escuchaba música y no podía evitar mover su cuerpo con gracia siguiendo el ritmo de esta. La pequeña «Nela» pidió ir a clases de ballet a tan corta edad y, en muchas de sus entrevistas, asegura que, al comenzar, rápidamente se sintió en su lugar dentro del mundo de la danza. Marianela sintió que bailar era su manera de expresarse, de sentir, de ser feliz. En sus palabras: «Yo no decidí ser bailarina. La danza me eligió a mí».
Con el apoyo de sus padres comenzó a formarse en la escuela local, para luego complementarlo tomando lecciones de danza clásica en el Estudio de Danzas Adriana Stork de San Martín. Con tan solo 8 años, ingresó al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, una de las instituciones de formación artística más prestigiosas de Argentina, allí se formó con la orientación de Olga Ferri hasta los 14 años, cuando recibió la invitación para unirse al cuerpo de baile de la compañía. Entrar tan joven a esta compañía es un mérito para acentuar, ya que el Instituto del Teatro Colón tiene una formación de nivel profesional altísimo, no cualquiera entra, y hacerlo a tan corta edad significa que ya destacaba entre cientos de chicos. Esta escuela le permitió aprender técnica profesional desde temprano, formarse con grandes maestros y la ayudó a desarrollar su madurez y la disciplina del trabajo, lo cual es sumamente importante para explorar el mundo de la danza clásica.
Poco después fue invitada a hacer una audición en el Royal Ballet de Londres, donde ingresó en 1997, a los 15 años, convirtiéndose en una de las bailarinas más jóvenes en formar parte de esa compañía. Cada año, en este instituto son admitidos, aproximadamente, entre el 10% y 15% de los aspirantes, es por eso que, al ingresar al programa, pudo preparase para convertirse en una estrella internacional.
Marianela destacaba en cada clase que asistía, es por eso que sus compañeros comenzaron a admirarla, describiéndola como «un alma que contagia su pasión», destacando su enorme compromiso con la danza y su amor por esta misma.
En el Royal Ballet de Londres fue ascendiendo muy rápido: en 1997 ingresó como parte del cuerpo de baile con solo 15 años, en 2001 fue promovida a solista y en 2002, con tan solo 20 años, se convirtió en bailarina principal, que es el rango más alto en una compañía de ballet.
«Nela» es descripta por su técnica impecable y su gran capacidad para transmitir emociones y contar historias con su cuerpo. Todo esto la llevó a protagonizar ballets relevantes como «Giselle», «El lago de los cisnes», «Don Quijote» y «La Bella Durmiente», entre muchos otros. Los críticos y sus colegas coinciden en que tiene una presencia escénica magnética y un control absoluto del cuerpo y la emoción.
Asimismo, fue ganadora de grandes premios como: Mejor Bailarina (Reino Unido) en 2005, 2012, 2018 y 2022; Premio Konex de Platino (Argentina, mejor bailarina de la década) 2009; Premio Konex (Argentina, diploma al mérito) 2019; Premio María Ruanova (Argentina) 2011; Laurence Olivier Award (Reino Unido, logro sobresaliente en danza) 2013, y el más reciente en enero de 2025, Marianela fue nombrada por el rey Carlos III Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE es una distinción honorífica otorgada por la monarquía del Reino Unido para reconocer contribuciones destacadas a la sociedad) por su servicio a la danza. Fuentes confirman que fue un momento muy emotivo, «Nela» contaba con la presencia de sus padres y, de fondo, sonaba la característica canción «Por una cabeza» en la voz de Carlos Gardel, lo que los emocionó profundamente. Tras este gran logro, el director del Royal Ballet, Kevin O’Hare, la describió como «la joya en la corona del Royal Ballet, un tesoro para todos nosotros, lo mejor que Gran Bretaña importó de Argentina».
Además, «Nela» es reconocida por su humildad, disciplina y amor por la danza, y destaca en entrevistas que la pasión, la constancia y el sacrificio son claves para lograr grandes cosas. Aunque vivió gran parte de su vida en Londres, tiene un gran vinculo con su amado país, Argentina. En repetidas entrevistas confirma el honor y el placer que tiene por bailar en el suelo de su querido territorio, es por eso que cada vez que puede se presenta regularmente en Argentina para bailar en funciones especiales en el Teatro Colón.
Marianela Núñez es un verdadero orgullo para Argentina. Desde chica luchó por lo que amaba y, con mucho esfuerzo, llegó a lo más alto sin olvidarse de sus raíces. Su historia es inspiradora para los habitantes de nuestro país, porque demuestra que los sueños se pueden cumplir sin importar de donde se provenga, trabajando con pasión y sin dejar de creer en lo que se quiere. Es un ejemplo para todos los que soñamos en grande.
Artículo elaborado para puntocero por Sofía Rabenbach.