Lactancia materna: conciencia y estimulación

La Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra del 1° al 7 de agosto desde 1992 y fue establecida en ese mismo año por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y en colaboración con la Alianza Mundial pro Lactancia Materna para crear conciencia y estimular la acción sobre temas relacionados con la lactancia materna.

Este año, bajo el lema «Dar prioridad a la lactancia materna: crear sistemas de apoyo sostenibles», la OMS y UNICEF hacen un llamado a los gobiernos y a los sistemas de salud de todo el mundo a invertir en servicios de apoyo a la lactancia materna para mejorar la salud y el desarrollo materno infantil.

Se trata de una campaña global para concienciar y promover acciones en torno al valor de la lactancia como derecho, elección y acto de salud pública. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida, esto garantiza un adecuado crecimiento, desarrollo y provee todos los nutrientes y el agua, que el bebé necesita.

Al respecto, según datos publicados por la Organización Panamericana de la Salud en 2024, en América Latina y el Caribe el 52% de los recién nacidos son amamantados durante la primera hora de vida, y el 43% de los lactantes menores de seis meses son alimentados exclusivamente con leche materna. Estas tasas descienden al 37% en el conjunto de la región de las Américas y al 27% en América del Norte.

La lactancia materna ofrece numerosos beneficios para el bebé tanto como para la madre. Para el bebé, proporciona una nutrición óptima, fortalece su sistema inmunológico, protege contra enfermedades y favorece un desarrollo saludable a largo plazo. Para la madre, ayuda a la recuperación postparto, reduce el riesgo de ciertas enfermedades y fortalece el vínculo con su hijo.

Finalmente, se recomienda la lactancia exclusiva hasta los seis meses y complementaria hasta los dos años de edad. No obstante, hay madres y profesionales que recomiendan continuar con la lactancia hasta los cinco años, edad en la que el niño llega al pico máximo de su desarrollo.

Dar la teta no es solo alimentar sino, también, dar amor.